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Curar la ceguera ya no es una utopía

Un implante cerebral permite a los ciegos que no lo sean de nacimiento orientarse y detectar claridad.

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Un paciente ciego con implante cerebral prueba el dispositivo en una calle de Los Ángeles./SECOND SIGHT

Una amplia colaboración de científicos de varias universidades, una empresa y la agencia estadounidense para el medicamento FDA están dando el impulso para llevar a la práctica clínica un implante cerebral que permite que algunos ciegos recuperen la percepción de la visión. Se trata de personas que por accidente o enfermedad han sufrido daños fatales en la retina o en el nervio óptico pero que antes veían. El implante en la corteza cerebral se salta el paso desde los ojos al cerebro en el proceso de visión y estimula directamente el cerebro, que está preparado para interpretar los estímulos puesto que en estos casos la corteza visual no ha sufrido daños.

La prótesis inalámbrica se llama Orion y se está probando en el primer ensayo clínico oficial que se realiza. Consta de una videocámara diminuta en unas gafas de sol que transmite señales al implante. Hasta la fecha se ha implantado en seis pacientes totalmente ciegos en las Universidades de California en Los Angeles (UCLA) y de Baylor y los resultados son alentadores. El concepto de este tipo de prótesis es antiguo y hay muchos intentos en el mundo y para diversos tipos de ceguera, pero los expertos señalan que esta es la más avanzada en su desarrollo, que se nutre de los avances tecnológicos, entre ellos la miniaturización, y sobre todo de décadas de investigaciones anteriores.

“Hemos estudiado durante mucho tiempo cómo codifica el cerebro la información visual. Cuando piensas en la visión, piensas en los ojos, pero la mayor parte del trabajo se hace en el cerebro. Los impulsos de luz que se proyectan sobre la retina se convierten en señales neuronales que se transmiten por el nervio óptico a ciertas partes del cerebro”, explica Daniel Yoshor, jefe del equipo en la Universidad de Baylor. Este neurocirujano recuerda que el cerebro elabora mapas del campo de visión y que cada punto que uno ve tiene su punto correspondiente en su cerebro que representa su situación espacial.

El objetivo es desarrollar prótesis que permitan a los ciegos, por ahora, recuperar ciertos elementos de la visión que les serían muy útiles para su vida cotidiana. En un futuro, se podría recuperar parcialmente la visión.

Uno de los pacientes en Jason Esterhuizen, un sudafricano de 30 años que se ha trasladado a Estados Unidos para participar en el ensayo clínico, informa UCLA. Esterhuizen tuvo hace siete años un accidente de automóvil que le hizo perder los dos ojos. Cuando se pone las gafas de la prótesis no ve normalmente pero sí puede distinguir lo oscuro de lo claro y detectar movimientos. “Veo pequeños puntos blancos sobre un fondo negro, como cuando miras a las estrellas. Si una persona se mueve hacia mí, puedo ver primero tres puntos y luego más y más a medida que se acerca”, explica. La consecuencia práctica es, en sus palabras y entre otras cosas, que “puedo moverme por un pasillo iluminado sin bastón y cruzar la calle con mucha mayor seguridad”. También puede apretar un botón para resaltar objetos oscuros a la luz del día u objetos luminosos en la oscuridad (como los faros de un coche).

“Esta es la primera vez que tenemos un dispositivo que se puede implantar sin conexiones externas”, explica por su parte el neurocirujano Nader Pouratian, que lleva cinco años con este proyecto de investigación. “Los implantados pueden reconocer dónde hay una puerta, dónde empieza la acera o dónde está el paso de peatones”. Todo ello después de una etapa de entrenamiento de la corteza visual que permite pensar en que se pueda llegar a reconocer formas.

La prótesis consta de 60 electrodos, que se podrían ampliar en un futuro para proporcionar algo más parecido a la visión normal, pero el camino es largo, entre otras cosas porque “pinchar” el cerebro es algo muy delicado. Habrá que probar la seguridad y eficacia a largo plazo de este tipo de prótesis y equilibrar el riesgo con el beneficio antes de que se pueda extender su uso.

Sin embargo, el enfoque utilizado en Orion se ha considerado lo suficientemente prometedor y maduro como para que los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) estén financiando la investigación en los centros universitarios y para que la FDA haya incluido Orion en su programa Breakthrough Devices. Este interesante programa, que nació en 2016, busca acelerar la llegada a los pacientes de tecnología que pueda beneficiarles en ausencia de otra alternativa, si se demuestra su eficacia y sin ponerles en riesgo. Así se ha aprobado para Orion, que es uno de los 54 dispositivos admitidos actualmente en el programa, el primer ensayo clínico, imprescindible para que la prótesis se pueda aprobar finalmente.

"Este dispositivo tiene la capacidad potencial de recuperar la visión útil en pacientes ciegos debido al glaucoma, la diabetes, el cáncer o un trauma", recuerda Pouratian, quien es también consultor científico de la empresa Second Sight, que fábrica la prótesis Orion y otras para la retina en pacientes que la tienen dañada. Por ahora, explican desde UCLA, los pacientes están muy contentos de ver algo, de disfrutar de fuegos artificiales o de soplar velas de cumpleaños, y su cerebro aprende cada vez más a interpretarlo.