Consejos financieros para usar tu tarjeta de crédito sin acumular deuda
Guía práctica para convertir el crédito bancario en tu mejor aliado financiero y no en una trampa.

Zaragoza-
Las tarjetas de crédito son un objeto de doble filo. Tienen un propósito claro, para el cual pueden ser muy útiles. Sin embargo, si no se utilizan con cuidado, pueden generar un problema en las finanzas domésticas. Por ello, es muy importante conocer cómo funcionan para, así, saber cómo sacarles el máximo partido. Al fin y al cabo, se trata de un producto financiero muy habitual, con el que muchas personas deben comenzar a lidiar al inicio de su andadura como sujetos económicos independientes.
En realidad, en la mayoría de casos, existe un paso intermedio: las tarjetas de débito. Estas son una herramienta muy útil para aprender cómo utilizar las tarjetas de crédito, pues el principio siempre va a ser el mismo: gastar sólo aquello que se tiene. En esencia, el principal problema de las tarjetas de crédito suele ser el tratarlas como si de dinero gratis se tratase. Este es el gran error que puede llevarte a una deuda indeseable, pues el banco siempre va a reclamar su parte con intereses. Para evitarlo, aquí van cinco consejos que impedirán endeudarte al utilizar tu tarjeta de crédito.
1. Controla siempre el gasto mensual
El primer consejo es el más básico, también el que más gente incumple: mantén tus finanzas siempre bajo control. ¿Cómo? Sabiendo en todo momento cuánto dinero tienes en tu cuenta bancaria, también qué deudas tienes ya contraídas. Actualmente este paso es más sencillo de ejecutar que nunca, pues la mayoría de aplicaciones bancarias ofrecen un balance de tus finanzas en tiempo real e incluso permiten activar alertas inmediatas en el móvil tras cada compra. Es decir, puedes saber en todo momento cuánto dinero tienes comprometido para ese mes, y en consecuencia si te puedes permitir ese gasto extra o no.
2. Paga siempre a final de mes
Las tarjetas de crédito suelen tener varias opciones de pago. Sin embargo, si quieres evitar caer en cualquier tipo de deuda, la opción a activar siempre ha de ser el pago del total a final de mes. De esta manera, se liquida el 100% de lo gastado y así no se genera ningún tipo de interés. Es muy importante evitar a toda costa evitar la opción de pago aplazado mínimo, el conocido comercialmente como revolving, pues los intereses suelen rondar entre el 18 y el 20% TAE anuales, creando un efecto bola de nieve donde la cuota apenas cubre intereses y el capital principal nunca baja.
De hecho, si deseas comprar algo para lo que no tienes liquidez inmediata, como por ejemplo un gran electrodoméstico o reparar una avería inesperada, pero sí que consideras que puedes acometer a plazos, lo recomendable es investigar otras vías de financiación que no sean el modo estándar de la tarjeta de crédito. Salvo promociones concretas al 0% TIN / 0% TAE, generalmente por parte del comercio, siempre que se fracciona un pago se van a pagar intereses y comisiones. Sin embargo, la mayoría de entidades suelen ofrecer dividir el cargo de una compra concreta en varios meses a un tipo de interés cerrado y fecha de fin fija sin convertir toda la tarjeta en modalidad revolving. Además, también hay productos como los préstamos personales que suelen ofrecer unas mejores condiciones, sobre todo en cantidades altas.
3. Evita sacar dinero a crédito
De nuevo, las tarjetas de crédito no son dinero gratis. No lo son cuando se paga con ellas, tampoco si necesitamos líquido cuando ya no hay fondos en la cuenta. En ese sentido, se deben tratar como una tarjeta de débito y solo extraer cash cuando tenemos de donde hacerlo. De lo contrario, sacar dinero a crédito suele acarrear comisiones fijas muy altas por disposición de efectivo e intereses que se empiezan a generar desde el mismo minuto de la extracción.
4. No tengas más de dos tarjetas de crédito
Lo ideal es mantener controlado en todo momento el dinero que tienes disponible. Algo que es más sencillo de realizar si solo se tiene que vigilar una cuenta. Es cierto que tener varias tarjetas puede ser muy útil en algunos casos, como por ejemplo si deseas diferenciar tus gastos personales de los profesionales. Sin embargo, supone un trabajo extra para asegurarte de que no incurres en una deuda por despiste en las distintas fechas de liquidación.
Por supuesto, se debe evitar en todo momento entrar en la espiral de endeudarse en una tarjeta para pagar el crédito contraído con la otra (por ejemplo, mediante traspasos o disposiciones de efectivo). Esta práctica solo lleva a acumular más y más deuda, en un círculo vicioso del que es muy difícil salir.
5. Ajusta el límite de crédito a tus posibilidades reales
Por defecto, muchas entidades bancarias asignan líneas de crédito elevadas que superan con creces el sueldo mensual o la capacidad de ahorro del usuario (por ejemplo, conceder un límite de 3.000 € a quien ingresa 1.200 € al mes). Aunque pueda parecer una ventaja, tener un límite excesivo crea una falsa sensación de solvencia e incrementa el riesgo de sobreendeudamiento o de sufrir un quebranto mayor en caso de robo o fraude.
Por ello, lo más sensato es entrar en la aplicación del banco y reducir voluntariamente el límite máximo mensual a una cantidad equivalente a tu presupuesto de gastos planificado (o a un importe que puedas liquidar cómodamente de una sola vez a final de mes). De este modo, la propia tarjeta actuará como un cortafuegos automático si en algún momento intentas gastar más de lo que tu economía puede asumir.



Comentarios de nuestros socias/os
Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.