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La UE se deshace del Reino Unido en su nuevo tratado de austeridad

Tras más de ocho horas de reunión, los socios del euro y seis países más anuncian la creación de un nuevo texto legal con la disciplina económica que pedía Alemania. La eurozon

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'Nuestros amigos británicos'. Esa fue la expresión repetida por un serio Nicolas Sarkozy, pasadas las 5 de la mañana y tras más de nueve de negociación con escasos frutos nuevos. No podría ser más irónica. 'David Cameron ha pedido lo que todos consideramos inaceptable, un protocolo en el Tratado que permita eximir a Reino Unido de algunas reglas sobre servicios financieros', explicó el presidente francés (consulta la declaración de los jefes de Estado).

Junto a la canciller alemana, Sarlozy pretendía modificar los tratados de la Unión Europea para incluir el salto adelante en la austeridad que calmase a los mercados. Aunque el acuerdo sobre la disciplina económica llegó pronto, cómo plasmarlo legalmente fue motivo de una agria discusión. A cambio de aceptar la reforma de los tratados, que exige la unanimidad de los 27, el primer ministro británico pedía quedarse fuera de cualquier decisión sobre política financiera en caso de considerarlo oportuno. Conseguiría evitar así la soledad de algunas decisiones de los últimos meses en los que ha tenido que aceptar una mayor reglamentación de sus servicios financieros, concentrados en la City de Londres, uno de los motores del país.

Cameron no consiguió sus objetivos y se quedó al margen. 'No hemos podido aceptarlo porque consideramos que parte de los problemas del mundo vienen de la desregulación de los servicios financieros', respondió Sarkozy. En su lugar, el presidente francés anunció un 'tratado intergubernamental' que estará listo en marzo. Según fuentes comunitarias, será jurídicamente similar al Tratado de Kioto o el que regula el uso de minas antipersonales. Constituirá la entrada en territorio desconocido y una aventura inédita en la UE, que no tomará algunas decisiones clave contando con los 27 socios o tan siquiera los 17 del euro, sino con un número de países entre esas dos cifras.

Cameron pedía quedarse fuera de cualquier decisión sobre política financiera

'El tratado no beneficiaba a los intereses nacionales británicos y por eso lo he rechazado', dijo Cameron tras la reunión. 'No afectará al Reino Unido', confirmó. 'Les deseamos lo mejor [a los países del euro], porque queremos que la eurozona resuelva sus problemas', pero 'la cuestión clave para el Reino Unido era conseguir salvaguardias' en cuanto a la política financiera, advirtió. Vetarlo fue 'una decisión dura, pero la correcta'.

'Hemos acordado un nuevo pacto fiscal', anunció el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, encargado de resaltar el saldo positivo de la cumbre. 'Significa que todos nos comprometemos con una regla fiscal' que reduzca el gasto público, añadió. 'Significa que los países miembros lo van a transponer en su Constitución o texto equivalente. Significa reforzar nuestras reglas sobre el déficit excesivo haciéndolas más automáticas' y que será obligatorio 'presentar a la Comisión el borrador de los presupuestos'. Según Van Rompuy y Sarkozy, toda la zona del euro se ha adherido a estos principios. De los restantes 10 que quedan en la UE, sólo el Reino Unido y Hungría se han negado (forzando la redacción de un nuevo tratado), mientras que Suecia y República Checa han pedido tiempo para consultar a sus parlamentos.

'Estoy muy contenta por el hecho de que hayamos logrado un buen resultado tras largas consultas. Vamos a crear una nueva unión fiscal para el euro que al mismo tiempo será una unión de estabilidad', afirmó Merkel al abandonar el Consejo Europeo. 'Siempre he dicho que los 17 Estados miembros del euro deben recuperar la credibilidad, y creo que con los acuerdos de hoy podemos y vamos a lograrlo', añadió.

La cumbre acordó además prestar al FMI 200.000 millones de euros adicionales para que contribuya a los rescates de la eurozona. La cifra será sumada por las contribuciones de bancos centrales nacionales de la moneda única y aportaciones de otros socios europeos. El objetivo es sortear la prohibición legal de rescatar a un país que incluyen los tratados europeos y mantiene al BCE al margen. La decisión se acompañará de la 'aceleración de la entrada en vigor' del nuevo fondo de rescate. Estará disponible 'en julio de 2012', según Van Rompuy (un año antes de lo previsto), estará dotado de 500.000 millones de euros y se sumará al fondo de rescate que todavía está en vigor, que continuará prestando dinero a Irlanda y Portugal.

No se consigue acuerdo para dotar al nuevo fondo de rescate de una licencia bancaria para acceder a la liquidez del BCE

Con el refuerzo de los fondos de rescate y la capacidad de acción del BCE, los países europeos esperan estar en condiciones de apoyar a los países que necesiten ayuda a través de un rescate, un crédito rápido, la compra de deuda o la recapitalización directa de entidades bancarias. Según los líderes comunitarios, cuando todos estas posibilidades estén en vigor y financiadas, algo que debería sudecer en la primera mitad de 2012, los especuladores se lo pensarán dos veces antes de apostar contra algún país del euro.

Sin embargo, dos de las propuestas consideradas más efectivas se quedaron fuera del acuerdo. La más esperada era dotar al nuevo fondo de rescate de licencia bancaria para que pudiese recurrir en pie de igualdad con las instituciones privadas a la liquidez ilimitada del BCE. 'Sobre esto no ha habido acuerdo', reconoció Van Rompuy. La idea, rechazada tajantemente por Mario Draghi, presidente de la institución monetaria, era vista por una multitud de economistas como un instrumento muy potente para dotar de recursos al fondo de rescate a corto plazo.

A largo plazo, países como España, Italia, Bélgica y Luxemburgo pedían estudiar la introducción de eurobonos, que supone la gestión conjunta de la deuda frente a los especuladores que se ceban con el flanco más débil. Grecia, Irlanda y Portugal ya lo han experimentado en carne propia. 'No ha habido acuerdo sobre esto', volvió a repetir Van Rompuy, que anunció que él mismo y la Comisión seguirán trabajando para tratar de salvar la idea.

En el aire quedan muchas incógnitas. Entre ellas el papel de las instituciones comunitarias, que en la madrugada de este viernes parecían condenadas a un rol secundario. Merkel pedía una implicación más activa de la Comisión Europea en el seguimiento del déficit y la aplicación de sanciones y del Tribunal de Justicia de la UE en la revisión de la redacción de los límites constitucionales al déficit. Aunque el presidente del Ejecutivo comuntario aseguró que la Comisión podrá hacer 'casi lo mismo' que con un tratado de la UE reformado, muchos lo dudaban al valorar el acuerdo. 'Haremos lo que se nos pida', aseguró una fuente comunitaria, 'pero la mayoría ya lo hacemos en la actualidad. Ahora deberán ser los Estados los que muestren voluntad política para ir más allá a la hora de aplicar sanciones', reconoce. En el pasado, a tenor de los incumplimientos del Pacto de Estabilidad de Francia y Alemania, confiar en esa voluntad política no ha sido una estrategia efectiva.

'Es un buen resultado para la eurozona', concluyó Draghi

Pese a la complejidad del acuerdo y sus muchos cabos sueltos, el presidente del BCE no ocultó su alegría, quizás preconizando como recompensa una intervención en los mercados de deuda que había negado tan solo horas antes. 'Es un muy buen resultado para la eurozona, está bastante cerca de un buen pacto fiscal', dijo a la salida de la reunión. 'Va a ser una base para una política económica mucho más disciplinada por parte de los miembros de la eurozona. Y ciertamente va a ser de ayuda en la actual situación', confió.

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