Este artículo se publicó hace 17 años.
Otro final: elige tu propia aventura
Un libro propone otros desenlaces para películas clásicas

¿Qué hubiera pasado si, transcurridos los años, Ilse Lund y Rick Blaine se encontraran, lejos ya de Casablanca, en un pisito de un edificio de ladrillos de Nueva York? ¿Y si los americanos no hubieran pasado de largo de Villar del Río en Bienvenido Mister Marshall, y su estancia en el pueblo manchego hubiera dado paso a una incómoda decepción y a la conversión de la villa en un poblado de vaqueros?
Esas son las especulaciones de Amparo Serrano de Haro y Manuel Hidalgo, respectivamente, en dos de los 15 relatos del libro Otro Final (451 editores). Todo un abordaje pirata a la historia del cine y una puesta a punto del deseo de cambiarle el desenlace a las películas que más queremos. "Los finales, por exceso o por defecto, son lo más discutido cuando se sale del cine", reflexiona Eduardo Mendicutti. "Más que un juego cinéfilo o literario, estamos tocando el terreno de los deseos más íntimos", añade Hidalgo.
Mendicutti recibió la propuesta como una invitación a un atentadoEn la sobremesa de una comida en el centro de Madrid, Serrano de Haro y Manuel Hidalgo se retaron hace un año: ¿Y si hacemos un libro que cambie los finales de películas míticas? "Se lo propusimos a 15 autores con sólo dos exigencias: que la película que eligiesen fuera muy conocida, y que acompañaran el cuento con el verdadero final, para recordárselo a los lectores", responde Hidalgo.
Finales degeneradosDe ahí en adelante, los caminos narrativos han picado de todos los géneros: el cuento tradicional, que ejecuta Álvaro del Amo con un final optimista de Calle Mayor, o el relato lisérgico en que Eduardo Chamorrotransforma a Peter Pan.
"Más que un juego cinéfilo, estamos tocando el terreno de los deseos"Pero, quizás, lo más interesante sucede cuando las técnicas narrativas se acercan a las nuevas fórmulas. Por ejemplo, la falsa investigación de Andrés Trapiello, que especula sobre la diatriba a la que supuestamente se enfrentó Vittorio de Sica para dar con el final abierto de El ladrón de bicicletas; el falso memorialismo que aplica Felipe Vega a El tercer hombre, o la farsa de Eduardo Mendicutti en Con faldas y a lo loco, donde se pregunta qué hubiera pasado si Jack Lemmon le hubiera dicho que sí al millonario Osgood Fielding III.
Y si...
Ese "y si" al que juegan los 15 escritores es la clave del embrollo: y si hubiera dicho que sí aquella mañana, y si un pequeño detalle hubiera sido otro... "Ese es el modo en el que trabajamos los guionistas, preguntándonos qué pasaría si", admite el escritor Manuel Hidalgo. "Ahora lo que hemos hecho es llevar esa pregunta, que mueve nuestros deseos, al terreno de películas que forman parte del imaginario colectivo".
Eduardo Mendicutti recibió la propuesta como "una invitación a un atentado, a una herejía". Otro final es, de esta manera, un acto de desacralización. "Levantarse contra los dioses está muy bien", remarca Mendicutti, que decidió alzarse contra el mismísimo Billy Wilder. "Sé que no existe la perfección, pero si existiera, sería el final de Con faldas y a lo loco", remarca. Recuerden: Jack Lemmondice, a la desesperada, en un barco en medio del mar: "¡Soy un hombre!". El millonario replica: "Nadie es perfecto".
A Mendicutti le gustó la idea de seguir jugando con la ruptura de fronteras entre lo femenino y lo masculino. "¿Hasta qué punto somos capaces de llegar a un pacto con las apariencias?", se pregunta el escritor. En cambio, para Manuel Hidalgo, con ese final de Bienvenido Mister Marshall en que los americanos no pasan de largo, "quería explorar qué pasa cuando los deseos se cumplen y no son lo que esperabas".
Pero por encima de todo, insiste Hidalgo, quería hacernos pensar en qué final pondríamos cada uno a cada una de estas 15 películas: "Cambiar el final es jugar con la posibilidad de cambiar tu propia vida". Como en aquellacolección, elija su propia aventura.
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