Este artículo se publicó hace 17 años.
El espía que planeó matar a Hitler
Eddie Zigzag Chapman, un doble agente a sueldo del MI5, quiso acabar con el Führer con una bomba en un mitin nazi

A cualquiera que le interesen las intrigas de la Segunda Guerra Mundial, el espionaje, los romances desconsolados y, en general, las peripecias de personajes excéntricos y solitarios, le va a interesar la historia de Edward Arnold Chapman, un delincuente mujeriego que, por amor a sí mismo, la aventura y su país, se convirtió en el agente más brillante del Reino Unido.
Su biografía supera a muchas novelas de espías. Su vida parecería improbable hasta para una ficción. Nacido en 1914, Chapman era un chico de barrio, huérfano, que abandonó la escuela y que se dedicó a delinquir. En la calle, con el trapicheo de las pandillas, aprendió a sobrevivir al margen de la ley. Entre sus fechorías figuran robos, allanamiento de morada, fraude, comportamiento lascivo y chantaje.
Los nazis lo contrataron antes, pero él se vendió al mejor postorChapman se gustaba. Era vanidoso, tenía sus propias reglas y, además, no tenía escrúpulos. En sus años mozos, mantenía relaciones con mujeres de la alta sociedad londinense, para luego chantajearlas con fotografías tomadas por un cómplice. Formó parte de la Jelly Gang, convirtiéndose en un experto en cerraduras. Acabó arrestado en Escocia, donde fue condenado a dos años de prisión por volar la caja fuerte de la sede de la Sociedad Cooperativa de Edimburgo. Una vez que salió bajo fianza, huyó a la isla de Jersey, donde fue condenado a 15 años por romper la cerradura de un gran salón de baile.
Al servicio de Su Majestad
Preso en las Islas del Canal, este hombre que había nacido y crecido en su propia estima, sin escrúpulos, que vagaba según sus principios y que no le debía nada a la sociedad, decidió alistarse en el ejército nazi que acababa de tomar el archipiélago como paracaidista. Chapman, conocido entonces como Fritz o Fritzschen, sedujo al aristócrata alemán Stephan Albert Heinrich von Gröning, que lo ofreció a la inteligencia alemana de la Abwehr.Así, fue enviado a Nantes, donde se entrenó en el arte del sabotaje. Su primera misión: aterrizar en paracaídas en Cambridgeshire, el 16 de diciembre de 1942, y volar la fábrica De Havilland. Allí se fabricaba el De Havilland Mosquito, uno de los aviones más versátiles de la guerra.
Chapman decidió actuar por su cuenta, pero el MI5 detuvo su planPero Chapman tiene otros planes: se entrega a la policía y, tras ser interrogado por los servicios secretos británicos, expresa su voluntad de regresar a Alemania como agente doble. Para que el proyecto fuese creíble, debían engañar a los nazis. Con la ayuda del ilusionista Jasper Maskelyne, falsearon la ficticia explosión de la fábrica De Havilland y Chapman, ya conocido como Agente Zigzag y Edward Edwards, comienza a alimentar a los alemanes con desinformación.
Tras este episodio, la Abwehrle encargó sabotear el barco británico City of Lancaster y, en reconocimiento a su trayectoria, Gröning le premia con una plaza de honor, "en primera o segunda fila", durante un mitin de Hitler. En ese momento, Zigzag vio su oportunidad: un ataque podría acabar con la vida del dictador alemán.
Así lo asegura Ben Macintyre, que ha narrado su historia en el libro, El Agente Zigzag (Crítica) tras investigar archivos del MI5 recientemente desclasificados. Él estaba dispuesto a actuar por su cuenta, pero, según asegura Macinthyre, su oficial a cargo, Ronnie Reed, le espetó: "Tanto si tienes éxito como si no, serías liquidado inmediatamente". A lo que Chapman respondió: "Ah... ¡pero qué manera de morir!". Al final, el MI5 le pidió no realizar "ninguna empresa estúpida". Por razones que nunca han sido explicadas, los agentes desestimaron esa oportunidad de asesinar a Hitler.
Nazis engañados
Chapman acabaría siendo trasladado por los nazis a la Noruega ocupada, en la primavera de 1944, para enseñar en una escuela de espías alemana en Oslo. Allí comenzó una relación con Dagmar Lahlum, miembro de la resistencia. En su regreso al Reino Unido, informó a los alemanes sobre la precisión del misil V1. Les dijo que las bombas estaban por encima de su objetivo central en Londres, cuando en realidad estaban pasando por debajo. El trabajo dio sus frutos: los alemanes nunca corrigieron su objetivo, ya que las bombas cayeron al sur de Londres.
Tras la guerra, Chapman fue despedido del MI5 y volvió a la calle, con una paga de 6.000 libras. El Gobierno le indultó por sus actividades anteriores de la guerra y el MI5 descubrió después que había estado viviendo "en Londres, siempre en compañía de hermosas mujeres de cultura evidente". En su madurez, se instaló en una granja con su esposa y compró un castillo en Irlanda. Murió en 1997, a los 83 años. Su historia tiene tanto gancho que, según anunció la revista Variety, Tom Hanks producirá la adaptación del libro de Macintyre, con guión de Mark Bomback.
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