La UE ya busca la manera de defenderse sin Estados Unidos
Los líderes europeos quieren prepararse para utilizar el artículo de defensa colectiva de los tratados de la UE en caso de ataque.

Bruselas-
Estados Unidos ha controlado la seguridad del continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial y, a través de la OTAN, ha ofrecido a los aliados europeos un aparente paraguas de protección ante posibles agresiones. Sin embargo, la administración de Donald Trump amenaza con hacer saltar por los aires esta relación y cada vez es mayor el consenso entre los líderes europeos de ganar autonomía militar y dejar de depender del inquilino de la Casa Blanca, que es quien controla de facto la Alianza Atlántica. El primer paso hacia este objetivo de mayor independencia es reforzar el artículo de defensa colectiva del bloque comunitario. El uno para todos y todos para uno del club comunitario.
Es el artículo 42.7 de los tratados de la Unión Europea. "Si un Estado miembro es víctima de una agresión armada en su territorio, los otros Estados miembros están obligados a ayudarle y asistirle por todos los medios a su alcance", reza el texto legal. A pesar de que se parece mucho al artículo de la OTAN, su aplicación parece ambigua y, de hecho, solo se ha activado una vez por parte de Francia en 2015 por el atentado terrorista contra la revista Charlie Hebdo. De hecho, no se activó ni cuando Chipre recibió ataques de drones de origen iraní, aunque recibió la ayuda militar de varios socios europeos, entre los cuales España.
La intención de los líderes europeos es que este artículo deje de ser un punto de los tratados que realmente no se plantean activar. Lo quieren llenar de contenido, automatizar la reacción y la ayuda militar en caso de una agresión externa, y saber en cualquier momento qué puede aportar y qué apoyos puede recibir cada estado miembro del resto de socios europeos. Y, precisamente, la primera vez que los jefes de gobierno y de estado de los países de la UE han discutido sobre este artículo, que es clave para la seguridad común del bloque europeo, ha sido en la cumbre europea de este jueves y martes en Chipre, el único país que ha sido atacado en el contexto de la guerra de Oriente Próximo y que precisamente ostenta la presidencia temporal del Consejo de la UE.
Además, Chipre es la excusa perfecta de los líderes europeos para debatir sobre una mayor soberanía militar al margen de la OTAN sin hacer enfadar al Pentágono. La isla chipriota forma parte de la Unión Europea, pero no de la Alianza Atlántica y, por lo tanto, no está bajo el paraguas militar de Estados Unidos y no sería defendida por Washington en caso de ataque. Así, los dirigentes de la UE ya han acordado preparar un plan por si necesitan aplicar el artículo 42.7 e incluso llevarán a cabo simulacros. “Necesitamos rellenar de contenido [el punto de defensa colectiva de los tratados]”, ha dicho el primer ministro chipriota y anfitrión del encuentro de dirigentes europeos, Nikos Christodoulides.
Esta preparación formará parte de uno de los puntos más destacados del nuevo plan de defensa europea que está preparando la Comisión Europea y que pretende presentar este año, según adelantó la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. Una iniciativa que pretende desacoplar de manera progresiva la seguridad del continente europeo de los intereses de Estados Unidos y que el próximo estado miembro que presidirá de manera temporal el Consejo de la UE, Grecia, ya ha dicho que será una de sus prioridades.
El adiós de la UE a los EUA en defensa
El consenso sobre ganar autonomía e independencia es cada vez más grande entre los líderes europeos, aunque el camino hasta este objetivo a veces se les hace cuesta arriba y se ven cediendo ante las amenazas y humillaciones de Trump cada dos por tres. Uno de los dirigentes que se ha mostrado más crítico contra la administración estadounidense ha sido, precisamente, uno de los países más proatlánticos del bloque europeo y que más depende del Pentágono para defenderse de eventuales ataques rusos, Polonia. “La pregunta es si la OTAN sigue siendo una organización preparada, tanto política como logísticamente, para reaccionar, por ejemplo, contra Rusia si esta intentara atacar”, ha dicho el presidente de Polonia y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en una entrevista en el diario Financial Times.
Ante este temor, que Estados Unidos abandone a los aliados europeos cuando más los necesiten, es el que está movilizando a la Unión Europea y, por este motivo, Tusk y varios líderes europeos han pedido preparar la puesta en marcha del artículo 42.7. Ahora bien, a pesar de esta voluntad, los dirigentes europeos acaban cediendo ante Trump en muchas ocasiones.
Cabe recordar que Washington ha cortado en seco las ayudas a Ucrania y la Unión Europea ha tenido que hacer un sobreesfuerzo para continuar financiando el país ucraniano. Además, los Estados Unidos han forzado a los aliados europeos a comprar armas estadounidenses para enviarlas a Ucrania a través de una iniciativa de la OTAN. Un negocio redondo para Trump. Y todo eso, mientras los aliados europeos se ven obligados a incrementar su gasto militar a marchas forzadas por la presión del presidente de Estados Unidos, que amenaza con dejarlos a la estacada si no lo aumentan.
A pesar de eso, Estados Unidos continúa actuando unilateralmente y, por ejemplo, no ha contado en ningún momento con la Unión Europea en las negociaciones de un acuerdo de paz con Vladímir Putin o con Benjamin Netanyahu, ni le ha consultado los ataques contra Irán. Sin embargo, los dirigentes europeos continúan –en el mejor de los casos– criticando las acciones de la administración Trump con la boca pequeña, siempre con el miedo a hacerle enfadar más, cosa que también acaba lastrando el paso hacia una mayor independencia militar.
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