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La huella libertaria sigue bien viva en Barcelona

La reciente Operación Pandora supone el último capítulo de la represión contra el anarquismo, un movimiento con unas raíces muy profundas en Catalunya y cuya influencia va mucho más allá de los colectivos que se definen como tales

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Activistas en los trabajos de reconstrucción de Can Vies

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Siete de las once personas detenidas el pasado martes 16 de diciembre en la Operación Pandora siguen en prisión preventiva en el centro penitenciario madrileño de Soto del Real. La operación, una iniciativa de los Mossos d'Esquadra que ejecutaron ellos mismos con la autorización de la Audiencia Nacional, se desarrolló fundamentalmente en Barcelona y golpeó al movimiento libertario. Los encarcelados están acusados de pertenencia a organización terrorista, tenencia de artefactos explosivos y daños y estragos.

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A pesar de la sorpresa e indignación que la actuación provocó en parte de la sociedad catalana —miles de personas se manifestaron pidiendo la libertad de los detenidos la misma tarde—, el consejero de Interior de la Generalitat, Ramon Espadaler, afirmó el pasado viernes que "de las medidas adoptadas con los detenidos se desprende que la operación está suficientemente fundamentada y demuestra que estaba más que justificado avanzar en este terreno". El mismo 16 de diciembre, los Mossos d'Esquadra emitieron una nota de prensa asegurando que habían actuado contra el "terrorismo anarquista", una expresión que fue reproducida de manera acrítica por la mayoría de los medios de comunicación. Y que supone una criminalización evidente del anarquismo.

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La PAH y la ANC asumen gran parte de los preceptos anarquistas

En Catalunya hay numerosos colectivos y ateneos libertarios, pero ¿cuál es el peso que tiene hoy el movimiento? Para el historiador Xavier Díez, “la influencia del anarquismo no ha desaparecido nunca del todo. Tiene una presencia constante desde el segundo tercio del siglo XIX”. Especialista en la cuestión —ha escrito varios libros sobre el anarquismo—, Díez opina que la influencia del movimiento libertario “va mucho más allá de su nombre y de los movimientos o personas que explícitamente se reivindican como tales”. En este sentido, el historiador expone a Público que características propias del anarquismo, como la autoorganización, la autogestión, la autonomía, el rechazo a una autoridad externa o el ejercicio de la democracia directa están hoy arraigados en buena parte de los movimientos sociales del país y en organizaciones tan distintas como la PAH o la independentista Assemblea Nacional Catalana (ANC).

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"El movimiento libertario suma 30 años replegado en una cultura de resistencia, cerrado en si mismo”

Díez reconoce la “fragilidad” de las “instituciones anarquistas” actuales, a lo que X. Oural añade que el movimiento libertario suma 30 años “replegado en una cultura de resistencia, cerrado en sí mismo” y considera que “ahora toca dar un paso adelante y pasar a una política más de intervención social”. Con todo, el movimiento también toma parte en los principales debates abiertos actualmente en la sociedad catalana y, por ejemplo, más de 1.700 personas participaron el pasado 11 de setiembre en la llamada Vía Libertaria —como respuesta a la independentista Vía Catalana organizada por la ANC—, y la consulta sobre el futuro de Catalunya del pasado 9 de noviembre generó una diversidad de opiniones en los movimientos anarquistas, como reflejó la revista Directa.

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La Operación Pandora intenta golpear "un movimiento capaz de crear un relato alternativo al sistema"

El historiador Xavier Díez añade que en un momento en el que “cada vez más gente cuestiona el capitalismo, operaciones como ésta buscan golpear al anarquismo, un movimiento capaz de crear un relato crítico y alternativo al sistema”. Para Salellas, la represión se tiene que ver también como una “manera de tener ocupados a los activistas en apoyar a la gente presa, en lugar de poder dedicarse a construir una alternativa”. Díez, por su parte, concluye que los anarquistas juegan en la actualidad un “papel muy similar al que tenían los disidentes en el antiguo bloque comunista y son señalados como peligrosos, a pesar de que sean pocos”. Pocos, pero con una influencia mucho mayor de la que se puede creer a primera vista. Y es que los movimientos sociales actúan siguiendo postulados libertarios, a pesar de que algunos ni tan siquiera sean conscientes de ello.

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