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Teresa Shook, la abuela jubilada que de forma involuntaria prendió la mecha de las 'Marchas de mujeres'

Teresa Shook, residente en Hawai, creó un evento en Facebook que terminó por convertirse en masivo. Tamika D. Mallory, Carmen Pérez, Linda Sarsour y Bob Bland tomaron su testigo y se convirtieron en las caras visibles de un movimiento que ha devenido global.

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Un instante de la 'Marcha de las mujeres' a su paso por el centro de Washington.- EFE

MADRID.- Ocurrió al poco de que se conociesen los resultados que le daban la victoria a Donald Trump sobre Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de EEUU. Teresa Shook, una abuela jubilada residente en Hawai e indignada con la victoria del multimillonario, tuvo a bien crear un evento en Facebook —no sin antes preguntar a sus amistades cómo hacerlo— convocando a una marcha en Washington D. C para protestar contra el potentado neoyorquino. Invitó a unos 40 amigos y se fue a la cama.


Al despertar, el humilde llamamiento se había convertido en viral: más de 10.000 usuarios se habían mostrado interesados en el evento de la señora Shook. El resto es historia. Horas antes de que las calles de medio mundo se llenaran de pancartas feministas y color fucsia, eran ya más de 100.000 personas las que se habían registrado para asistir a la llamada 'Marcha de las mujeres', movimiento que va camino de convertirse en una de las más importantes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos. 

De forma simultanea, la diseñadora de ropa Bob Bland creaba una línea de camisetas que —como le ocurriera a la señora Shook— terminó por superar todas las expectativas. Las camisetas, cuyos lemas eran 'Nasty Women' y 'Bad Hombres', recaudaron en apenas tres días cerca de 20.000 dólares.

Ambos fenómenos terminaron por confluir de la mano de Vanessa Wruble, editora de OkayAfrica y que terminaría por convertirse en jefa de operaciones de la exitosa campaña de la 'Marcha de las mujeres'. Wruble, con buen criterio, pensó que una convocatoria así no podía ser promovida únicamente por mujeres blancas, por lo que contactó con Carmen Pérez, Tamika D. Mallory y Linda Sarsour

A todo esto, la señora Shook, precursora involuntaria de la "turbamulta" sobre Washington, declinó la propuesta de liderar el movimiento y dio un paso atrás a la vista del cariz que habían tomado los acontecimientos. "No tenía un plan ni una idea de lo que pasaría", dijo Shook a Reuters por teléfono desde la isla de Maui. "Simplemente mantengo lo dicho, creo que debemos ponernos en marcha".

Las caras más visibles del movimiento

De izquierda a derecha: Tamika D. Malory, Linda Sarsour, Carmen Perez y Bob Bland


Tamika D. Mallory es reconocida por ser una fervorosa defensora de la justicia social que ha trabajado estrechamente con la Administración Obama. Sus áreas de acción son la defensa de los derechos civiles, la igualdad de derechos para las mujeres, la salud, la violencia armada y el abuso policial. Su labor ha sido públicamente aplaudida hasta el punto de que Valerie B. Jarret, uno de los más importantes asesores del presidente Obama, se refirió a ella como una "líder del mañana". 

Linda Sarsour ha estado en la vanguardia de las principales campañas de justicia social tanto a nivel local en Nueva York como a nivel nacional. Madre tres hijos, Sarsour es la Directora Ejecutiva de la Asociación Árabe Americana de Nueva York, cofundadora de los musulmanes de Ferguson y miembro de la Liga de la Justicia de Nueva York. 

Carmen Perez ha dedicado 20 años a luchar por derechos civiles como la igualdad de género, la sanidad para inmigrantes y las políticas comunitarias. Es directora ejecutiva de The Gathering for Justice, una organización sin ánimo de lucro fundada por Harry Belafonte. Su trabajo dentro de los centros de detención juvenil y prisiones en California y Nueva York ha orientado y promovido la puesta en marcha de políticas estatales y federales.

Bob Bland dirige una empresa que está repensando el ecosistema de la moda (diseño, desarrollo y distribución) y creando un nuevo modelo de negocio que trata de transformar la producción de textil para la industria. Su objetivo es hacer despertar a la industria de la moda de Estados Unidos creando una cadena de suministro global que sea más transparente y sostenible.

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