Una semana de escalada bélica en Oriente Medio: claves de la agresión de EEUU e Israel a Irán
'Público' repasa los siete primeros días de la guerra que ha sacudido Oriente Medio y que ya tiene repercusiones en la política europea y en la economía mundial.

Madrid--Actualizado a
Ha pasado una semana desde que el 28 de febrero de 2026, las fuerzas combinadas de EEUU e Israel atacaran a Irán y asesinaran al líder de la República Islámica, Ali Jamenei y a unos 50 altos cargos políticos y militares de la teocracia chií. En respuesta, el régimen iraní ha atacado territorio israelí e a infraestructuras militares de EEUU en los países del Golfo. También ha llevado a cabo ataques puntuales contra infraestructuras energéticas en sus países vecinos.
Durante esta semana, el conflicto se ha extendido como la pólvora abriendo nuevos frentes en Líbano (donde Israel se enfrenta a Hezbolá) y en Irak (en donde el régimen iraní ha atacado cuarteles kurdos de la región). Además, el impacto de dos drones iraníes en Azerbaiyán (calificados como "un error" por las autoridades persas), ha tensado aún más la región. El intercambio de golpes ha dejado un balance de alrededor de 2.000 muertos entre iraníes, libaneses, israelíes, ciudadanos de países del golfo y soldados estadounidenses. De momento, salvo en este último caso, se desconoce exactamente cuántas de estas muertes corresponden a civiles inocentes.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y, sobre todo, ¿Qué podemos esperar? Público repasa brevemente los siete primeros días de una guerra que amaga con alargarse varios meses.
Partes beligerantes y objetivos
La actual guerra enfrenta a dos bandos principales: EEUU e Israel, por un lado, e Irán, por otro. El argumentario de los dos primeros para justificar la agresión ha ido mutando a lo largo de esta semana.
En su primera comparecencia tras los ataques, el presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que su objetivo era "proteger a los estadounidenses eliminando las inminentes amenazas del régimen iraní". Posteriormente, a esta justificación sumó la necesidad de acabar con el régimen de los ayatolás, las amenazas que suponen la presunta reconstrucción de su programa nuclear, su arsenal balístico y, de acuerdo a la última declaración, porque si EEUU no atacaba, "nos atacarían ellos [Irán] primero".
Las erráticas argumentaciones de Trump han llevado a los demócratas a desconfiar de los objetivos reales del presidente. Por ello, los demócratas -con el apoyo de algunos republicanos- han impulsado dos medidas para frenar la intervención en Irán: una en el Senado y otra en el Congreso. Ambas han sido tumbadas por la mayoría republicana.
En el caso de Israel, su primer ministro, Benjamín Netanyahu, explicó que su país debía "eliminar la amenaza existencial" que representaba Irán, a quién no podían permitir tener armas nucleares. El líder del Likud y jefe de Gobierno lleva más de tres décadas asegurando que Irán estaba cerca de lograr el arma nuclear. De hecho, esta fue la razón por la que atacó al régimen de los ayatolás en junio de 2025, con la ayuda de EEUU.
El hecho de que los mandatarios de ambos países afirmaran entonces que habían acabado con el programa nuclear iraní entra en contradicción con la necesidad de un nuevo ataque masivo por la misma razón. Por su parte, Masoud Pezeshkian, presidente iraní, planteó esta guerra no solo como una necesidad existencial y en defensa propia, sino como una cruzada para proteger a los musulmanes y una batalla legítima por vengar la muerte del líder supremo, Ali Jamenei.
Aliados regionales de EEUU e Israel
Del lado de Washington y Tel Aviv están algunas de las monarquías del Golfo Arábico, principalmente, Arabia Saudí, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU). De momento, ninguna ha entrado de forma activa en el conflicto, si bien sufren presiones de EEUU e Israel para hacerlo. Todas ellas han expresado su rechazo explícito a los ataques de Irán a sus territorios, algo que no hicieron en el caso de los ataques de los estadounidenses e israelíes al país persa.
Recientes publicaciones en medios estadounidenses, como Reuters, han señalado que la CIA habría estado preparando a las milicias kurdas iraníes, quienes también se oponen a la República Islámica. De ser así, esto podría suponer, además de la entrada de un nuevo actor en el conflicto, la apertura de un nuevo frente de la guerra regional.
Aliados regionales de Irán
Al otro lado del tablero bélico se encuentra Irán, que lleva años tejiendo una red de alianzas con las milicias afines de la región. Estas son: Hezbolá en Líbano, Hamás en la Franja de Gaza y los hutíes de Ansar Allah en Yemen. Históricamente, el régimen de los ayatolás también había contado con el apoyo de la Siria de Bashar Al Asad. Sin embargo, su derrocamiento a manos de una confluencia de milicias internas en diciembre de 2024 ha mermado el respaldo de Irán en la región. De hecho, muchos analistas señalan que esta debilidad ha sido la razón por la que EEUU e Israel han decidido atacar a los ayatolás precisamente ahora.
De momento, y pese a sus escasas fuerzas, solo Hezbolá ha entrado en un enfrentamiento directo con Israel en alianza con Irán. La milicia chií decidió atacar el norte de Israel el 1 de marzo, cuando se confirmó la muerte, a manos de EEUU e Israel, del líder supremo de Irán y guía espiritual del chiismo, Ali Jamenei,
Pese a las aparentes divisiones, en Oriente Medio también hay voces que, pese a ser más cercanas a algunas de las partes, promueven públicamente una desescalada. Estos son, Turquía y Omán -del lado de Irán- y Qatar y Kuwait -del lado de EEUU-.
Alianzas globales y diplomacia
La guerra en Oriente Medio también ha tenido un enorme impacto global. En términos militares, ningún país apoya a EEUU e Israel. Sin embargo, Washington cuenta con bases militares por toda Europa y Trump ha pedido a los líderes europeos hacer uso de ellas. Sólo el Gobierno portugués han dado luz verde a que EEUU para que las utilice para maniobras logísticas, mientras que el francés ha cedido el uso de una base nacional para maniobras "de apoyo".
El único país que ha enviado un contingente a Oriente Medio ha sido Reino Unido, para proteger su base militar en Qatar. En palabras del primer ministro británico, sus aviones solo llevarían a cabo "acciones defensivas" en el caso de que fuera necesario. El único líder europeo que se ha opuesto de forma pública y explícita a la intervención de Trump y Netanyahu en Irán ha sido el presidente español, Pedro Sánchez, quién además se ha negado a prestar las bases estadounidenses situadas en Cádiz y Sevilla para la guerra. En la misma línea, aunque menos contundente, se ha pronunciado la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aliada de Trump en Europa. La política ultraconservadora afirmó el viernes 7 de marzo que: "No estamos en guerra y no queremos entrar en guerra".
Los aliados de Teherán, China y Rusia, han afirmado que sólo van a proporcionar información de inteligencia a Irán. Pekín, destinatario último de los ataques contra Irán, según el análisis de varios expertos, ha condenado con firmeza el ataque. Sin embargo, nada indica que esté dispuesta a enfangarse en el conflicto. Durante una conversación con Público, el experto en Oriente Medio, Moisés Garduño, explicó que la máxima del gigante asiático es "no molestar a los enemigos cuando se equivocan" y que, "eso es justamente lo que está haciendo Trump al atacar a Irán".
Moscú, embarcado en su propia guerra contra Ucrania, también ha criticado la intervención en Irán. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sin embargo, ha sido todavía más explícito en su rechazo a la participación en esta guerra: "La guerra en curso no es nuestra guerra".
Frentes abiertos
Actualmente, existen tres focos activos. El primero, comprende el intercambio de ataques entre Irán, Israel y la armada estadounidense, apostada en las aguas del golfo Pérsico. Del lado de Israel se han reportado muertes, mientras que del lado estadounidense, de momento, solo se habrían reportado seis militares.
Por ahora, la peor parte la está sufriendo la población iraní. Desde el 28 de febrero, las fuerzas combinadas de EEUU e Israel han atacado dos millares de objetivos del norte, oeste, suroeste y centro del territorio persa, según los datos de Critical Threats. Durante los primeros cinco días de la guerra, os misiles han tenido como blanco, por lo general, las instalaciones y cuarteles militares de la Guardia de la Revolución Islámica y otros grupos armados y paramilitares afines a los ayatolás. Además, las fuerzas estadounidenses ya han hundido una treintena de barcos.
Desde el quinto día, EEUU e Israel han focalizado sus esfuerzos en infraestructuras energéticas, como la central nuclear de Natanz. Durante toda la semana también han sido golpeados lugares civiles. El más injustificado de todos estos ataques fue el dirigido contra una escuela infantil en Minab. Allí fallecieron entre 160 y 180 personas, de las cuales se estima que la mayoría eran niñas. Pese a los rumores viralizados por la inteligencia artificial de X, Grok, varios organismos forenses y medios de comunicación han confirmado los ataques. En total, las autoridades iraníes han reportado alrededor de 1.332 muertes durante la primera semana de la guerra. Por su parte, la agencia HRANA confirmó el asesinato de 1.097 civiles.
Según los últimos reportes de CT, hacia finales de esta semana, la cantidad de misiles enviados por Irán a Israel se habrían ido reduciendo. EEUU identifica esto como un avance en sus objetivos, mientras algunos analistas señalan que esto forma parte de una estrategia más amplia de Irán que consiste en agotar primero los misiles más antiguos para desgastar a Israel y EEUU para, después, usar los más modernos.
El segundo frente abierto es el de Israel y Hezbolá, en Líbano. El Gobierno libanés ha pedido detener los ataques, sin que ninguna de las partes se haya dado por aludida. Durante estos cinco días, la milicia chií ha atacado el norte de Israel con escaso éxito. A 6 de marzo, las fuerzas aéreas israelíes habrían acabado con la vida de 217 personas. La guerra ha empujado al exilio a decenas de miles de libaneses que residían en el sur del país, y a unos 700.000 que residían en Beirut.
El tercero y último foco bélico tiene como escenario los países del Golfo -Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin-, donde Irán está atacando los intereses de EEUU. Irán ha bombardeado las bases militares que del país norteamericano tiene en Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Además, ha atacado las embajadas y consulados de EEUU en Riad y en Dubái e instalaciones energéticas en Qatar y Arabia Saudí. Según explican los expertos en la región, el objetivo de estos ataques, además de truncar la economía de estos países es desgastar a los aliados de EEUU para que estos presionen a Washington y Tel Aviv para acabar con la guerra.




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