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Rajoy no comulga con el TC

Cree que se "equivocó" con Iniciativa Internacionalista y que tarda demasiado con el Estatut

MARÍA JESÚS GÜEMES

El padre de Mariano Rajoy fue juez. Ocupó distintas plazas una de ellas en León, donde curiosamente coincidió con el padre de José Luis Rodríguez Zapatero, que por aquella época era decano del Colegio de Abogados y llegó a ser presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Así el líder conservador se empapó de leyes desde su infancia y decidió convertirse en registrador de la propiedad. Dos de sus hermanos siguieron sus pasos y otro se hizo notario. Y precisamente por todo esto, por su formación y trayectoria familiar, choca tanto descubrir el poco respeto que el jefe de la oposición muestra hacia el actual Tribunal Constitucional.

Tanto en público como en privado, Rajoy no esconde su malestar por las decisiones del Alto Tribunal. En la última Junta Directiva Nacional del PP, el dirigente conservador aseguró ante sus compañeros que el Constitucional se había "equivocado" al permitir que Iniciativa Internacionalista concurriera a las elecciones europeas.

"ETA no ha entrado en el Parlamento Europeo, pero ha tenido un importante número de votos, fundamentalmente en el País Vasco", destacó Rajoy. A su entender, este dato "obliga al que recurre [las candidaturas] a hacerlo mejor, lo que no es ningún reproche, y al que decide, a pensar mejor lo que hace, porque estamos hablando de un tema de una enorme importancia para nuestro país, como es la eficacia en la lucha contra el terrorismo y su liquidación definitiva". En plena campaña electoral, Rajoy no concedió en sus mítines ni un segundo a este asunto.

En cualquier caso, no es por lo único que tiene al Constitucional atravesado. En la reunión del PP, también adelantó otro de sus posibles motivos de disgusto refiriéndose a la sentencia sobre el Estatut de Catalunya. "Supongo que algún año de estos habrá" fallo del TC, comentó con sorna mientras recordaba que la posición de su partido era la de defender que los Estatutos deben adecuarse a la Carta Magna y que toca esperar a ver si lo comparte el Constitucional. Fuentes del PP reconocen que no esperan que haya grandes rectificaciones en el Estatut.

Lo cierto es que el PP lleva tiempo sin comulgar con la Justicia. En los últimos meses, los responsables conservadores han denunciado la supuesta "persecución" por parte del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en el caso Gürtel y han censurado también que se implicara a varios de sus dirigentes en Canarias o Murcia por temas que finalmente se han archivado.

El malestar ha llegado a tal punto que hasta Federico Trillo elevó la voz para decir que aceptaba, pero no compartía, el fallo sobre las identificaciones del Yak-42. Aunque le salpicaba de lleno, en la derecha siempre se habían acatado y punto las sentencias judiciales.

Además, los conservadores han tenido poca suerte en el Constitucional. El PP lo ha congestionado a base de recursos: más de 30 desde 2004, utilizándolo, durante esta y la pasada legislatura, como altavoz de su refriega política. Contra la Ley de Igualdad, contra la reforma del propio TC, contra la devolución a Catalunya de los papeles de Salamanca... Sin éxito. El Alto Tribunal no ha dado la razón al PP ni una sola vez. Se han llevado diez varapalos y algunos de los asuntos que plantearon fueron directamente desestimados.

Por el momento, el Supremo se ha salvado de las críticas del PP. Pero hay que ver por cuánto tiempo. Sobre todo ahora que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha elevado la causa que afecta al tesorero del partido, Luis Bárcenas, al diputado Jesús Merino y al aún europarlamentario Gerardo Galeote. 

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