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Una nueva generación sube al poder en Fatah

Sólo cuatro de los 18 miembros del Comité Central elegidos en el Congreso de Belén son de la vieja guardia. Abás conserva el control del movimiento palestino

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Los delegados en el Sexto Congreso de Fatah que se celebra en Belén han elegido a 18 miembros del Comité Central que representan a todas las tendencias políticas que existen dentro del partido que fundó Yaser Arafat. Pero sólo cuatro responsables de la vieja guardia repetirán en el cargo, de manera que la mayor parte, 14 miembros, serán caras nuevas y de una generación más joven, con lo que se produce una importante renovación en el movimiento palestino.

'Es un comité muy plural y creo que ni queriendo se habría podido elegir con tanta justicia a representantes de todas las corrientes. Para Fatah es muy bueno que la votación se haya desarrollado así puesto que a partir de ahora se evitarán las críticas desde fuera ya que los críticos también están adentro', comentó a Público uno de los delegados.

Muchos críticos han entrado en la dirección del partido que fundó Arafat

Y, en efecto, el flamante Comité Central incluye a varios seguidores incondicionales del presidente Mahmud Abás, como Muhamad Gneim, quien, recién regresado del exilio, resultó el candidato más votado, y Saeb Erekat.

El tercer candidato más votado fue Marwan Barguthi, que representa a los partidarios de la resistencia armada mientras dure la ocupación. El inquebrantable Barguthi, de 50 años, cumple condena en una prisión israelí.

La tercera corriente, la de la franja de Gaza que lidera Muhamad Dahlan, de 47 años, ha logrado meter a otros dos destacados dirigentes además de Dahlan: Tawfiq al Tirawi y Husein al Sheij. Por último, los dos sectores más pequeños estarán representadas por Yibril Rayub, de 56 años, y Muhamad al Madani.

En el Comité Central no habrá ninguna mujer. El histórico Ahmed Qureia (Abú Alá), siempre sospechoso de corrupción, se cae de la lista por sólo dos votos. Nada más conocer los resultados, Rayub dijo que las elecciones internas han sido 'un golpe contra la dirección que durante tanto tiempo ha monopolizado el movimiento sin llegar a presentar nunca un informe sobre su trabajo'.

A estos 18 miembros se les sumarán otros cuatro que elegirá el mismo Comité Central entre políticos que están encarcelados en Israel o que viven en el exilio y no han podido viajar hasta Belén. Entre todos ellos, junto con Abás, alcanzarán el número de 23 miembros.

La enorme diversidad del Comité Central no tiene por qué significar un cambio en la política de la Autoridad Nacional Palestina con respecto a Israel. El liderazgo de Abás no se ha cuestionado. Es cierto que durante dos de los ocho días que ha durado el congreso se han elevado algunas críticas, siempre generales, pero también es verdad que el mismo Abás ha zanjado estos incidentes sin grandes dificultades.

El presidente de la ANP seguirá con su política pacífica con el Estado judío

Los llamamientos de algunos delegados a la resistencia contra la ocupación no tendrán ninguna repercusión práctica, puesto que Abás es un hombre pacífico, aunque a menudo se tenga la impresión de que los israelíes juegan con él y lo torean a cada momento.

Un gran número de delegados ha prometido que a partir de ahora tanto el Comité Central como el consejo revolucionario mantendrán un estrecho control sobre la gestión del presidente, pero está por ver si esto puede ser así o si Abás hace y deshace a su antojo, como en su momento hiciera Arafat.

Los nuevos líderes conocen muy bien a los israelíes y dominan el hebreo

El papel que puede jugar el bonachón de Abás es un misterio. Los estadounidenses le piden que se calle, que no haga declaraciones, y él obedece. Mientras tanto, los israelíes intensifican sus maniobras en los territorios ocupados. El diario Maariv decía ayer que Israel ha pasado al ataque por primera vez desde la victoria de Barack Obama, y ponía como ejemplo las actividades coordinadas de varios líderes judíos de visita en las colonias de la Cisjordania ocupada.

En su conjunto, el Comité Central que sale de las urnas es un órgano más pragmático que la dirección histórica de Fatah en el exilio a la que sucede, pero eso no garantiza progresos en el proceso de paz, algo que dependerá de la actitud que adopte Obama, y que debería ser muy enérgica para que Israel ceda.

Muchos de los nuevos miembros se han educado políticamente durante la primera y la segunda intifadas, como Barguthi, y son percibidos como más cercanos al pueblo que los de la vieja guardia. Son gente que conoce a los israelíes a la perfección y que a menudo incluso hablan un correcto hebreo, estudiado en las prisiones donde se les ha recluido durante años a causa de sus actividades en la resistencia.

Pero no todo el mundo está satisfecho. Muhamad Odeh, candidato al consejo revolucionario, cree que los delegados han castigado excesivamente a la vieja guardia. 'Creo que los últimos veinte años, y particularmente desde los acuerdos de Oslo de 1993, han sido muy difíciles. Los palestinos no hemos conseguido nada, y la vieja guardia ha acabado pagando por ello', comenta Odeh.

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