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Neil Young descarga una tormenta eléctrica para toda la familia

El incombustible músico canadiense reinó en la última jornada del festival de música indie

JESÚS ROCAMORA

Por primera vez en la historia del Primavera Sound y en contra de la propia filosofía de un festival musical que quiere ofrecer varias propuestas simultáneas a distintos públicos, ayer, a las 21:15 horas, todas las actuaciones pararon y se hizo el silencio. El público, habitualmente repartido por hasta seis escenarios y varias zonas de recreo, corrió a concentrarse como un ejército de hormigas frente a un mismo objetivo: Neil Young.

Y es que en un Primavera que parece rendir homenaje a la electricidad, la suciedad y el ruido, Neil Young pareció el mecánico mayor del reino, el rey del garaje, con el mono de trabajo aún sucio tras haber grabado un disco como Fork in the road (Warner), dedicado a su viejo Lincoln del 59.

El canadiense sesentón consiguió también algo impensable en un festival como este: juntar a varias generaciones de melómanos en un show en el que coincidieron hijos treintañeros con padres sesentones, cuarentones con hijos en brazos y adolescentes. Un colofón familiar ideal que sumar a propuestas como Minimúsica, un escenario dedicado a ofrecer conciertos y actividades para los más pequeños de la casa.

Neil Young, a quien el aneurisma cerebral que tuvo en 2005 no le impide seguir haciendo giras mastodónticas, fue contratado, a un precio record para el festival, para dar un concierto de dos horas y media, un tour de force no apto para cualquiera.

Arrancó el concierto con algo de luz del día y con uno de sus clásicos indiscutibles, Mansion on the hill, y encendió un motor engrasado y apestoso. Siguieron otras piezas emblemáticas de su repertorio como la poderosa Hey, Hey, My, My y Are you ready for the country?, ya sin chaqueta, sentado al piano y con luces rojas de ambiente verbenero iluminando el escenario.

El concierto no pudo más que ganar en densidad y matices alrededor del sonido Young, del hardcore al folk, y alrededor de temas habituales como la ecología (Mother Earth) o los amigos perdidos a causa de la droga (The Needle and the Damaged Done). Otros clásicos que cayeron fueron Pocahontas, Everybody Knows This is Nowhere y Hearth of gold, que terminó con un mar de brazos en movimiento. Pero después de la tormenta eléctrica, no vendrá la calma: Young tocará esta noche en Anoeta.

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