Qué son las tarjetas 'revolving' y cómo utilizarlas sin acumular deudas
Son uno de los productos financieros más polémicos del mercado debido a sus condiciones.
Endeudarse, en ocasiones, es inevitable. Hay pagos y grandes compras que la gran mayoría de las personas o unidades familiares no pueden acometer al contado. Sin embargo, eso no quiere decir que no tengan derecho a aspirar a ellos. Para facilitar estas adquisiciones, el mercado ofrece una serie de opciones de financiación que conviene escudriñar hasta el último detalle. Además de valorar si se trata de una inversión inteligente o no. No en vano, cabe recordar que en cuestiones financieras la banca siempre gana.
Una de las opciones que más notoriedad ha adquirido en los últimos años son las tarjetas revolving, aunque no precisamente por motivos positivos. De hecho, el Tribunal Supremo ha sentenciado en su contra al considerar que, en ocasiones, algunos productos han incurrido en la “usura” a causa de sus intereses desproporcionados. A ese respecto, la sentencia 149/2020 de 4 de marzo sentó jurisprudencia clave al establecer que el interés de las revolving debe compararse con el interés medio de las tarjetas de crédito y no con créditos al consumo generales. Aunque lo primero es determinar qué es una tarjeta revolving.
Qué es una tarjeta 'revolving'
Una tarjeta revolving es un tipo de tarjeta de crédito en la que el dinero que se utiliza no se devuelve en un único pago al final de mes, sino en cuotas mensuales fijas o en un porcentaje del saldo pendiente. De esta manera, la deuda se renueva automáticamente ya que cada vez que se paga una cuota ese mismo importe vuelve a estar disponible como crédito. Por tanto, se diferencian de un crédito personal en que no existe un plazo cerrado para devolver el dinero prestado, sino que este agujero puede extenderse ad eternum.
Evidentemente, poseen una contraprestación para el banco. Los intereses se generan sobre el saldo pendiente y estos suelen ser altos. De esta manera, la deuda contraída con la entidad bancaria se puede eternizar, pagando en intereses mucho más dinero del utilizado. Es decir, puede propiciar un efecto bola de nieve en el que la deuda no deja de crecer a medida que se va utilizando la tarjeta.
Entonces, ¿por qué alguien se decantaría por este producto? Las tarjetas revolving tienen cierto éxito porque permiten financiar compras sin la sensación de estar endeudándose, algo que sí puede suceder a la hora de pedir un préstamo al banco. Además, son muy populares como medio de fidelización de tiendas y supermercados. Para las entidades son muy interesantes, ya que permiten ofrecer a sus clientes una manera de adquirir sus productos en pagos asumibles, al mismo tiempo que recaudan los intereses. Por su parte, es habitual que los consumidores las confundan con meras tarjetas de cliente, en lugar del producto de crédito complejo que son.
A este respecto, el Supremo dictaminó jurisprudencia con su sentencia 257/2026, la cual es significativa al ser la primera que estimó una acción colectiva contra las tarjetas revolving en España. Concretamente, determinó que las tarjetas Carrefour Pass no explicaba de forma clara y comprensible cómo funcionaba realmente el crédito subrayando que no basta con que el texto del contrato sea “formalmente claro”, sino que debe permitir al consumidor entender el riesgo real del producto.
Cómo usar una tarjeta 'revolving'
Como norma general, las tarjetas revolving no son un producto interesante para los usuarios. Sobre todo si no se comprende plenamente las condiciones de la misma o a qué se está comprometiendo exactamente.
No obstante, existen algunos casos en los que quizá sí sean un producto interesante. Por ejemplo, en un momento en el que se atraviesa un bache de liquidez, ya que su flexibilidad es su principal activo. La regla de oro es que se debe tratar de un uso temporal y delimitado. Al fin y al cabo, la principal contraprestación de las tarjetas revolving es que su uso prolongado, unido a los altos intereses que suelen demandar, hacen que se termine pagando mucho dinero.
Además, algunas tarjetas, sobre todo aquellas destinadas a la fidelización, suelen ofrecer promociones que ofrecen un 0% de intereses en compras concretas si se satisfacen en un periodo corto, generalmente de tres a seis meses. En estos casos, si la oferta es real y el modo revolving no se activa después, también puede ser una manera interesante de financiar una compra. Pero, nuevamente, es importante leer y comprender la letra pequeña.
Alternativas a las tarjetas 'revolving'
Por norma general, las entidades bancarias ofrecen varias alternativas a las tarjetas revolving que pueden ser más interesantes para el consumidor. El producto más conocido son los préstamos personales, en los que se recibe un dinero a cambio de una serie de pagos mensuales en los que se incluye un recargo. Un plazo y cuota fija que son más sencillos de comprender, lo que permite hacer un cálculo mejor de aquello que pedimos y también lo que vamos a pagar.
En el ámbito comercial, también puede ser preferible optar por financiaciones puntuales con plazo cerrado, por ejemplo, seis o 12 meses, en lugar de sistemas renovables indefinidos. Resumiendo: las opciones con duración determinada y coste total transparente ofrecen mayor seguridad jurídica y financiera que un crédito revolving.
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