Este artículo se publicó hace 2 años.
Concurso de camillas lunares para astronautas heridos
La primera misión a la Luna después de 55 años busca un plan de rescate por si sus astronautas sufren una lesión lejos de la base, en un entorno hostil y lleno de obstáculos de todo tipo.

Madrid-
Cualquier percance es posible cuando se pasea por la Luna. Más aún si es por su polo sur, todavía inexplorado por los humanos. El Sol apenas se asoma a esta región por el horizonte, lo que crea largas y fantasmagóricas sombras sobre el suelo rugoso y deja algunas zonas siempre en oscuridad total –y quizá cubiertas de hielo–.
"La iluminación desde un ángulo tan bajo puede deformar la percepción de la profundidad y aumenta el riesgo de tropezarse con obstáculos imprevistos", advierte la NASA. Se refieren a las rocas que salpican toda la superficie. Las hay pequeñas y grandes, entre 0,15 y dos metros de diámetro y una altura de hasta un metro.
También hay cráteres donde caerse, que pueden ser de un metro a 30 de diámetro y de hasta tres metros de profundidad. Encima, el suelo está esculpido en continuos desniveles y en pendientes de hasta 20 grados de inclinación.
Riesgos laborales en Artemis III
Un escenario a tener en cuenta en el caso de que tuviera un accidente uno de los dos astronautas que van a visitar la Luna en 2026.
Su compañero tendría que transportarlo hasta la base, a una distancia de hasta dos kilómetros, que es el alcance de las actividades extravehiculares –o EVA, como las llaman en la NASA–, previstas en la misión Artemis III, que por cierto no llevará rover o vehículo para transportes.
Durante estos paseos exploratorios a pie, los dos astronautas –un equipo internacional formado por la primera mujer y el primer negro en la Luna– llevarán un traje bautizado como Unidad de Movilidad Extravehicular Axiom (AxEMU), que además de estar dotado de todo lo que podrían necesitar durante un paseo lunar de entre cuatro y ocho horas –como regulador térmico o sistema de respiración–, pesa nada menos que 343 kilos.
Claro, en las condiciones de gravedad que hay allí arriba, son más llevaderos –el equivalente a 57 kilos en la Tierra–, aunque no son precisamente un peso pluma. Otra cuestión a tener en cuenta es que esa gravedad favorece el movimiento por inercia de los objetos, que son difíciles de detener en vuelo y pueden provocar impactos no deseados.
Premio para todos los públicos
Y, claro, "en el despiadado entorno lunar, la posibilidad de que un astronauta quede incapacitado debido a un imprevisto (lesión, emergencia médica o accidente) es una preocupación crítica en esta misión", reconoce la NASA en su página web.
Con esto en mente, la agencia espacial estadounidense ha lanzado un concurso de ciencia ciudadana en el que ofrece un premio de 20.000 dólares para aquella persona o equipo que diseñe un equipo de rescate capaz de superar todos los contratiempos que supondría llevar al herido a lugar seguro. También habrá segundo (10.000 dólares) y tercer premio (5.000 dólares).
Instrucciones de fabricación
Cualquiera mayor de 18 años puede presentarse, desde cualquier país, y la fecha límite es el 23 de enero. Lo que la NASA espera encontrar de la participación pública son ideas frescas, puntos de vista nuevos o enfoques que complementen los de sus expertos. ¿Cuáles son las instrucciones para hacer ese diseño?
El anuncio del concurso señala que "las ilustraciones, como diagramas o bocetos, son imprescindibles, mientras que los modelos CAD son recomendables, para que podamos entender mejor si la idea es práctica y factible".
La camilla espacial debe pesar menos de 23 kilos y ocupar el mínimo espacio. Este requisito se lleva el 17% de la puntuación total, mientras que lo innovador de la idea se llevaría un 20%. Se valorará también si es plegable y que sirva para acomodar a personas de distintos tamaños y pesos corporales. Debe ser fácil de desmontar y usar. Por supuesto, debe permitir un transporte seguro y rápido del herido.
Salvavidas para un mundo hostil
Pero eso no es todo. Lo más peliagudo es que debe estar fabricada con materiales que resistan las temperaturas extremas, que pueden ir desde los 54ºC en zonas soleadas hasta -203 ºC a la sombra.
Otros dos supervillanos lunares son el regolito, un polvo muy fino y abrasivo que que adhiere a las superficies por su carga electrostática y puede provocar problemas respiratorios, además de estropear los equipos técnicos y la maquinaria, y la intensa radiación solar, de la que deben protegerse los astronautas para no desarrollar cáncer.
"Contribuyendo con tu experiencia y creatividad, tienes la oportunidad de jugar un papel vital en la seguridad de los miembros del equipo durante misiones lunares y ser parte de una hazaña histórica", anima la web del concurso, por si el premio no fuera ya lo bastante apetitoso.
No será ni la diezmilésima parte del dinero, eso sí, que se ha llevado la empresa privada Axiom por desarrollar el traje espacial AxEMU (228 millones de dólares).
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