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Los Apalaches pasan por Cáceres

Las Villuercas extremeñas forman parte de un proyecto internacional por su origen común con los montes de EEUU

Mª ÁNGELES FERNÁNDEZ

Qué tienen en común los pueblos del este de Extremadura con los de Carolina del Norte? La respuesta no es un acertijo cómico, sino la evidencia de un pasado orogénico común. Porque las extremeñas sierras de las Villuercas nacieron unidas a los montes Apalaches, cordillera que reina en el este de EEUU.

Un novedoso proyecto trabaja para extender el Sendero de los Apalaches, que comenzó a desarrollarse en 1921, a las otras zonas del mundo donde existe una geología similar, el conocido como relieve apalachense o apalachiano. "Se ve perfectamente. Estás en las Villuercas y es como si estuvieras en EEUU", explica con entusiasmo Ruth Hernández, geóloga y coordinadora en España del Sendero Internacional de los Apalaches (SIA).

Hace 430 millones de años, las corrientes de convección originaron el choque de las placas Avalonia, Báltica y Laurentia; de esta fricción nacieron los Apalaches. Corría el Paleozoico y la Tierra contaba con una única corteza continental, Pangea. Los movimientos posteriores de separación posicionaron a estas formaciones montañosas en su emplazamiento actual. Así, este relieve, uno de los más viejos y erosionados de la tierra, se puede observar también en Canadá, Groenlandia, Irlanda, Escocia, Noruega, España, Portugal y Marruecos, países por los que se espera que discurra el SIA.

La separación de los continentes dejó a cada cadena en su lugar actual

El proyecto internacional inició su recorrido en 1994 cuando el biólogo marino Richard Anderson propuso extender el sendero siguiendo la geología de los Apalaches. Por ahora, el único tramo totalmente desarrollado discurre en tierras americanas, entre el Monte Katahdin y Crow Head en la península canadiense del Labrador, cuyos 3.000 kilómetros señalizados se suman a los otros tantos de la ruta primigenia.

El lugar de Europa donde más desarrollada está la senda es Escocia. Ahora han comenzado a moverse los hilos en España. Además de en Cáceres, el relieve apalachense también renace en Galicia y Asturias. "Yo creo que no hay ningún lugar, además de EEUU, donde se aprecie tan claramente el relieve como en las Villuercas. En Galicia y Asturias, donde queremos trabajar posteriormente, está más tapado por la vegetación y más erosionado", apunta Hernández.

El vicepresidente del Colegio Oficial de Geólogos, José Luis Barrera, considera un acierto poner en valor un paisaje teniendo en cuenta su orogenia. "Morfológicamente, las Villuercas son una zona muy interesante y un sitio muy importante para el patrimonio español", insiste.

"Es como estar en EEUU", dice la geóloga responsable

Según la geóloga, lo que caracteriza a las plataformas apalachenses es que están formadas por crestas y valles paralelos (anticlinales y sinclinales) que llevan una dirección de plegamiento. En los montes cacereños esta dirección es distinta a la americana, "porque en la Península Ibérica ha habido choques por todos lados".

"Aún no está claro por dónde va a ir la ruta senderista. La idea es hacer difusión para que la gente de la zona aporte sus conocimientos; no queremos que se quede nadie fuera. No crearemos una nueva ruta, sino que trabajaremos con los caminos existentes, incluso puede haber variantes y opciones. Está por definir", explica Hernández. Esta propuesta aboga por acercar el proyecto a los ciudadanos de la comarca, que cuenta con 25 núcleos de población (entre ellos Guadalupe, cuyo monasterio es Patrimonio de la Humanidad) y 15.000 habitantes. "Más allá de la visión geológica de la ruta, el objetivo es disfrutar de la naturaleza y la cultura de la zona", remarca la coordinadora.

En las Villuercas están las rocas y los fósiles más antiguos de la Península Ibérica. Las sierras de hoy eran los fondos marinos de hace 500 millones de años. Estas han sido algunas de las frases más repetidas en la promoción de otro proyecto paralelo en la misma zona, el Geoparque Unesco Villuercas-Ibores-Jara, un reconocimiento que se espera sea aprobado por el organismo de Naciones Unidas en noviembre y que tanto Barrera como Hernández consideran un complemento perfecto al sendero internacional. Ahora, las Villuercas están en el mapa de los Apalaches.