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Obama entierra el escudo antimisiles de Bush

Este gesto hacia Rusia puede significar el comienzo de una carrera real por el desarme nuclear

PÚBLICO.ES

El Gobierno estadounidense archivará el proyecto del escudo antimisiles en Polonia y la República Checa impulsado por George Bush. En su lugar, se introducirá un "nuevo enfoque" en el sistema, que tendrá "cambios radicales", ha avanzado Barack Obama.

En una declaración ante los medios de apenas tres minutos en la Casa Blanca, y tras la que no ha admitido preguntas, Obama ha señalado que "la mejor manera de mejorar la seguridad es desplegar un sistema que ataje las preocupaciones, sea efectivo, cuente con tecnologías demostradas y de coste sensato".  "Nuestra nueva arquitectura de defensa antimisiles en Europa aportará defensas más fuertes, más inteligentes y más rápidas a las fuerzas estadounidenses y sus aliados" de la OTAN, sostiene.

El escudo, con misiles interceptores en Polonia y una red de radares en República Checa, fue promovido por el antecesor de Obama, el ex presidente George W. Bush, para defenderse contra cualquier lanzamiento de cohetes de estados "villanos", como Irán y Corea del Norte.

Polonia, que en un principio rechazó el escudo, al final cedió. Los checos anunciaron hoy su decisión de no participar tras hablar con el presidente norteamericano. Pero el entierro del escudo antimisiles puede tener una consecuencia más importante: el inicio real de una carrera por el desarme nuclear entre las dos potencias más armadas del mundo.

Para la Casa Blanca, la amenaza iraní más inmediata para sus aliados en Europa son los sistemas balístico de corto y medio alcance iraní. Según las fuentes, Washington decidirá un cambio en favor del desarrollo de un sistema defensivo regional para el continente europeo "mucho menos controvertido".


La decisión de Obama es un claro gesto hacia Moscú, que ha recibido la decisión de forma positiva: "Es un indicio positivo", ha afirmado Andréi Nestenreko, portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, citado por las agencias locales.

En marzo, el presidente norteamericano envió una carta a Medvédev en el que se comprometía a frenar el escudo antimisiles si a cambio el Kremlin conseguía parar las ansias nucleares de Irán. La misiva fue bien acogida por Rusia, pero Medvédev evitó vincular ambos temas. El presidente norteamericano no ha gastado esfuerzos en intentar hacer ver a Moscú que las posiciones de la guerra fría deben caducar. Ese mismo mes, Obama mostró su determinación por empezar una "nueva era de entendimiento con Rusia".

Los rusos exigieron a Washington más gestos. Estos llegaron con la primera visita oficial de Obama a Rusia el pasado mes de julio. El presidente norteamericano no se mordió la lengua al decir que Putin, actual primer ministro ruso, sigue teniendo una visión del mundo propia de la Guerra Fría. En realidad, la postura de Putin es el resultado de su tortuosa relación con Bush, empeñado por todos los medios en sacar adelante el escudo antimisiles sin contar con ellos.

En 2002 ambos presidentes firmaron un acuerdo para el desmantelamiento nuclear. Pero Moscú sentía que Washington estaba dando pasos en falso. Por una parte hablaba de reducción de cabezas nucleares y por otra, anunciaba la instalación de un sistema antimisiles propio de la Guerra Fría. Y de ahí que Putin siga pensando en ello.

En febero de 2007 existió una posibilidad clara de que Bush decidiera atacar Irán en plenas operaciones en Irak. El hecho de que Irán consiguiera crear una bomba atómica ponía a Israel en una situación muy comprometida en la región. Y las presiones de los israelíes hicieron vacilar a Bush sobre la necesidad de cortar por lo sano el programa nuclear iraní. Pero la guerra en Irak no había terminado y la caída de Sadam no significó más que el recrudecimiento del conflicto. Con los militares norteamericanos esquivando las emboscadas de la insurgencia iraquí, los generales estadounidenses hicieron ver que una guerra en dos países en la misma zona podía extender el conflicto por todo Oriente Medio. La idea se deshechó. Pero Irán seguía estando en el famoso eje del mal junto con Corea del Norte y si no se podía luchar contra ellos en su propio país, entonces habría que buscar la manera de defenderse de un hipotético ataque con misiles.

Cuando Bush llegó a la casa Blanca en el año 2000 ya tenía planes para crear el escudo. Un año después, el secretario de Estado, Donald Rumsfeld, anunció a los cuatro vientos la necesidad de desarrollar una estrategia de defensa conjunta desde Canadá hasta Nueva Zelanda para protegerse de los programas nucleares de ambos Irán y Corea del Norte. La mayoría de los países de la OTAN no tragaron. Como marca general de la casa, EEUU decidió montarlo por su cuenta y Polonia y la República Checa, aliados estratégicos de Estados Unidos en Europa contra Rusia, eran los países adecuados para colocar las baterías de misiles.

Polonia acogería los misiles, mientras que la Republica Checa aceptaría la colocación de un radar para conectar todo el sistema de defensa. EEUU prometió a ambos países ayudarlos a desarrollar su capacidad militar y protegerlos de Rusia.

De su visita a Moscú en mayo, Obama consiguió algo que Bush no había logrado. Rusia confiaba en él. De aquella visita salió un pacto renovado entre ambos países para liderar la carrera por el desarme nuclear. Esta ha sido una de las mayores preocupaciones del presidente de EEUU desde que tomó posesión del cargo el año pasado. Rusia se comprometió a aceptar el reto si rompía con la política de Bush. Y eso suponía, sobre todo, paralizar el escudo

Las negociaciones de Obama con todos los implicados han terminado por enterrar el gran sueño del ex presidente, a la vez que se vislumbra posible una verdadera carrera por el desarme nuclear.

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