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Pistolas táser, las controvertidas armas eléctricas de uso policial sin protocolos claros

Pese a su proliferación, los protocolos que dictan su uso siguen sin estar claros. El principio básico es que los agentes solo deberían hacer uso de estas armas cuando la situación entrañe un riesgo grave para la integridad física. 

Una fotografía tomada el 29 de febrero de 2016 en París muestra una remesa de pistolas táser.
Una fotografía tomada el 29 de febrero de 2016 en París muestra una remesa de pistolas táser. Alain Jocard / AFP

Se llaman pistolas táser en honor a un personaje de novela que creó su propio rifle eléctrico. Un artilugio de ciencia ficción que el ingeniero John H. Cover convirtió en real. Tan real como los 400 voltios que estas armas descargan sobre el cuerpo de una persona, tan real como los más de 1.000 muertos que, según Reuters, han causado en los últimos 20 años sólo en Estados Unidos.

El pasado 26 de noviembre murió un hombre en la localidad catalana de Badalona tras recibir la descarga de una de estas pistolas. Sucedió mientras los Mossos d'Esquadra trataban de inmovilizar a un joven que, según fuentes policiales, estaba amenazando a su familia "con cuchillos".

Hace justo un año, los gritos de una joven a las puertas de un centro médico de Sabadell evidenciaron la crudeza de este tipo de armas. El debate sobre la idoneidad o no de su implementación parece latente, a la espera un nuevo episodio que ponga de nuevo en el foco la brutalidad que entrañan.

La autorización de este tipo de armas en Catalunya se remonta a julio de 2016, cuando el Parlament abrió la veda para su utilización por parte de los Mossos d'Esquadra. Fue en septiembre de 2018, cuando por primera vez un agente echó mano de una táser para para reducir a un hombre que se comportaba de manera agresiva con su exmujer y su hija en un bar de Girona.

Un año después de su autorización en Catalunya, el Gobierno vasco destinó una partida de 50.000 euros para comprar este tipo de dispositivos a la Ertzaintza. Desde entonces, su incorporación ha sido progresiva; en 2019 la Policía Nacional adquiría un lote de 1.000 de estos dispositivos y unos 200 cuerpos de policías locales de diferentes ayuntamientos ya disponen de ella.

Sin embargo, pese a su proliferación entre el equipamiento de nuestros agentes, lo cierto es que los protocolos que dictan su uso siguen sin estar claros. El principio básico es que los cuerpos policiales solo deberían hacer uso de estas armas cuando la situación entrañe un riesgo grave para la integridad física. Ahora bien, no existe un marco normativo común que regule su uso.

En el caso reciente de Badalona, será la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de la localidad barcelonesa la encargada de abrir diligencias para aclarar la muerte. Según el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), en estos momentos no figura ninguna persona en calidad de investigada en la causa.

El director general de los Mossos d'Esquadra, Pere Ferrer, ha salido al paso de lo ocurrido y, en una entrevista este jueves en TV3, ha detallado que los agentes usaron la táser tras constatar que el hombre seguía en actitud violenta, pese a las advertencias de los agentes. "Los hechos sucedieron el viernes, y el lunes ya teníamos el estudio de la grabación y de los hechos. El protocolo se ha aplicado correctamente", alegaba Ferrer. 

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