Finanzas en pareja: cómo organizar el dinero cuando se comparte techo
Compartir vivienda implica compartir finanzas, por lo que es importante llegar a un acuerdo antes de hacer las maletas.

Zaragoza-
La convivencia en pareja puede ser complicada. Cuando los problemas mundanos asoman es imprescindible estar en la misma página para que no se resienta la relación. De lo contrario es probable que las tensiones aumenten y, en consecuencia, la vida en pareja deje de resultar idílica. Y no hay nada más mundano que el dinero, el cual a su vez es imprescindible para navegar en nuestro día a día. O lo que es lo mismo, para dar sustento al hogar.
Básicamente, compartir techo es compartir gastos. Muchos gastos, cabría apostillar. Hipoteca o alquiler, facturas varias, comida, muebles… Por ello lo ideal es tener clara la organización de las finanzas antes, incluso, de realizar la mudanza. Quizá no sea la conversación que más apetece en dicho contexto, pero clarificar el modo de funcionar en lo monetario a buen seguro ayuda a evitar futuros problemas en la convivencia. Lo de prevenir antes de curar.
Abrir una cuenta conjunta
Lo más habitual, y también lo más práctico, es que los miembros de la pareja abran una cuenta conjunta para sufragar todos los gastos relativos a la vivienda. Al fin y al cabo, el momento de irse a vivir juntos también implica que dos vidas económicas, que hasta entonces transcurrían de manera más o menos paralela, convergen en una situación común.
Evidentemente, el abrir una cuenta común y, por tanto, unificar las finanzas, va de la mano de una sinceridad total del uno con el otro. En los últimos años se ha acuñado el término infidelidad financiera para definir aquellos engaños que existen dentro de una pareja en cuestiones monetarias. Esto es, asuntos como: ocultar dinero en efectivo, realizar gastos a escondidas, mentir sobre una deuda contraída o engañar sobre los ingresos que se perciben.
¿Significa eso que no se puede tener una cierta independencia económica dentro de una pareja? Evidentemente, no. Cada pareja está en su derecho de delimitar los términos de su relación. De hecho, sobre todo en las fases iniciales, la gran mayoría de personas abogan por tener sus cuentas separadas más allá de la abierta ex profeso para los gastos de la casa. Entonces la deuda es la siguiente: ¿cuánto dinero se ha de destinar a ese fondo común?
Cuánto dinero destinar a la cuenta común de la pareja
La organización del dinero y el sufragio de gastos es un asunto que debe nacer del consenso de la pareja. Por ello la única decisión correcta es aquella que es acordada por ambos miembros de la relación. Además existen algunas variables a tener en cuenta, como por ejemplo el nivel de ingresos que posee uno u otro o si uno de los dos aporta algo más, como por ejemplo el inmueble.
Como regla general lo ideal es que los dos miembros de la pareja aporten de una manera equitativa al fondo común. Sobre todo en casos en los que exista una desigualdad de ingresos manifiesta. Es decir, que ambos destinen un mismo porcentaje de sus sueldos a la cuenta conjunta para sufragar aquellos gastos del hogar. Por ejemplo, destinar el 50% del salario a los gastos comunes. Quizá lo intuitivo pudiera ser aportar la misma cantidad de dinero, aunque esto resulta injusto en los casos en los que un miembro de la pareja gana mucho más que el otro.
Realizar un presupuesto mensual
Otro asunto a tratar es delimitar qué gastos se sufragan con la cuenta común y cuáles son consideradas individuales. Evidentemente todas las facturas derivadas de la casa, así como de la convivencia, son susceptibles de ser costeadas con el bote común. Para ello es conveniente delimitar un presupuesto con aquellos gastos fijos y variables que se esperan al mes. Sobre todo para saber la cantidad que se necesita cubrir mensualmente, también para valorar el aporte que se realiza a la cuenta conjunta.
Una vez que tengamos claro qué aspectos van a ser cubiertos por ese bote común, el resto es una cuestión de comunicación. También en gastos importantes como, por ejemplo, pueden ser unas vacaciones, la compra de un coche u otros gastos que puedan ir surgiendo. Actualmente los bancos ofrecen la oportunidad de abrir cuentas gratuitas o tarjetas monedero que pueden facilitar el ir recopilando dinero para estos desembolsos puntuales, a los que poder ir aportando poco a poco y de manera equitativa.
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