"¿Alguien sabe qué es Somalilandia?": qué busca Netanyahu al reconocer como país este territorio del Mar Rojo
Entre 300 y 260 kilómetros separan la costa de la región separatista de Somalia de la de Yemen. Allí operan los hutíes, el único grupo armado aliado de Irán que continúa resistiendo a los embites de Israel.

Madrid--Actualizado a
Somalilandia es una pequeña región costera de Somalia, en el Cuerno de África. Entre 300 y 260 kilómetros separan su costa de la Yemen, territorio en el que operan los hutíes, una de las guerrillas financiadas por Irán y enemiga de las monarquías del Golfo y de Israel. Este grupo armado chií es uno de los pocos aliados de los ayatolás en la región que todavía hoy resiste a los embites de Israel. Una suerte que su primer ministro, Benjamín Netanyahu (Likud), desea truncar.
Por ello, el pasado 26 de diciembre, Tel Aviv reconoció la independencia de la región de Somalilandia del resto Somalia, convirtiéndose así en el primer país de la ONU en hacerlo. La soberanía de esta región africana solo había sido previamente reconocida por Taiwán, cuya independencia de China tampoco ha sido reconocida por las Naciones Unidas. Al ser preguntado por si seguiría el ejemplo de Netanyahu, el principal aliado de EEUU en Oriente Medio, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, quitó importancia a dicho reconocimiento. "¿Alguien sabe realmente qué es Somalilandia?", zanjó el republicano.
Pocos días después, en la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada el 30 de diciembre, la embajadora de EEUU en este organismo defendía más enérgicamente la decisión de Israel de reconocer la autonomía de Somalilandia, comparándola con el reconocimiento del Estado Palestino por parte de una veintena de países.
Lo cierto es que las demandas secesionistas de Somalilandia se remontan oficialmente a 1991, cuando se separó de Somalia tras el derrocamiento de Siad Barre después de dos décadas de dictadura. Pero lo que ha impulsado a Israel a reconocer la independencia de la región no ha sido la empatía con las demandas separatistas de la que fuera protectorado británico hasta 1960. Como ha reconocido el Gobierno israelí en la declaración pública que formalizaba las relaciones diplomáticas con Somalilandia, este nuevo vínculo diplomático busca fomentar "valores e intereses estratégicos compartidos". De forma mucho más explícita, un informe de 2024 del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional citado por el medio israelí Haaretz, en el que se afirmaba que la región de Somalilandia "podría servir como base avanzada" para varias misiones, entre las que destacaba "abordar la amenaza hutí".
Hay que tener en cuenta que, hasta el momento, la capacidad de influencia de Israel en el Mar Rojo se limitaba, prácticamente, a la que le brindaba indirectamente EEUU. El país del norte de América es uno de los cinco con bases militares instaladas en Yibuti, país vecino de Somalilandia. Además de los estadounidenses, también tienen tropas en este territorio Japón, China, Italia y Francia. Además, EEUU también posee bases militares en Arabia Saudí, Omán y Egipto.
Por sus aguas pasa alrededor del 12% del comercio mundial -sobre todo materias primas-, conectando Asia con Europa y con el continente americano. Aún así, este despliegue militar en la región no ha impedido que los hutíes atacaran los barcos de Israel y de EEUU que atravesaban el Estrecho de Bab Al Mandeb, que conecta el Golfo de Adén con el Mar Rojo. Tanto es así que Donald J. Trump llevó a cabo una campaña militar contra los hutíes en abril de 2025.
Pese a que no lograron acabar con la milicia, el republicano anunció a principios de mayo que había alcanzado un acuerdo con los hutíes. El presidente estadounidense aseguró que la milicia chií había suplicado detener los bombardeos a cambio de no volver a atacar los barcos estadounidenses. Sin embargo, el hostigamiento de los hutíes a Israel no se ha detenido desde que comenzara el genocidio contra los palestinos, en octubre de 2023. Durante estos más de dos años, la milicia de Yemen ha lanzado cientos de miles de cohetes contra su territorio y sus cargueros. Prácticamente todos ellos han sido interceptados por la cúpula de hierro israelí.
Varios analistas consideran que, a cambio del reconocimiento de Somalilandia, Israel podría lograr la protección del territorio africano en el Estrecho de Bab Al Mandeb. Según ha recogido El País, el investigador del Instituto Israel-África, Asher Lubotzky, se brinda a Israel la posibilidad de "posicionar drones (como los que usó en Irán) o sistemas láser de intercepción de proyectiles.
Así, Israel podría atacar al último de los tres aliados de Irán que todavía se le resisten en la región. En los dos últimos años Israel ha logrado debilitar a Hezbolá en Líbano, mientras que el Gobierno sirio de Bashar Al Asad -aliado de Irán-, fue derrocado internamente.
Enfrentar a los aliados de EEUU en el Golfo
No es la primera vez que el Gobierno de Israel valora Somalilandia como uno de sus posibles aliados geopolíticos. Según filtró Associated Press (AP) en marzo de 2025, esta región era una de las que barajaba el Gobierno de Benjamín Netanyahu para trasladar forzosamente a los gazatíes. El argumento en el que se basaba esta estrategia era la lamentable situación humanitaria de la Franja de Gaza que había provocado su propio Gobierno al impedir la salida de civiles de Gaza y la entrada de ayuda humanitaria, a la par que continuaba asediando el enclave.
La publicación de la agencia británica causó un gran revuelo, pero quedó rápidamente enterrada por la cascada de acontecimientos que le siguieron, como la continuación del genocidio o la guerra entre Israel, EEUU e Irán. Sin embargo, el hecho de que a mediados de noviembre aterrizara en Sudáfrica y de forma sorpresiva un avión con 160 gazatíes, hace que la hipótesis planteada por la filtración de AP no parezca tan descabellada.
En aquel momento, el ministro de Relaciones Exteriores de Sudáfrica, Ronald Lamola, atribuyó a Israel la responsabilidad de fletar dicho vuelo y aseguró que se trataba de un paso más en el camino de Netanyahu por completar la limpieza étnica de la Franja de Gaza. Pese a todo, Lubotzky no cree que el traslado de gazatíes a Somalilandia esté entre las razones que han llevado a Israel a reconocer su soberanía. Para empezar, y pese a la degradación que ha experimentado el derecho internacional en los últimos años, el traslado forzoso de una población hacia otro territorio es considerado un crimen de guerra y de lesa humanidad.
Por lo pronto, eso significaría que EEUU estuviera dispuesto a permitirlo, enfrentandose al posicionamiento de las monarquías del Golfo que por el momento no han hecho más que mostrar su repulsa al reconocimiento de Somalilandia como Estado autónomo. Pero no solo los aliados de Trump se niegan a permitir la independencia de este país. También lo hacen China o Turquía, con quienes EEUU mantiene relaciones ambivalentes.
Según ha informado la prensa estadounidense, este será uno de los puntos encubiertos que Trump y Netanyahu tratarán en el marco de la negociación de la segunda fase del bautizado por el magnate republicano "plan de paz" en Gaza y de la que han sido expulsados los palestinos. El pasado 29 de diciembre ambos líderes se reunieron en la residencia de Trump en Mar-a-Lago (Florida) para abordar los puntos claves de esta etapa: la liberación del último rehén israelí en manos de Hamás, la retirada de Israel de la Franja de Gaza y la creación de una fuerza de paz internacional en la que participarían algunos países árabes y musulmanes.
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