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Obama pide una respuesta unánime a los ensayos nucleares de Corea del Norte

EEUU pide que la comunidad internacional actúe ante el ensayo nuclear de una bomba con la potencia de Nagasaki efectuado por Pyongyang. La ONU convoca una reunión de urgencia

ISABEL PIQUER

El día en que Estados Unidos honraba la memoria de sus soldados muertos y disfrutaba de un día de descanso y barbacoa, Barack Obama apareció en las escaleras de la Casa Blanca para pedir una acción contundente de la comunidad internacional en respuesta al nuevo ensayo nuclear de Corea del Norte. Horas más tarde, en Nueva York, el Consejo de Seguridad celebrará una reunión de urgencia (a partir de las 22 horas, hora española)  para tratar de encontrar un lenguaje común de condena e imponer nuevas sanciones.

"Estados Unidos y la comunidad internacional deben actuar -dijo el presidente-. Corea del Norte se había comprometido a abandonar su programa nuclear. En lugar de mantener su compromiso, ha decidido ignorarlo".

En un tono muy duro, el presidente estadounidense calificó el ensayo nuclear de "rotunda violación del derecho internacional", desafío "temerario" y "grave amenaza para la paz y seguridad" mundiales.

"Lo condeno totalmente", subrayó, poco antes de partir hacia el cementerio de Arlington a rendir honores a los militares fallecidos en acto de servicio con motivo de la conmemoración del Día de los Caídos (Memorial Day). El carácter festivo de la jornada mitigó las reacciones políticas en el país.

En un comunicado anterior, Obama declaró que las acciones del régimen de Pyongyang aumentaban las tensiones y socavaban la estabilidad del Noreste Asiático.
"Estas provocaciones sólo sirven para agudizar el aislamiento de Corea del Norte, que no hallará aceptación internacional hasta que abandone su búsqueda por conseguir y lanzar armas de destrucción masiva", dijo el mandatario.

En varias entrevistas en televisión, el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el almirante Mike Mullen, afirmó que el ensayo coreano no pilló a Washington por sorpresa.

"No nos sorprendimos porque los líderes coreanos avisaron en comunicados recientes de sus intenciones", dijo Mullen, quien se mostró muy confiado en "poder lidiar con la amenaza que supone Corea del Norte". El régimen asiático, añadió, "sigue aislándose y la comunidad internacional que debe seguir presionando para asegurarse de que no completan su programa de armas nucleares".

El ensayo se efectuó en la punta noreste de la península coreana, en el mismo lugar donde hace tres años el Gobierno de Kim Jong-Il realizó el primer experimento nuclear que llevó al entonces gobierno de George W. Bush a entablar negociaciones directas. Éstas concluyeron en un acuerdo por el que Pyongyang se comprometía a cesar sus actividades a cambio de productos básicos y alguna que otra concesión diplomática.

Estados Unidos, a través de su nuevo enviado especial en la zona, Stephen Bosworth, se ha mostrado dispuesto a entablar un diálogo directo y proseguir a la vez las conversaciones multilaterales de desarme. Pero el Gobierno norcoreano rechazó en su momento la propuesta y acusó a Barack Obama de continuar la "política hostil" de su predecesor.

Las conversaciones a seis bandas, Corea del Sur, Estados Unidos, China, Rusia y Japón, para la desnuclearización del territorio llevan estancadas desde el pasado agosto por un desacuerdo sobre los mecanismos de verificación del desarme. En estos meses, la tensión ha ido aumentando.

La resolución 1718, aprobada en 2006, poco después del primer ensayo, prohíbe al país asiático cualquier tipo de actividades relacionadas con su programa de misiles balísticos, así como cualquier intercambio de misiles, tanques, helicópteros, vehículos y naves de combate.

El pasado 13 de abril, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó el lanzamiento de un cohete de largo alcance, realizado por Corea del Norte una semana antes, y exhortó al régimen comunista a que no repitiera acciones de este tipo. Pyongyang hizo oídos sordos.

Se impusieron entonces restricciones de viaje a "las personas o entidades" relacionadas con el programa nuclear, y se acordó aplicar sanciones económicas contra tres grandes empresas del país -la compañía minera Komid, la corporación Ryonbong y el banco Tanchon- y limitar las exportaciones de productos de lujo, medida destinada a los miembros de la élite dirigente.

Este lunes, a iniciativa de Japón, el órgano decisorio de Naciones Unidas celebrará una reunión de urgencia para encontrar nuevos términos de condena. Tokio, junto con Corea del Sur, tenía previsto pedir la imposición de nuevas sanciones contra el régimen de Kin Jong-Il. Al cierre de esta edición, la reunión no había terminado pero parecía escasamente probable que el Consejo, ante las reticencias de China, alcanzara en un día algún tipo de declaración conjunta.

Desde Copenhague, donde participaba en una cumbre sobre cambio climático, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, se mostró "muy preocupado" por la nueva escalada de tensión y confirmó que se trataba de una "violación" flagrante de la resolución 1718. El presidente de EEUU, Barack Obama, ha dicho en unas breves declaraciones en la Casa Blanca que la comunidad internacional debe de actuar en respuesta al ensayo nuclear realizado por Corea del Norte.

El ensayo se produce tras meses de tensiones entre la comunidad internacional y Corea del Norte, después de que Pyongyang se retirase de las conversaciones a seis bandas con Corea del Sur, EEUU, China, Rusia y Japón para la desnuclearización del territorio.

El régimen norcoreano ha amenazado durante tiempo con realizar otro ensayo si Naciones Unidas no le pedía disculpas por las sanciones impuestas tras la prueba del mes pasado.

Los observadores creen que Corea del Norte tiene suficiente plutonio para realizar entre seis y ocho pruebas nucleares.

Las pruebas llegan además en medio de crecientes desacuerdos entre Washington y Pyongyang sobre la situación de dos periodistas estadounidenses acusados de entrar de forma ilegal al país y que serán sometidos a juicio el próximo mes.