Opinión
El plan Rearm de la Unión Europea

Fue la invasión de Ucrania por parte de Rusia la que impulsó a los gobiernos europeos a aumentar sus gastos en defensa. A muchos líderes de los gobiernos europeos les pareció insuficiente el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar ratificado en la cumbre de la OTAN en Madrid de junio de 2022 y alcanzarlo en 2029. A tal efecto, la presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, presentó el Plan ReArm Europe, afirmando: "Si Europa quiere evitar la guerra, Europa se tiene que preparar para la guerra". Y la UE propuso que los 27 se pusieran de acuerdo en gastar más en defensa y comprometerse a incrementar sus presupuestos militares hasta el 3,5% del PIB y se propuso financiar ese rearme con 800.000 millones de euros en cuatro años. De los cuales, 150.000 millones serían financiados con deuda común de la UE que, aunque sean a un bajo interés, se tendrán que devolver. Los 650.000 M€ restantes correrán a cargo de los Estados miembros. Para ello, la UE propuso ayudar a su financiación con la siguiente fórmula: que las inversiones en la adquisición de armamentos no computen en el techo de deuda ni como deuda. En definitiva "creatividad contable", pues, aunque no compute como deuda, igualmente generan intereses que se tendrán que pagar.
Pero existen más razones para sentirse alarmados por el deterioro de las políticas sociales dentro de la UE. Tras semanas de negociaciones sobre las tasas comerciales que Donald Trump pretendía aplicar a la UE, Ursula von der Leyen se reunió con Trump en un campo de golf de su propiedad en Escocia el 27 de julio pasado, donde llegaron a un acuerdo: que los países europeos asumirían un tope arancelario del 15% en las exportaciones europeas; que se continuarían manteniendo aranceles del 50% sobre el acero, el aluminio y el cobre europeo; que los países de la UE se comprometían a hacer inversiones en EE.UU. por valor de 600.000 M$ hasta 2029; que se adquiriría energía por un importe de 750.000 M$ en los próximos tres años; por último, y no del todo aclarado, pero sí anunciado por Donald Trump, los países de la UE se comprometían a adquirir equipos militares en EE.UU. por un importe de 500.000 M$. Este último acuerdo, beneficioso para la industria militar de EE.UU., se contradice con lo programado anteriormente en el seno de la UE, que iba en la dirección de favorecer la adquisición de armamentos a las industrias europeas y reducir las compras de armamento estadounidenses.
Sin duda, el acuerdo entre Trump y von der Leyen es un acuerdo humillante para la economía europea, pues si bien la propuesta inicial de Trump eran unas tasas arancelarias del 50%, el resultado final somete a los países europeos a un acuerdo comercial claudicante y claramente perjudicial para las poblaciones europeas que beneficia en exclusiva a la economía norteamericana.
Se hagan donde se hagan las compras de armas, en EE.UU. o en Europa, el hecho es que la UE pretende establecer unas nuevas reglas en seguridad y defensa que permitan llevar a cabo un rearme generalizado que, de facto, convierte la economía de los países europeos de la UE y de la OTAN en economías de guerra. Una prueba de ello es que, la Agencia Europea de Defensa, a fecha de 2 de septiembre, informó que los 27 países de la UE alcanzaron este año un gasto militar del 2,1% del PIB; que las inversiones en armamentos superarán los 100.000 M€; y que la I+D militar se acercará a los 17.000 M€. Por otro lado, la OTAN, el pasado 27 de agosto, emitió un comunicado en el que anunciaba que todos los países miembros de la OTAN, incluida España, ya han superado el 2% de gasto militar y alcanzado una media del 2,27% del PIB.
Nadie debe engañarse, para llevar a cabo el Plan Rearm Europe los Estados solo tienen tres vías para conseguir esos enormes recursos. Una, emitir deuda pública que, aunque no compute como deuda, igualmente implicará que se tengan que pagar intereses a quienes la adquieran, pues ese acuerdo de no sumar la deuda de las inversiones en defensa es como hacerse uno mismo trampas en el juego del solitario. La segunda, es que el aumento de gasto militar se financie por la vía de aumentar impuestos, cuestión siempre problemática. Y la tercera, que se asuma dentro del presupuesto anual, es decir, reducir el gasto en otros ministerios (recortes) para incorporar un mayor gasto a defensa. Medidas, especialmente ésta última, que afectarán al bienestar de la mayoría de la población. En ese sentido, el Reino Unido fue el primero en aplicar esa receta, y el primer ministro, Keir Starmer, propuso recortar en el presupuesto del 2025 5.700 millones en asistencia a discapacitados, salud, ayudas a familias dependientes y reducir 10.000 puestos de trabajo público. Francia, también redujo 5.000 M€ en sanidad y propuso reducir 5.000 funcionarios del Estado. En Alemania, la ministra de Economía propuso atrasar la jubilación a los 70 años. Otro de los ámbitos donde diversos países han anunciado recortes es en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD); Francia ha aplicado un recorte del 35%, Holanda un 30%, Bélgica un 25% y Reino Unido un 50%.
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