Un bosque exuberante por la lluvia y un verano seco, un cóctel explosivo para los incendios este verano
La abundancia de lluvias ha traído un crecimiento "exuberante" de vegetación en España. Aunque es un fenómeno usual, podría convertirse en una amenaza si el verano resulta seco y caluroso.

Madrid-
La segunda quincena de mayo ha sido relativamente más seca de, en comparación con las húmedas jornadas que tuvieron lugar los primeros días y que seguían la estela de las lluvias de abril en multitud de puntos de la península. Estas precipitaciones llegaron después de las borrascas que dejaron un mes de marzo esencialmente nublado y que respondían a la humedad registrada desde otoño. Si bien la de esta primavera ha sido una meteorología que han celebrado los climatólogos, puede tener un reverso ante el que debemos prepararnos: la posibilidad de grandes incendios en caso de sequías este verano.
Desde el pasado mes de septiembre, hemos atendido a "una tendencia bastante continuada de lluvias", señala a este medio Peio Oria, físico y exdelegado de la Aemet en Navarra. "Venimos de un período muy húmedo de invierno y principios de primavera", coincide Cristina Santín, investigadora del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad, dependiente del CSIC.
La consecuencia lógica de estas precipitaciones es el aumento de la vegetación, especialmente en la estación actual, ya que las plantas cuentan con agua y con abundante luz, "dos factores fundamentales para desarrollarse", explica Santín. "El agua suele ser una de sus carencias principales en España, así que ahora podrán crecer más", añade. Este proceso es "normal y natural", subraya por su parte Theo Oberhuber, coordinador del área para la conservación de la naturaleza en Ecologistas en Acción.
La vegetación, un "combustible" para los incendios
La preocupación con respecto a las jornadas lluviosas tiene que ver con que esta flora, si se dan determinadas condiciones, puede servir de "combustible" en caso de incendios. Oberhuber problematiza que se utilice este término porque "para nosotras, la naturaleza no es 'combustible' en ningún caso". De todos modos, la experta del CSIC puntualiza que se trata del nombre técnico que se utiliza en la investigación forestal.
Por el momento contamos con la primera parte de la combinación. "La vegetación en el campo y el monte ahora es bastante exuberante, con un crecimiento superior al de otros años, en los cuales ha habido condiciones más secas", analiza Oria. De este modo, "nos situamos de cara al verano con ese ingrediente que podría potenciar grandes incendios", con lo cual existe "un potencial cóctel explosivo".
No obstante, se deben dar ciertas condiciones para que dicha flora arda en llamas. A este período húmedo le debe seguir uno que cumpla dos características: debe ser cálido y seco. Esto es lo que sucedió, por ejemplo, con los grandes fuegos de California que arrasaron la región a principios de año, según explica Oria.
Cabe mencionar que California cuenta con un bioma mediterráneo, es decir, una parte del planeta que tiene un clima, una fauna y una flora común. Si bien los paisajes pueden variar entre territorios con el mismo bioma, la experiencia en el extremo occidental de Estados Unidos sirve de advertencia ante lo que puede suceder en la península ibérica de cara al verano.
¿Cómo de probable es una oleada de incendios en 2025?
De todos modos, todavía no está claro si España contará con las condiciones necesarias para la proliferación de incendios. La Aemet predice para el trimestre de abril a junio una probabilidad superior al 60% de que la temperatura media se encuentre en cotas altas de calor. Esta probabilidad es superior al 70% en el norte, este peninsular, Balears y Canarias. Aunque existe un margen de error, parece casi seguro que en estos meses contaremos con temperaturas cálidas.
Por otro lado, la predicción de humedad se mantiene en un 33%, una cifra que los expertos consideran inconcluyente. Asimismo, Santín apunta que no se trata solo de las precipitaciones que pueda calcular la Aemet: "Uno de los factores predictivos más importantes es la humedad del suelo", ya que este tarda más en responder a los eventos meteorológicos. "Si caen cuatro gotas, el césped se moja enseguida, pero al suelo le cuesta más, y lo mismo para secarse", explica la experta del CSIC. Esto puede ayudar a prevenir la propagación de las llamas, aunque también contribuye al crecimiento de las plantas.
La previsión todavía no está clara, pero el primer trimestre de 2025 ha sido el segundo más caluroso desde que existen registros, iniciados en 1850. El mismo período de 2024 se mantiene en la cima del podio, pero Oria señala que este dato debería ser suficiente para preocuparnos. "Igual no llegan este verano, pero llegarán", remarca Santín por su parte.
Preparación frente a una posible época de incendios
En este contexto, Oria remarca que "la prevención y la gestión forestal deberían tener más peso y protagonismo". El exdelegado de la Aemet en Navarra insiste en que el ser humano no puede controlar los eventos meteorológicos, pero sí la gestión sobre el territorio para mitigar el impacto negativo.
Oberhuber matiza que no es solo la meteorología la que está detrás de la ignición de las llamas. Pone de relieve que "las actividades humanas son el factor determinante" en la propagación de los fuegos. Así, el ambientalista considera "fundamental" la limitación de estas acciones en las zonas de mayor riesgo.
El de Ecologistas en Acción ejemplifica que algunos de los casos incluyen "la quema de rastrojos o de monte para tener pasto, el uso de maquinaria en zona forestal o el paso de los coches fuera de las autopistas". En cuanto a los incendios intencionados, Oberhuber afirma que no existe una sola medida eficaz, pero considera que la vigilancia en las zonas más comunes puede contribuir a reducir su frecuencia.
Por otro lado, la investigadora del CSIC aboga por reducir la vegetación que puede servir de combustible en zonas identificadas como de mayor riesgo, por ejemplo, aquellas que son cercanas a los hogares de la población. Oberhuber matiza que esta reducción debe realizarse en los territorios degradados y no en aquellos que se encuentran en un adecuado estado de conservación.
Un punto en el que convergen los expertos es la necesidad de tener una población informada. "Es importante que puedan estar atentos a los canales pertinentes en caso de que sea necesario evacuar", indica Santín. Oria añade que el trabajo a escala municipal es clave para responder a una posible oleada de incendios. Incluso si este verano las condiciones de humedad evitan la proliferación del fuego, ambos científicos subrayan que las labores de prevención son igualmente necesarias. Y es que este escenario resulta cada vez más probable en el actual escenario de crisis climática.


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.