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El pago del rescate se frustró el 30 de octubre

El clan de los dos piratas detenidos en España rompió el pacto al exigir su libertad. Las negociaciones han vuelto al punto cero

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El secuestro del Alakrana ha puesto rumbo a su punto de partida. Las gestiones encaminadas a lograr su liberación han 'vuelto al punto cero', según explican fuentes conocedoras de la negociación. Un acuerdo con los secuestradores frustrado el pasado 30 de octubre es el responsable de este tenso compás de espera.

Con la discreción como aliada, el equipo negociador, encabezado por el embajador en Kenia, Nicolás Martín Cinto, intenta arrancar un nuevo trato al representante de las mafias somalíes del abordaje, después de que un primer pacto sobre el precio del rescate se viniera abajo el 30 de octubre por desavenencias entre los clanes que retienen al atunero vasco.

Un helicóptero debía arrojar el rescate sobre la cubierta del Alakrana

El fin del secuestro estuvo más cerca que nunca ese día. Los operativos que trabajan sobre el terreno habían dispuesto todos los detalles para entregar una cantidad en dólares equivalente a casi 3,3 millones de euros a los captores del buque. Ese viernes, una avioneta o un helicóptero serían los encargados de arrojar sobre la cubierta del pesquero una bolsa con el dinero exigido por los secuestradores. En el último momento, la operación fue abortada.

Los servicios de inteligencia detectaron que el acuerdo era papel mojado. Uno de los cuatro clanes responsables del secuestro había impuesto sus propias condiciones, tirando por la borda la esperanza de liberar al Alakrana.

Miembros de cuatro familias piratas conviven a bordo del atunero con los 36 miembros de la tripulación, convertida en su rehén desde hace 43 días. El clan mayoritario fue el responsable del abordaje del mercante alemán Hansa Stavenger, liberado el 3 de agosto después de cuatro meses de secuestro. A otro grupo menor pertenecen los dos piratas encarcelados en España por orden de la Audiencia Nacional.

Piratas de cuatro clanes distintos mantienen retenido al atunero vasco

Sus compinches desbarataron el acuerdo aceptado por el resto de secuestradores al añadir, de forma unilateral, una cláusula nueva en la negociación. Exigían la libertad de sus compañeros como condición necesaria para plegarse al trato.

Esta secuencia de acontecimientos, confirmada por Defensa, disparó las desavenencias entre los captores, elevó sus exigencias económicas y desembocó, seis días después, en el desembarco de tres tripulantes del Alakrana entre disparos al aire, amenazas de muerte y dramáticos mensajes trasladados por teléfono a sus familiares en España.

Los piratas conocen en tiempo real, según los responsables del operativo desplegado en la zona, el efecto que su presión genera a miles de millas de distancia. Sus terminales de información son los bufetes de asesoramiento que operan en Londres como correa de transmisión.

Diferencias entre los captores elevaron la cantidad exigida a los armadores 

Los dos piratas detenidos por la fragata Canarias el 4 de octubre eran avistadores, como denominan los servicios de inteligencia a quienes, desde pequeños botes, localizan objetivos susceptibles de ser secuestrados y conducen hasta su ubicación a los responsables de abordarlo. Su labor de ojeo fue recompensada en esta ocasión con 5.000 euros y un motor fuera borda que debía reponer el que reventaron acechando al Alakrana.

Su encarcelamiento ralentiza ahora la resolución del secuestro. El embajador Martín Cinto, asesorado por dos miembros del CNI, acompaña a los armadores en la negociación mientras la diplomacia allana su labor desde España. Trasladar a los detenidos a Somalia para cumplir la pena que les imponga la Audiencia Nacional es la opción preferente del Gobierno. Para lograrlo es necesario un convenio de colaboración jurídica con Somalia. El Ejecutivo trata de prepararlo con un problema en su camino: este país carece de un gobierno efectivo; el remedo que hace sus veces despierta en Occidente sospechas de connivencia, precisamente, con las mafias responsables de los secuestros.

“El ridículo y la tragedia”
El ex ministro de Defensa y responsable de Justicia del PP, Federico Trillo, aseguró que el Gobierno se ha encontrado entre “el ridículo y la tragedia” en su gestión de la crisis del ‘Alakrana’. Trillo recordó que el Ejecutivo “ha pedido de entrada silencio”, pero no se calló en situaciones críticas como el 11-M o el accidente del Yak-42, por el que fueron condenados los mandos militares que recibían sus órdenes.

Un mes de “inactividad”
La contención del PP en sus críticas por el secuestro del atunero vasco ha durado tres días. Trillo solemnizó la ruptura de esta tregua denunciando la “inactividad” del Ejecutivo en relación con el apresamiento del pesquero durante más de un mes. A pesar de sus reproches, el ex ministro de Defensa proclamó que “no va a ser el PP quien estropee” la resolución del secuestro.

“Incompetente”
Las palabras de Trillo caldearon las críticas de otros dirigentes del PP. Su portavoz de Interior, Ignacio Cosidó, cuestionó que sea “exigible” pedir discreción ante “la incompetencia, la insolvencia y la insensibilidad” que, a su juicio, está mostrando el Gobierno ante esta crisis. En un artículo publicado en su página personal, Cosidó se pregunta el papel que desempeña la vicepresidenta Fernández de la Vega o la titular de Defensa, Carme Chacón, para dar una solución a la captura del atunero vasco. 

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