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El primer ministro tailandés pide a los manifestantes que se disuelvan para restablecer el orden

El estado de excepción está en vigor en la capital yal menos 77 personas han resultado heridas

EFE

El primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, instó este lunes a los manifestantes antigubernamentales a retirarse de las calles de Bangkok y pidió a la población que coopere para restablecer el orden en la capital. 

A través de un discurso televisado, Vejjajiva reveló que cuatro soldados resultaron heridos esta madrugada por disparos de los activistas durante la carga del Ejército para desalojar una intersección que bloqueaban en el casco viejo de la ciudad, donde rige el estado de excepción.

En esta acción, al menos 77 personas resultaron heridas, entre las que se encuentran 23 militares, según reveló el primer ministro. La mayoría a causa de intoxicación por el gas, y al menos cinco se encuentran en estado crítico.

Vejjajiva negó la muerte de seis participantes en las protestas. 

Además, el Ejército tailandés disparó repetidamente al aire este lunes después de que manifestantes antigubernamentales incendiaran un autobús en un importante cruce y forzaran a la retirada de quienes protestaban.

Cuando los soldados intentaron extinguir el fuego con un cañón de agua, los manifestantes les lanzaron bombas incendiarias y los soldados avanzaron en respuesta.

En el enfrentamiento de la pasada madrugada, unos 400 soldados emplearon gas lacrimógeno y disparos al aire para dispersar a miles de activistas, que respondieron también con tiros y cócteles Molotov e intentaron lanzar un coche en llamas contra los militares, informaron los servicios de emergencia.

Los hechos ocurrieron en el concurrido cruce de Din Daeng, donde inicialmente las fuerzas de seguridad afirmaron que se habían enfrentado a miles de opositores, mientras el Ejército aseguró que intentó dialogar antes de emplear la fuerza.

Por otra parte, el Gobierno anunció la detención de un número indeterminado de manifestantes, sin revelar más detalles por razones de seguridad. Unos 30.000 activistas repartidos por toda la ciudad siguen bloqueando intersecciones y concentrados delante de delante de edificios oficiales, donde algunos vehículos policiales han sido abandonados.

Varios cientos de manifestantes están formando una cadena humana alrededor del palacio gubernamental para que el Ejército no pueda abortar la manifestación que tienen previsto celebrar esta tarde.

El pasado sábado por la noche, el Gobierno tailandés sacó sus tropas a las calles de Bangkok para hacer cumplir la medida de emergencia decretada un día después de que las protestas obligaran a cancelar una cumbre de líderes asiáticos en Pattaya, en el sur de Tailandia.

El estado de excepción está en vigor en la capital y cinco provincias de los alrededores.

En las últimas horas, unidades de las Fuerzas Armadas han sido desplegadas por toda la zona metropolitana y partes de la periferia, y ha cerrado a cal y canto todos los accesos que llevan al Palacio Real.

Los militantes antigubernamentales son los llamados "camisas rojas" del Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura, plataforma política de Thaksin Shinawatra, depuesto ex primer ministro y prófugo de la justicia tailandesa.

El Frente llama a todos sus seguidores a salir a las calles para forzar la caída del Ejecutivo, mientras que el Gobierno recuerda que hará uso de todos los supuestos del estado de excepción para restablecer el orden.

La Policía tiene orden de detener a todos los líderes de las protestas, y el principal cabecilla, Arisman Poongruengrong, fue detenido el domingo por la mañana.

Tailandia vivió una situación similar a finales del año pasado, pero en aquella ocasión fueron los detractores de Shinawatra los que ocuparon durante meses la sede del Gobierno y lograron mantener cerrados una semana los dos aeropuertos de Bangkok.

La crisis llegó a su fin cuando el Tribunal Constitucional ordenó el cese del Ejecutivo y permitió, gracias al apoyo de diputados tránsfugas, la llegada al poder del actual primer ministro, Abhisit Vejjajiva, al que ahora los "camisas rojas" exigen que se vaya.

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