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James Valenti dice que un tenor tiene que aprender a decir que no ante un papel muy pronto

EFE

En estos tiempos de escasez de tenores, el estadounidense James Valenti va camino de convertirse en una nueva estrella de la ópera. Tiene la presencia de un galán de Hollywood y las ideas claras sobre su carrera: la voz es un instrumento frágil y hay que aprender a decir que no cuando un papel llega demasiado pronto, defiende.

Los grandes teatros le reclaman. En los próximos meses debutará en el Metropolitan de Nueva York y en el Convent Garden de Londres, donde encarnará a Alfredo en "La Traviata" junto a la soprano Angela Georghiu; emprenderá una gira por Japón con el maestro Antonio Pappano y regresará a La Bastilla de París, para interpretar al Pinkerton de "Madama Butterfly".

"Va a ser un año muy especial para mí", afirma en una entrevista con Efe el cantante estadounidense, quien mañana volverá a ser Rodolfo, al lado de la chilena Cristina Gallardo-Domas, en "La Bohème" que clausura la temporada lírica del Palacio de Festivales de Santander.

Ésta es la segunda visita a España de Valenti tras su debut, hace tres años, en el Festival de Canarias y por el momento no tiene ningún proyecto entre manos que le haga regresar próximamente.

"Amo 'La Bohème', la canto desde el comienzo de mi carrera, y espero seguir haciéndolo. Creo que encaja muy bien con mi voz", dice este tenor, que nació hace 31 años en Nueva Jersey, estudió en Filadelfia y vive en Florida, cuando su agenda no le lleva a Europa o a Japón.

Cuenta que fue precisamente "La Bohème" la primera ópera que escuchó en su vida y la que le animó a prepararse para la lírica.

"Dios me dio voz y talento. A los 18 años descubrí la ópera y me sentí atraído inmediatamente por ella, fue como un fogonazo. Y pensé que era a aquello a lo que quería dedicarme", relata.

Verdi y Puccini han sido su territorio hasta ahora, aunque ha empezado a cantar ópera francesa y explica que quiere seguir también por ese camino, con personajes como Werther y Romeo.

Algunos críticos han comparado a James Valenti con los tenores de la época dorada, la de los cincuenta y los sesenta, y él, entre risas, declara que está de acuerdo. "Creo que tengo algo de los cantantes de la vieja escuela", afirma este gran admirador de los clásicos, que se queda con la "gran voz" de Giuseppe Di Stefano, la técnica de Pavarotti, la "pasión" de Plácido Domingo y la "sexualidad" de Corelli. "Todo eso y además Valenti", apostilla.

Su aspiración es tener una carrera larga y, para eso, es necesario, a su juicio, aprender a decir que no a una oferta que llega antes de tiempo. "La voz es muy frágil y, si cantas un papel demasiado pronto, tu carrera también termina demasiado pronto. No voy a decir nombres, pero hay cantantes que ahora deberían estar en la cima y no lo están porque no han tomado las decisiones adecuadas", argumenta.

"Hay pocos tenores y todo el mundo quiere sacarte el máximo partido. Pero tienes que tener tiempo para descansar. Es difícil mantenerse sano, cuidar la voz. La profesión es más exigente", continúa Valenti.

Y aunque señala que "quizá" prefiere trabajar en montajes "más tradicionales", asegura que también está abierto a "nuevas ideas", siempre que el director de escena sea fiel a la historia.

"Para algunos parece que el público no existe. Te piden que cantes de espaldas y les dices que el público no está ahí y que quiere verte. Ha pagado por eso", explica este cantante, que ve cómo su carrera sigue "subiendo y subiendo" y se muestra dispuesto a pasar "al siguiente nivel".

Lola Camús

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