Trucos para ahorrar gasolina esta Semana Santa 2026
En Semana Santa es habitual echarse a la carretera, pero antes es preciso planear bien el desplazamiento que vamos a realizar.

Zaragoza-
La Semana Santa es terreno abonado para los desplazamientos. Ya sean pequeñas escapadas para desconectar de la rutina o los típicos viajes al pueblo para pasar allí las vacaciones. Sin embargo, a raíz de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, se prevé una fuerte subida en el precio del gas y los combustibles fósiles. O lo que es lo mismo, salir de casa va a ser aún más caro.
Para reducir el consumo de gasolina, el Real Automóvil Club de España (RACE) ofrece un heptálogo de buenas prácticas que ayudan a realizar una conducción mucho más eficiente. Una serie de medidas que habría que tomar siempre, y no únicamente en tiempos de crisis, pero que en el contexto presente adquieren una mayor relevancia.
La presión de los neumáticos es clave
Mantener la presión de los neumáticos según indica el fabricante es un asunto clave, que en muchas ocasiones se deja de lado por pura pereza. Sin embargo, se trata de una medida de seguridad trascendental. No en vano, una presión correcta favorece el agarre de la goma al asfalto, lo que a su vez reduce el riesgo de realizar aquaplaning.
Pero, económicamente también es mucho más rentable el mantener la presión adecuada. Principalmente porque el desgaste de los neumáticos es menor. También porque implica un ahorro de gasolina. Unas ruedas con una presión más baja de la recomendada implica que el neumático ofrece una mayor resistencia, por lo que el motor debe trabajar más para mover el vehículo y, en consecuencia, el consumo se dispara.
La presión correcta de los neumáticos se puede encontrar fácilmente en una etiqueta del propio coche, normalmente situada en el marco de la puerta del conductor. En ella aparecen los valores recomendados para las ruedas traseras y delanteras, también según si el coche va cargado o no. Es importante comprobar la presión siempre en frío, es decir, cuando el coche lleva un tiempo parado o ha recorrido, como máximo, dos o tres kilómetros. De lo contrario es probable que la presión esté más alta de lo normal.
Lleva lo justo y necesario
Algunas personas tienen el maletero del coche como si fuese una suerte de almacén o trastero. El lugar donde guardar cachivaches que quizá puedas necesitar, pero que en la práctica llevan sin salir de allí desde tiempos inmemoriales. Lo cierto es que el exceso de peso en un vehículo posee una incidencia directa en su consumo. Tiene sentido, pues a mayor volumen más potencia se necesita para moverlo. Según estimaciones de RACE, conducir con 100 kilos de peso innecesarios a bordo ocasiona que el consumo de combustible, en un coche de tamaño medio, se dispare hasta un 6%. Por ello, hacer limpieza de vez en cuando es algo más que necesario.
Usa el control de velocidad cuando se pueda
Usar el control de velocidad siempre que las condiciones lo permitan en carretera ayuda a mantener una conducción más eficiente, segura y cómoda. Al mantener una velocidad constante, se evita acelerar y frenar innecesariamente, lo que reduce sensiblemente el consumo de combustible, así como el desgaste del vehículo. Aunque depende mucho del modelo, el llevar una velocidad constante en un trayecto largo puede suponer un ahorro del 7% al 14% según la marca de coches KIA.
En caso de no contar con velocidad de crucero, la idea es mantener una velocidad constante durante el mayor tiempo posible. En esencia, lo que supone un mayor gasto son los acelerones y frenazos constantes. Es por ello que el consumo en ciudad es siempre más elevado que en carretera. Por ello, llevar el pie estable en el pedal acelerador es sinónimo de ahorro.
Por la misma, una conducción eficiente también evitará los frenazos, buscando el freno motor, o simplemente el levantar el pie, cuando la situación lo amerite. Además, también es recomendable optimizar las marchas lo máximo posible. Para ahorrar gasolina siempre es mejor conducir con marchas largas, que no revolucionen en exceso el motor. Sobre el papel, el par motor de un coche diésel aconseja cambiar de marcha entre las 1.500 y 2.500 revoluciones por minuto; mientras que en los gasolina el momento óptimo está entre las 2.000 y las 2.500 rpm.
Apaga el motor cuando haya una parada
En los trayectos largos es recomendable descansar: estirar las piernas, ir al baño, comer algo, quizá beber agua o un café. Por ejemplo, la DGT habla de hacer una parada cada dos horas o 200 kilómetros como una medida para viajar de manera segura. No obstante, en estos altos, siempre surge una duda: ¿qué es mejor, apagar el motor o dejarlo encendido? La respuesta según RACE es clara, si la parada dura más de un minuto, entonces siempre es más eficiente apagar el coche.
Esto es así porque, al ralentí, el motor de un coche consume entre 0,5 y 0,7 litros/hora. Por ello, aunque el poner en marcha el vehículo suponga un pequeño pico de gasto, siempre sale más a cuenta que tener el coche encendido mientras estamos parados.
Las ventanillas, mejor cerradas
La Semana Santa es una época de frontera en lo climatológico. Algunos años hace frío y mucha gente aprovecha para ir a la nieve, mientras que en otros el calor se hace presente, con las consecuentes escapadas a la playa. Por norma general, lo más probable es que el aire acondicionado todavía no sea necesario en el interior del vehículo. Pero, si lo fuese, el encenderlo siempre es más eficiente que bajar la ventanilla. Especialmente en carretera.
Esto sucede porque, al abrir las ventanillas, el aire del exterior entra dentro del vehículo y aumenta la resistencia aerodinámica. Por decirlo de forma simple, el coche ofrece más oposición al avance, es decir cuesta más moverlo, por lo que el motor debe trabajar más para mantener la velocidad, lo que se traduce en un mayor consumo. El aire acondicionado también consume gasolina, ojo, ya que funciona gracias a un compresor que está conectado al motor. De ahí la duda razonable. Pero si estamos en carretera, sigue siendo mejor poner la climatización que abrir las ventanillas.
Otra cosa es en ciudad, eso sí. En este caso, en el que se producen constantes paradas y arranques, y donde la velocidad siempre va a ser menor, sí que puede resultar más económico el abrir la ventanilla respecto a encender el aire acondicionado. Algo a tener en cuenta una vez lleguemos al destino.
¿Y qué pasa con la calefacción?
La calefacción del coche apenas gasta gasolina. En realidad, utiliza el calor proveniente del motor, distribuyéndolo por medio de un sistema de ventiladores. Es decir, no emplea un compresor como sí hace el aire acondicionado. Así que, aunque sí hay un cierto gasto, no es comparable. Aún así, si se desea una mayor eficiencia, existen algunas buenas prácticas como dirigir las salidas de aire hacia el suelo, lo que hace que se reparta mejor en el habitáculo, que ayudan a reducir el consumo.
Planea el viaje de antemano
No obstante, la mayoría de los puntos propuestos por RACE para ahorrar gasolina en desplazamientos largos se pueden resumir en uno solo: planea el viaje de antemano. Puede ser una perogrullada, pero no está de más recordarlo. No solo para elegir la ruta más eficiente, y de esta manera evitar el recorrer kilómetros de más o evitar atascos, sino en el sentido de tener el coche lo mejor preparado para salir a la carretera: las ruedas con la presión exacta, el equipaje justo y necesario, evitar horas punta, un menor estrés al volante…
Nótese que casi todas las reglas, además, redundan en la seguridad del desplazamiento también. La mayoría de coches están construidos de manera que el conducir de una manera eficiente equivale a conducir de una manera segura. De esta manera, el ahorro de combustible va de la mano con llegar al destino sanos y a salvo.


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