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La ofensiva en Basora seda en un "momento definitivo" para el Gobierno iraquí, afirma Bush

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La ofensiva iraquí en Basora, en el sur del país, representa un "momento definitivo" para el Gobierno del primer ministro Nuri al Maliki, afirmó hoy el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Bush se reunió hoy con el primer ministro australiano, Kevin Rudd, para analizar la situación en Irak, a la luz de esa ofensiva contra insurgentes chiíes.

En una rueda de prensa conjunta tras la reunión, el presidente estadounidense afirmó que la ofensiva ordenada por Maliki demuestra que "los iraquíes están al mando. Es una buena prueba para ellos".

La operación, en la que participaron hoy aviones estadounidenses, representa "un momento definitivo en la historia de Irak", aseguró.

Según Bush, la ciudad de Basora se había convertido en "un lugar en el que se multiplicaban los delincuentes, que tenían manos libres allí" y Maliki "tomó la decisión de atajar eso".

"Es su decisión, sus planes militares, sus tropas y es exactamente lo que los votantes estadounidenses se estaban preguntando si los iraquíes iban a ser capaces de hacer. Y la respuesta es que sí", afirmó.

Cualquier "gobierno que presuma de representar a la mayoría debe hacer frente a elementos delictivos o gente que cree que puede vivir fuera de la ley. Eso es lo que está pasando en Basora y otros lugares de Irak", explicó.

La Casa Blanca ha respaldado de manera inequívoca la decisión de Bagdad de enviar tropas a Basora, lo que ha causado unos combates que se han extendido por el país y han dejado ya al menos 140 muertos.

Maliki amplió hoy el ultimátum de 72 horas que dio hace dos días a la milicia fiel al clérigo chií Muqtada Sadr.

En un tono mucho más conciliador que en días anteriores, Maliki extendió hasta el 8 de abril el plazo para deponer las armas y ofreció una recompensa económica a los milicianos que respondan positivamente a su llamamiento.

El anterior ultimátum amenazaba a los milicianos chiíes con "graves castigos" en caso de continuar el levantamiento armado que comenzó el pasado lunes.

Los combates se iniciaron tras la operación militar lanzada por el Gobierno en Basora, 550 kilómetros al sur de Bagdad, y que se ha extendido a varias ciudades del sur y algunos barrios de la capital.

La situación en Irak, que ha llevado al Departamento de Estado a instruir a sus diplomáticos en Bagdad a que no salgan de las instalaciones protegidas, ha empeorado en vísperas de que el comandante de las tropas estadounidenses en el país árabe, David Petraeus, presente al Congreso entre el 8 y 9 de abril un informe con sus recomendaciones.

Se espera que después de la presentación de ese informe, Bush suspenda las reducciones graduales de tropas que han venido teniendo lugar desde diciembre y que dejarán en 138.000 el número de soldados estadounidenses en Irak para julio, frente a los 158.000 actuales.

Según explicó Bush en la rueda de prensa, tomará su decisión "tras escuchar las opiniones del secretario de Defensa, Robert Gates, de Petraeus y del embajador estadounidense en Bagdad, Ryan Crocker, para garantizar que mantenemos una presencia suficiente para lograr el éxito en Irak".

Australia, uno de los principales aliados de EEUU en Irak, ha anunciado su salida del país árabe. Esa retirada fue uno de los pilares para la victoria electoral de Rudd el año pasado.

Bush dejó claro hoy que esos recortes cuentan con su beneplácito. "Esas tropas están regresando debido al éxito logrado, que es algo muy diferente a decir: 'Esto es demasiado difícil, nos vamos'", insistió.

El presidente de EEUU recordó que Australia mantiene tropas también en Afganistán en apoyo a la fuerza internacional bajo el paraguas de la OTAN.

"Estamos en Afganistán para el tiempo que sea necesario", afirmó Ruud, que expresó su esperanza de que los países miembros de la OTAN anuncien la próxima semana en la cumbre de Bucarest un aumento sustancial de los efectivos destacados en ese país.