Los 'shocks' climáticos marcan un 2025 al límite con incendios, apagones y la amenaza de la desregulación ambiental
Las eventualidades que han tenido lugar en los últimos 12 meses muestran el recrudecimiento de la emergencia ecológica en pleno auge reaccionario que conduce a políticas retardistas.

Vitoria-Gasteiz--Actualizado a
Eaton, Hurst, Sunset, Kenneth, Creek... Con ellos comenzó el 2025. No son nombres cualquiera, sino de los fuegos que asolaron la ciudad de Los Ángeles. Dejaron una treintena de muertos, provocaron más de 200.000 evacuaciones y calcinaron cerca de 60.000 hectáreas. La tragedia mantuvo en vilo a EEUU durante todo enero y mandaba una dramática advertencia a España; y es que California cuenta con un bioma mediterráneo –una parte del planeta que tiene un clima, una fauna y una flora común–.
Ocho meses más tarde, después de una primavera pasada por agua que produjo bosques y montes exuberantes, España registró sus peores datos: más de 400.000 hectáreas arrasadas. Una cifra insoportable tras la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la puesta en marcha de un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, todavía en elaboración. La población mundial en general, y la española en particular, se ha visto sometida a múltiples shocks climáticos en estos 12 meses. Sus causas no se encuentran en un régimen de excepcionalidad que haya caracterizado al 2025. Muy al contrario, estos golpes son la evidencia más material de una crisis ecológica que cada vez será peor.
Las temperaturas globales fueron inusualmente altas, las olas de calor fueron notablemente más intensas y millones de personas se vieron empujadas al "límite de la adaptación", según advierte el último informe de la iniciativa científica World Weather Attribution, del Imperial College de Londres. Pero esto no es nuevo. Los países que forman parte de las cumbres del clima (las COP) conocen la urgencia de adaptar ciudades, pueblos y otros territorios a las nuevas condiciones ambientales, así como la necesidad de reducir emisiones para mitigar el impacto. Todo ello revela que el problema no es solo meteorológico.
El día que España se quedó a oscuras
De hecho, si en algo se ha caracterizado el 2025 es en que el problema también es eléctrico. El 28 de abril a las 12.32 horas, España sufrió un "cero absoluto" en el suministro de luz, afectando también a Portugal, Andorra y algunas zonas del sur de Francia. ¿La causa? Una cascada de sobretensiones producidas por un funcionamiento indebido de algunas centrales térmicas y la incapacidad de Red Eléctrica de hacerle frente. ¿El origen? Todavía hoy es desconocido. Comenzó con una "oscilación atípica" de la tensión en la megaplanta fotovoltaica de Badajoz Núñez de Balboa, perteneciente a Iberdrola. La CNMC aún tiene pendiente publicar su informe que ayudará a dilucidar las incógnitas relativas a esta extraordinaria crisis de electricidad.
El apagón fue multifactorial y en ningún caso tuvo que ver con fenómenos meteorológicos. Tampoco significa que con el cambio climático debamos esperar más ceros eléctricos, pero sí propició un escenario donde las derechas difundieron bulos en torno a las renovables. De este modo, el Partido Popular reforzó su defensa contra el cierre de la central nuclear de Almaraz. "Si no tenemos esta energía, nuestro sistema eléctrico sería menos respetuoso con el medio ambiente y produciría apagones, tal y como ha sucedido", afirmó en junio ante el Congreso su portavoz de Energía, Juan Diego Requena.
En su ensayo La doctrina del shock (2007), la periodista Naomi Klein expone que la experiencia de desastres o contingencias causan un estado de conmoción o confusión en la sociedad que facilitan llevar a cabo medidas que pueden ser impopulares. En esta misma línea, la coordinadora de Ecologistas en Acción, Erika González, declara a Público que "tal y como está la situación, cualquier eventualidad climática va a ser aprovechada por una guerra cultural de la ultraderecha para detener cualquier medida ambiental y criminalizar a las ecologistas".
Esta es la dinámica que se replicó durante el apagón con respecto a las nucleares, pese a que fueron las primeras en apagarse y las que más lento recuperaron su actividad. Los expertos consultados por este medio, como José Luis Domínguez, del Instituto de Investigación en Energía de Catalunya (IREC), o Sonia Dunlop, consejera delegada de Global Solar Council, abogan por invertir en los llamados "sistemas de estabilización" de las fuentes renovables, como el desarrollo de almacenamiento de energía. Para fabricar estas tecnologías, cada vez cobran más relevancia las llamadas "tierras raras", que este 2025 también han sido protagonistas como parte del tablero geopolítico.
Anhelos expansionistas de Trump hacia Groenlandia
La doctora en Estudios Internacionales Montserrat Pintado, profesora en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), recordó previamente a este diario que Groenlandia es rica en las llamadas tierras raras, "relevantes para la industria tecnológica y que cada vez son más accesibles por el calentamiento global". Por su parte, el director asociado de Transición Justa y Alianzas Globales de ECODES, Mario Rodríguez, también señaló que, con el deshielo, "el Ártico se convertirá en una de las zonas más apetecibles".
Estas cuestiones no son ajenas al ultraderechista Donald Trump, que este enero volvió a ocupar la Casa Blanca e inició una guerra arancelaria con China –principal importador de estos minerales–. Antes de tomar posesión del cargo, ya expresó su interés de comprar el territorio de Groenlandia a Dinamarca. Rodríguez apuntó que EEUU quiere ampliar su frontera con el Ártico para hacer frente a la amplia costa de Rusia, así como por los minerales estratégicos. Además, tanto el de ECODES como Pintado hicieron hincapié en que Groenlandia es rica en petróleo. "Bajo el ártico hay un 25% de las reservas mundiales de hidrocarburos", declaró entonces Rodríguez.
Erika González, de Ecologistas en Acción: "En este modelo capitalista, la implementación de la transición energética se basa en cambiar de surtidor"
"En este modelo capitalista, la implementación de la transición energética se basa en cambiar de surtidor", critica Erika González, cuya organización defiende el decrecimiento del consumo. La ecologista afea la "ofensiva extractivista" de Trump y apunta también a la Unión Europea. Esta "aprobó en tiempo récord la Directiva de minerales fundamentales", con la cual facilita el acceso europeo a territorios de terceros, Groenlandia inclusive, a través de diferentes acuerdos comerciales. Una política que la activista tacha de "neocolonialismo".
La política verde de la UE, en apuros
La realidad es que la política europea en materia climática, referente histórica del norte global, ha brillado este año por todo lo contrario. Erika González destaca que no solo hay un extractivismo neocolonial, sino también interno, con proyectos mineros especialmente en Portugal y España. Estos han sido declarados como "estratégicos", lo que agiliza los trámites, simplifica las declaraciones de impacto ambiental y acelera su puesta en marcha. Además, la Comisión Europea (CE) presentó desde febrero varios paquetes Ómnibus, una serie de medidas que pretenden desregular algunas de las normas fundamentales del Pacto Verde Europeo. Con todo, el primer año de la décima legislatura del Parlamento Europeo ha dado un giro de 180 grados en su lucha contra la emergencia medioambiental.
Varias organizaciones ecologistas y empresariales marcharon en septiembre de Maastricht a Bruselas para denunciar este cambio de paradigma y exigir a la CE que recupere su ambición climática. "La Unión Europea ha retrocedido en materia ambiental en todos los ámbitos y sin disimulo", declaró entonces a Público Juantxo López de Uralde, coordinador federal de Alianza Verde. La doctrina del shock climático también está muy presente en este giro, y es que para López de Uralde "la influencia de la extrema derecha es indudable. Culpan de todos los males a la agenda verde, da igual lo que pase". Esta actitud de la ultraderecha, con más peso que nunca en el Europarlamento, "favorece los intereses de los lobbies más contaminantes y que la UE silenciosamente se aleje del Pacto Verde".
Mar González, coportavoz nacional del Partido Verde, también señaló en aquel momento a los grupos de presión de las compañías que más contaminan como un agente crucial en el cambio de paradigma y siguiendo la lógica del shock. Así, hizo hincapié en que tanto la industria fósil como la agroganadería intensiva "priorizan beneficios rápidos frente al futuro de la ciudadanía. Se amparan en la crisis energética y en la guerra para frenar compromisos, cuando deberían servir para acelerarlos".
Acción colectiva frente a los 'shocks' de la ecocrisis
Los shocks climáticos que han asolado este 2025 han dado pie a un escenario aprovechado por los auges reaccionarios que promueven políticas negacionistas o retardistas en la materia ambiental. Los incendios, los apagones y otros eventos siguen así la estela del huracán Katrina en Nueva Orleans, que menciona Naomi Klein en su ensayo como ejemplo de esta doctrina. Aunque hablemos de "choque", no hay nada repentino en lo que ha sucedido en los últimos 12 meses.
Más bien, "cada año va mostrando, con más peso en una cuestión o en otra, el contexto de emergencia ecológica en el que estamos viviendo", analiza Erika González. Recuerda así la terrible DANA de València, cuyas inundaciones, gestionadas bajo el Govern de Mazón, dejaron 230 muertos y marcaron el 2024. Este año, en cambio, ha sido el fuego, y no el agua, el elemento que ha fraguado los peores desastres ambientales en España. Ambas tragedias empañadas por un enfrentamiento discursivo en el plano político, que no hace sino revelar las democracias capitalistas en su verdad de limitadas para responder a las crisis socioecológicas.
Siendo estas las condiciones en las que nos encontramos, ¿qué le podemos pedir al 2026? No existe una receta unívoca, pero "la gran tarea pendiente es la organización colectiva", remarca González. La activista aboga por participar "en cualquier organización ecologista, en cualquier organización social, porque prácticamente todos los conflictos que tenemos son de origen ecosocial". En un comunicado, Ecologistas en Acción concluye de este modo: "Este 2026 brindamos por un frente colectivo cada vez más amplio y sólido ante la emergencia ecológica y social, con el que sostener la vida de los ecosistemas y, dentro de ellos, la vida justa, habitable y digna de todas las personas".


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