Este artículo se publicó hace 15 años.
Perforaciones coronarias graves desafían a cardiólogos
Por Scott Baltic
Aunque son raras, lasperforaciones coronarias de grado III aun producen alta tasa decomplicaciones cardíacas graves agudas y crónicas, según unestudio realizado por un equipo de Italia y el Reino Unido.
Los resultados de este trabajo retrospectivo, publicados enJACC: Cardiovascular Interventions, incluyen vaticinadores deesas perforaciones graves y recomendaciones terapéuticas.
El estudio es el primero sobre las perforaciones de gradoIII, aseguró a Reuters Health el doctor Rasha Al-Lamee, delInstituto Científico San Raffaele, de Milán.
Explicó que el equipo eligió esas perforaciones porque,aunque "son relativamente raras en las cateterizacionescardíacas, son extremadamente graves y los operadores no sabenqué hacer cuando suceden".
Sólo 56 de 24.465 pacientes con una intervención coronariapercutánea (ICP) en uno de dos hospitales entre mayo de 1993 ydiciembre del 2009, sufrieron una perforación de grado III(incidencia del 0,23 por ciento).
El 42,9 por ciento (24) de ellos sufrió un infarto demiocardio durante el procedimiento o la internación. Diezpacientes (el 17,9 por ciento) murieron en ese período.
En los 38,1 meses de seguimiento, 19 (el 41,3 por ciento) delos 46 pacientes restantes tuvieron una complicación cardíacagrave y 7 (el 15,2 por ciento) murieron por cualquier causa.
Los cuatro grandes vaticinadores de perforación coronaria degrado III fueron: lesiones coronarias complejas (tipo B2/C),oclusión coronaria y el uso de rotablación o ultrasonidointravascular.
Además de los cuidados adicionales para estos pacientes dealto riesgo, Al-Lamee dijo que las medidas para prevenir laperforación coronaria deberían incluir la evaluación adecuada deltamaño del vaso (sobre todo si mide menos de 2,5 milímetros) y laselección cuidadosa del tamaño del balón y del stent.
El estudio halló también que el uso de inhibidores deglicoproteína IIb/IIIa elevaba el riesgo de complicacionescardíacas graves durante la intervención y la hospitalización.
El equipo observó que "el inflado prolongado del balón y laimplantación cubierta del stent dieron buen resultado en unaproporción razonable de pacientes", entre la gran cantidad detratamientos utilizados.
Los autores proponen un esquema de flujo para guiar lasdecisiones terapéuticas cuando ocurre una perforación de gradoIII.
"La perforación coronaria de grado III es una complicacióntemida y grave de la ICP con mal pronóstico inmediato y una tasade mortalidad muy alta", escribe el equipo. Y concluye: "Uncardiólogo intervencionista debería estar preparado para estacomplicación".
En un editorial sobre el estudio, los doctores Eric Eeckhouty Rodney De Palma, del Centro Hospitalaria de la Universidad deVaudois, en Suiza, comentan que aunque esta complicación siguesiendo rara, "su incidencia no disminuyó en el tiempo, lo quequizás refleja la mayor complejidad de la ICP".
FUENTE: JACC: Cardiovascular Interventions, 2011
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