Razones para elegir comercios locales y de proximidad en tu compra diaria
Pese a la pujanza del comercio online y las grandes superficies, muchas son las voces que abogan por regresar a las tiendas "de toda la vida".

Zaragoza-
En la sociedad de consumo en la que vivimos actualmente gran parte de nuestros posicionamientos se realizan a través del uso y disfrute que hacemos de nuestro dinero. Es por ello que un gasto responsable y concienciado resulta importante ante las tendencias que impone el ritmo de vida actual. Esto no implica renegar del avance tecnológico o de las nuevas posibilidades que plantea el mercado, pero sí demanda un tiempo de reflexión que, lamentablemente, no siempre es posible debido a las obligaciones o limitaciones económicas.
En las últimas décadas el comercio ha sufrido una transformación notable. Las pequeñas tiendas de barrio dieron paso a las grandes cadenas; y de ahí surgieron las franquicias y los centros comerciales. Actualmente, las tiendas como espacio físico han sido desbancadas por el comercio electrónico y los grandes marketplaces digitales. Unos servicios con pros tales como la no existencia de horarios o la entrega a domicilio en 24 horas, que les han permitido imponerse en tiempo récord. Sin embargo, ante este nuevo paradigma varias son las voces que reclaman revalorizar dos estadios previos y poner en estima de nuevo el comercio local.
Por qué comprar en comercio local
No se trata de un capricho ni mucho menos. Los motivos para apostar por el comercio de proximidad son muchos y variados; y van desde factores económicos hasta otros relacionados con nuestra propia satisfacción como consumidores.
Sin duda alguna, uno de los principales argumentos a favor del pequeño comercio reside en la creación y mantenimiento de empleo. Según la Encuesta de Población Activa del INE, en 2023 había en España 1.925.600 personas empleadas en el comercio minorista, lo que representa el 9,1 % del total de ocupados de la economía. Estos datos ejemplifican que, incluso tras la irrupción del comercio electrónico, se trata de un pilar muy importante de la economía ya que sostiene gran parte del empleo existente. Uno en decadencia, eso sí, pues entre 2019 y 2024 cerraron en España cerca de 50,000 pequeños comercios.
Claro que uno podría pensar que los nuevos modelos de comercio también generan empleo a su manera. Sin embargo, se estima que estas grandes corporaciones diluyen los beneficios en el sentido de que estos no repercuten en la comunidad en la que se ha realizado la transacción. Algo que sí se potencia cuando se compra en el comercio de proximidad.
Es lo que en economía se llama el principio del multiplicador local, según el cual el gasto en negocios independientes y locales tiende a recircular más veces dentro de la economía local que el gasto en grandes cadenas o comercios multinacionales. Esto es así porque los comercios locales suelen usar proveedores de la zona, contratan a vecinos del área y, además, suelen consumir servicios locales. De esta manera, cuando una localidad pierde su comercio de proximidad en realidad pierde mucho más que una serie de tiendas.
Ventajas como consumidor
Claro que no es todo es cuestión de un posicionamiento político o social, o una cuestión económica. Comprar local también posee beneficios desde el punto de vista estrictamente del consumidor. Concretamente, al acudir a un comercio de proximidad se obtiene un servicio personalizado, ya que es más sencillo establecer una relación entre cliente y tendero a largo plazo. De esta manera se consiguen recomendaciones personalizadas a los gustos y necesidades de cada cliente, ya que la persona que atiende es mucho más que un simple comerciante.
No hablamos solo del trato humano, que también se puede replicar en las grandes superficies o cadenas internacionales, sino que hablamos de un nivel de vecindad en el que la propietaria del negocio también es una persona que probablemente comparta otros espacios comunitarios. Además implica evitar grandes aglomeraciones o agilizar procesos como puede ser la devolución de un producto o gestión posventa
Por otra parte, el comercio local implica por definición una cercanía de la tienda en el sentido físico del término; algo que dota de vida a las poblaciones y barrios. Así lo apunta un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza, según el cual una red de comercios de proximidad favorece la sostenibilidad urbana en el sentido de que favorecen las relaciones sociales tradicionales, la cohesión comunitaria y la permanencia de servicios esenciales cerca de las personas. Al fin y al cabo, no todas las personas poseen el conocimiento o herramientas para acceder, por ejemplo, al nuevo comercio online, tampoco a las grandes superficies que suelen instalarse en las afueras de las grandes capitales.
El componente sostenible del comercio de proximidad
El factor cercanía además es un factor que ayuda a la sostenibilidad medioambiental. Sobre todo, porque ayuda a reducir la huella de transporte. Especialmente cuando las tiendas trabaja con proveedores locales, que producen a escasos kilómetros de los puntos de venta. Gran parte del nuevo comercio electrónico se apoya en una logística eficiente, pero que en muchas ocasiones implica el transporte de mercancías, prácticamente, a la otra parte del mundo, con la huella de carbono que ello supone.
Además, el comercio local ayuda a minimizar los embalajes y, por tanto, la creación de residuos. Algo notable si hablamos de alimentación y productos frescos. La cantidad de plástico presente en grandes supermercados es muy superior a la que se emplea en mercados de abastos o tiendas de proximidad, lo que redunda en una mayor sostenibilidad medioambiental en último término.

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