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La segunda mujer que se examina en el hospital

Una opositora malagueña realiza las pruebas 48 horas después de dar a luz

ÁLVARO LÓPEZ MILLÁN

Natalia Torres, malagueña de 28 años, no podía imaginar que cuando empezó a prepararse las oposiciones para trabajar como funcionaria en la Junta de Andalucía iba a hacer el examen en la habitación de un hospital delante de un funcionario dos días después de dar a luz. La realidad, en esta ocasión, superó lo inimaginable.

El domingo, en la clínica Parque San Antonio de Málaga, hizo dos exámenes para administrativo y auxiliar administrativo. Y todo se lo debe a la Ley de Igualdad. "Al final nos añadieron cuatro temas de igualdad de género y estoy muy feliz por comprobar que es una realidad", afirmaba ayer esta joven que actualmente trabaja como interina en Olvera (Cádiz) en la Oficina Comarcal Agraria.

Hasta poco antes del examen, su historia fue una más. El bebé estaba "muy grande" y el ginecólogo le advirtió que se iba a adelantar entre una semana y diez días. Dicho y hecho. La casualidad quiso que Alejandro naciera el viernes pese al interés de su madre por retrasarlo. "Estaba estudiando y no me quería ir al hospital, pensé que eran nervios", recuerda Natalia, quien en los días previos, y previendo la situación que se podía dar, empezó a realizar gestiones.

En la habitación

Los sindicatos le anunciaron que "no había nada que hacer", pero su profesor de la academia donde se ha preparado durante estos años le dio esperanza. Nada más salir del paritorio, su marido le insistió en que le llamara para intentar solucionar el problema. Le hizo caso. A los 20 minutos recibió una llamada del director general de Función Pública de la Junta de Andalucía anunciándole que podría realizar el examen a la misma hora que el resto de opositores, pero en la habitación 309 del hospital donde su hijo nació y en la que se recuperaba del parto.

Más nerviosa que en clase

Ésta era la segunda vez que se presentaba a estas pruebas y dice que estaba mucho "más nerviosa" que cuando se examinó en clase. La persona que le custodió durante las pruebas dio órdenes concretas: había que quitar todas las cosas de la habitación, apagar los móviles y no podía estar en compañía de nadie. Tampoco estuvo su hijo al que dio "el pecho antes de empezar" para que se lo pudieran llevar las enfermeras.

En el pasillo tenía que haber, al menos, una profesional sanitaria por si surgía algún imprevisto, cosa que, afortunadamente para ella, no sucedió. Pudo examinarse sin problemas por la mañana y por la tarde. Cada prueba duró 90 minutos, tiempo en el que tuvo que contestar a cien preguntas tipo test.

Cuarenta y ocho horas después está "contenta" por cómo se desarrollaron los acontecimientos. Se muestra "muy agradecida a la Administración" y espera conseguir "una plaza fija sea donde sea para pedir el traslado a Málaga".

Su caso es el primero en Andalucía y, tras una chica de Madrid, el segundo que se da en España. Natalia cree que debe ser un ejemplo para demostrar que las mujeres tienen las mismas posibilidades que los hombres. Está en su casa desde el lunes por la tarde. Ahora le toca organizar la nueva vida en familia con la compañía de su marido y de su otro hijo de 20 meses.

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