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La letra con sangre entra

Algunos escritores miran al techo con la esperanza de encontrar allí la inspiración

ÓSCAR LÓPEZ FONSECA

Algunos escritores miran al techo con la esperanza de encontrar allí la inspiración. Otros, buscan directamente la sangre. En la historia de la literatura no faltan los ejemplos de autores salpicados por la hemoglobina. El caso más reciente es el de Jorge Real, un colombiano preso en España por secuestrar, torturar, asesinar y sepultar a dos británicos en Alcoi (Alicante), que en breve sacaráa la calle su primera novela, Los vuelosdel silencio. Él se resiste a detallar qué parte de esta historia de narcotraficantes y violencia es realidad y cuál sólo ficción, pero reconoce que escribir le permite sacar sus "demonios".

Más realismo aún tiene la primera novela de Krystian Bala, un filósofo polaco metido a escritor que en 2003 publicó Amok. De éxito modesto, un ejemplar cayó en manos de un policía, quien descubrió en sus páginas una copia exacta de un crimen cometido tres años antes y que estaba sin resolver: el de un empresario cuyo cadáver maniatado había aparecido en un río. Los detalles que Bala contaba, que sólo podían conocer los investigadores y el propio asesino, terminaron condenándolo a 25 años de cárcel aunque él siempre defendió su inocencia. Durante el juicio, la editorial hizo sonar la caja registradora.

Hay quien sospecha que el creador de Sherlock Holmes convenció a su amante para que envenenara a su marido y...

La que no ha negado su pasado criminal, aunque no le guste hablar de ello, es la conocida escritora británica Anne Perry. La madre de los inspectores Thomas Pitt y William Monk supo lo que era un interrogatorio policial mucho antes de escribir su primera novela negra. Perry, que en realidad se llama Juliet Marion Hulme, tenía quince años cuando, con ayuda de su inseparable amiga Pauline Parker, decidió acabar a ladrillazo limpio con la vida de la madre de ésta. Su bautismo de sangre le costó cinco años de reclusión y ver como hace unos años aquel suceso se llevaba al cine en Criaturas Celestiales.

Otros han tenido más suerte y las sospechas sobre su inspiración criminal se ha quedado en eso, en sospechas. Arthur Conan Doyle, creador del perspicaz Sherlock Holmes, fue señalado como el instigador de la muerte de su amigo Bertram Flet-cher Robinson. Algunos sospecharon que Doyle convenció a la esposa de éste, con la que mantenía una relación sentimental, para que lo envenenase. De este modo, insinúan, no sólo se quedó con su mujer, sino también con el manuscrito de El sabueso de los Baskerville. Elemental.

También planeó la sospecha sobre Edgar Alan Poe. En su caso fue la del crimen de una guapa estanquera llamada Mary Rogers, que apareció flotando en el neoyorquino río Hudson. Aunque el caso se cerró tras el suicidio del prometido de la muchacha, la sospecha sobre Poe surgió cuando poco después publicó el cuento El misterio de Marie Rogêt. En él narraba un asesinato idéntico, con la única diferencia de que lo situaba en París y los protagonistas tenían otros nombres. Para algunos, había demasiadas similitudes. Aunque, tal vez, el pionero sea el poeta mexicano del siglo XVII Juan de Gaviria, quien asesinó a puñaladas a su esposa tras sorprenderla con un amante. Gaviria relató el crimen en unos versos en los que hizo un alegato de la violencia de género: "La que me quitó la vida/ se quede sin mí y sin ella". ¿Alguien duda de que la letra con sangre entra?

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