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El Parlamento británico publica a medias las cuentas de los diputados

Tras la tormenta desatada por la exclusiva del 'Daily Telegraph', la Cámara de los Comunes cuelga en Internet una versión descafeinada

DANIEL DEL PINO

Después de la tormenta que desató el diario The Daily Telegraph al publicar las cuentas de gasto de los diputados británicos tras una filtración, la Cámara de los Comunes se ha decidido a publicar en Internet dichas cuentas en un intento de limpiar la imagen de los políticos de cara a la opinión pública. Pero este gesto no parece más que una técnica de maquillaje ya que, amparándose en supuestas medidas de seguridad, los documentos difundidos on line no contienen ciertos datos que a la postre han sido los que más polémica han levantado.

Los británicos tendrán acceso a las facturas, sí. Sin embargo, no podrán consultar los gastos que sus diputados reclamaron por sus segundas viviendas o los recibos que la oficina de gastos del Parlamento se negó a pagar por juzgarlos excesivos. Estos dos puntos han sido decisivos para sacarle los colores a más de un político y para forzar la dimisión de varios miembros distinguidos del Gobierno del primer ministro, Gordon Brown. También varios diputados conservadores han abandonado sus escaños y hasta el presidente del Parlamento, el speaker Martin, decidió dejar su cargo antes del verano.

En el caso de las segundas residencias, tras la publicación de los datos por el Telegraph, se pudo comprobar cómo los diputados utilizaban todo tipo de artimañas para dejar de pagar ciertos gastos por sus casas, evitar el abono de la hipoteca o incluso cambiaban de segunda residencia constantemente para obtener el mayor beneficio posible a cuenta del erario público. 

Al ser elegidos por una circunscripción, pero trabajar en Londres, los diputados tienen derecho a tener dos viviendas. Una en la región donde han sido elegidos y la otra en la capital. Este privilegio propició el abuso. 

La publicación de los datos on line llega además después de una extensa disputa en los tribunales que inició una periodista del diario The Guardian. Acogiéndose a la ley de libertad de Información, la redactora del diario estuvo cerca de tres años moviendo distintos canales para que los británicos pudieran tener acceso a las cuentas de los políticos que los representan. Sin embargo, gracias a una filtración, el Telegraph se hizo con cinco discos que contenían todas las cuentas de gastos. Su publicación causó la mayor tormenta política que se recuerda en el último siglo.

Gracias a que esos documentos vieran la luz, la Cámara de los Comunes se ha visto obligada a iniciar una regeneración para recuperar la mermada confianza de los ciudadanos. Entre las medidas que adoptarán de aquí al verano, según la voluntad de Brown, está la publicación de las cuentas en Internet y su actualización casi en tiempo real, así como la creación de un órgano independiente al Parlamento que juzgue el comportamiento de los diputados y regule sus cuentas de gastos de acuerdo a unos estándares más austeros.

Además, los diputados que se hayan visto envueltos en la polémica deberán devolver el dinero. Estos días, un comité independiente está juzgando uno a uno los casos de cada político para determinar si cometieron algún tipo de irregularidad a la hora de presentar sus facturas. Muchos de ellos se llenaron la boca con la frase "actuamos de acuerdo a las normas del Parlamento". Dichas normas se encuentran escritas en el denominado Libro verde. Una guía orientativa sobre los gastos que pueden o no reclamar a la oficina del Parlamento, aunque con el tiempo se ha demostrado que esto no ha servido nada más que para que todos hicieran una libre interpretación del texto.

También ha quedado demostrado que la gran mayoría de los políticos sabían que estaban cometiendo irregularidades pero al ser una práctica generalizada, todos lo tomaron como normal. Cuando el Telegraph destapó la verdad, todos tuvieron que pedir perdón por un sistema que está totalmente corrompido.

La voluntad de una gran mayoría de diputados es que la Cámara de los Lores también se vea afectada por este cambio y deje de autorregularse.

Esta mañana, otro miembro del gabinete de Brown dimitió salpicada por los escándalos. La secretaria del Tesoro Kitty Usher, presentó su renuncia al primer ministro. 

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