Cansancio cultural: por qué el exceso de contenidos nos está agotando
De Amazon a Netflix, la sobreoferta ha transformado el entretenimiento en una fuente de fatiga, ansiedad y frustración.

Madrid--Actualizado a
El exceso de contenidos ha convertido el ocio en una tarea pendiente. Lo que antes era placer ahora es trabajo. Hay tal saturación de estrenos y novedades que resulta imposible verlo y escucharlo todo. Series y películas. Música y festivales. Libros y cómics. Museos y exposiciones. Ferias y eventos. Ante una oferta inabarcable, se produce un consumo infinito, porque nunca se acaba: siempre hay algo que te está esperando y no quieres quedarte fuera de la conversación. No hace falta que lo decidas, la propia plataforma ya lo reproduce en bucle.
En un contexto de festivalización de la cultura —y con eventos musicales masivos usados como gancho turístico—, entra en juego el algoritmo para captar la atención y pierde fuelle la figura del prescriptor, más necesaria que nunca. Sin embargo, si la cultura se plantea como una obligación, el resultado es la fatiga, la saturación, la dispersión, el abandono y el consumo superficial, que va desde leer en vertical hasta ver una serie o escuchar un podcast a mayor velocidad. También la ansiedad, la frustración y la culpa por no estar al día.
"Vivimos en un exceso continuo de estímulos, de ofertas y de opciones de consumo cultural", explica el escritor Jorge Carrión, quien considera que el cambio del siglo XX al XXI ha estado marcado por la transición de la obra al contenido, es decir, "de una visión clásica de la producción artística a una visión mediada por los algoritmos y las plataformas, que no distinguen una película de Tarantino de una serie mala". Una deriva en la que se ha multiplicado la producción cultural de un modo vertiginoso, por no hablar de la IA generativa.
De Amazon a Netflix
Una cultura diseñada para enganchar, sin pausa ni digestión, que tiene sus efectos secundarios. "Te genera ansiedad y una voluntad de seguir corriendo sobre la cinta transportadora, sabiendo que al final no hay ninguna meta", lamenta el autor de los ensayos Contra Amazon y Lo viral, publicados por Galaxia Gutenberg. "Además, ahora el ocio es constante, porque se han difuminado los espacios que antes estaban asignados a él, como el fin de semana o un par de horas después de la cena".
"Eso ha llevado incluso a un cambio de paradigma en el trabajo, porque las nuevas generaciones no quieren salir tarde ni hacer horas extras, pues sienten que es más importante la realización interior y la vida cultural, aunque finalmente tampoco se vuelve una promesa cumplida. Es decir, no te llenan ni el trabajo ni la cultura, lo que genera un sentimiento de orfandad", afirma Jorge Carrión, quien reflexiona sobre la frustración que provoca no estar al día y propone un remedio para evitarlo.
"Lo que se impone es el sentido común, la selección con criterio y la confianza en los expertos. O sea, que cada uno encuentre a su gurú, a su crítico de referencia, su newsletter o su suplemento cultural. Y, cuando lo haga, que sea fiel a esas fuentes fiables para encontrar algo de sentido entre tanto caos", recomienda el escritor. "No tiene ninguna lógica querer llegar a todo. Hay que seleccionar y aspirar a una vida cultural basada en una serie de lecturas, visionados y experiencias que tenga sentido, que sea asumible y que te satisfaga".
Ahora bien, el flujo continuo de información ha provocado que no sea tan fácil buscar esos referentes. "Hay tanta producción que es imposible cubrirla, y eso ha supuesto una crisis de la prescripción. O sea, el exceso de contenidos hace imposible la crítica o la selección, mientras que los algoritmos que supuestamente nos aconsejan se equivocan. Sin embargo, el periodismo cultural no es capaz de abarcarlo todo, de modo que el lector o el espectador se sienten huérfanos y desorientados ante este panorama", opina Jorge Carrión.
En sus ensayos, aporta otras dos claves. "Desde que publiqué Contra Amazon hace siete años, para muchas personas la lectura está condicionada por lo que ha impuesto la plataforma, que oferta tantos libros que no sabes qué leer y la mayoría de los que empiezas no los acabas", razona el ensayista. Si vas a una librería y pagas veinte euros por un libro, añade, es probable que lo leas entero porque has "invertido" en él, del mismo modo que después de pagar la entrada en el cine o en el teatro no abandonas la sala.
"En cambio, con la tarifa plana de Amazon o con la suscripción de Netflix, lo más habitual es abandonar la lectura o la visión de la serie a la mitad. Y eso tiene que ver con lo que exploré en Lo viral durante la pandemia: lo que se vuelve viral te atrae y capta tu atención, pero a menudo tiene que ver más con el marketing o con la sincronía colectiva. Como mucha gente está hablando de lo mismo, tú también quieres saber de qué se trata", reflexiona Jorge Carrión, quien pone como ejemplo a Rosalía.
Ahora bien, la viralidad tiene un carácter fugaz, de modo que enseguida el centro de atención pasa a ser otro, y así sucesivamente. "Entonces, tú no das abasto. Eso ha llevado a leer de manera extraña y a escuchar los podcasts y a ver las películas o las series más rápido. O sea, son nuevas formas de lectura y visionado que no se explican sin Amazon ni Netflix", apunta el crítico cultural. Una manera de empacharse de contenidos para evitar la sensación de pérdida, aunque él considera que antes genera la de estar abrumado.
"En realidad, está presente en todos los órdenes de la vida cotidiana. En la sociedad del cansancio te sientes sobrepasado como padre, como profesional, física y psicológicamente, y hasta durante las vacaciones, porque el ocio y el turismo se han convertido en un trabajo", enumera Jorge Carrión. "Te sientes culpable porque no vas al gimnasio o no haces yoga, y eso ha llegado al ámbito del consumo cultural, que debería ser la válvula de escape y se ha convertido en una nueva forma de fatiga".
Precisamente, la fatiga de decisión y la paradoja de la elección, junto a la saturación de contenidos y la proliferación de plataformas, "hacen que sea muy difícil elegir una opción concreta", explica Elena Neira, profesora universitaria y experta en nuevos modelos de distribución audiovisual, quien explica en este artículo por qué tardamos más tiempo en elegir una serie o una película que en verlas.

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