La ayahuasca, un psicodélico de origen indígena que la ciencia estudia para tratar la depresión
Esta bebida tiene un uso ancestral en los pueblos amazónicos y se consume en ceremonias, pero carece de regulación en España.
Ensayos clínicos analizan cómo su principio activo, la dimetiltriptamina, puede mejorar los síntomas depresivos. Sin embargo, los estudios son todavía preliminares.

Madrid--Actualizado a
A la luz de una hoguera, Daniel Craig y Drew Starkey contemplan el crepúsculo amazónico en Queer (2024), dirigida por Luca Guadagnino. Las manos incandescentes de Craig se entrelazan con las de su compañero y ambos se juntan en una danza surrealista que culmina con la fusión –literal– de sus cuerpos. La escena representa un viaje de ayahuasca, una bebida de origen indígena que se popularizó en el norte global en forma de retiros. Pero más allá de tener un atractivo turístico basado en lo esotérico, también tiene fines espirituales, introspectivos y comunitarios. Así, la medicina estudia el potencial de esta y otras sustancias psicodélicas en el tratamiento de la salud mental. Un campo en el que la investigación sigue trabajando y ampliando horizontes.
La ayahuasca se elabora a partir de la planta de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y de la Psychotria viridises. Esta segunda contiene la dimetiltriptamina (DMT), la molécula que causa un efecto psicodélico. Esta decocción es una medicina "esencial" de los pueblos amazónicos, según informa a Público José Carlos Bouso, autor de Medicina psiquedélica (Kairós, 2025) y director científico de la Clínica Synaptica de Barcelona. "Lo que pasa que el concepto de medicina en las sociedades amazónicas es diferente al concepto de medicina que tenemos en Occidente", aclara. Las comunidades indígenas no entienden la enfermedad como una cuestión que apela de manera exclusiva al cuerpo, sino "también al espíritu", por lo que su aproximación a los malestares tiene un carácter distinto.
Esta vocación holística también está presente en los retiros popularizados en el norte global. Por este motivo, este uso "es difícil considerarlo puramente lúdico", considera Antón Gómez-Escolar, psicofarmacólogo cofundador de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi) y vocal en la Fundación Inawe –ONG que promueve la innovación en la salud mental–. "Lo más normal es que la gente la consuma como parte de un proceso terapéutico, espiritual y de autoconocimiento. Siempre hay una intencionalidad diferente a la recreativa".
Gómez-Escolar menciona que puede haber una visión occidental que reduce el consumo de ayahuasca a una dimensión lúdica, pero insiste en que es "una cosa bastante rara de ver". "Siempre se manifiestan otras esferas, se buscan otro tipo de efectos relacionados con la experiencia psicodélica que puede ser útil en algunos ámbitos y de hecho, a día de hoy, la ciencia moderna lo está demostrando". En este sentido, Bouso, también psicólogo y doctor en Farmacología Clínica, indica que la expansión de la ayahuasca más allá de la Amazonía ha dado pie a su interés científico y al de sus principios activos.
Su potencial para mejorar los síntomas depresivos
La revista Nature Medicine publica este lunes un ensayo clínico con dimetiltriptamina (DMT), principio activo de la ayahuasca. En una muestra de 34 voluntarios, analizaron sus efectos psicodélicos. Los resultados mostraron que esta molécula mejoró los síntomas depresivos en adultos con depresión tras una dosis. El estudio lo lidera David Erritzøe, psiquiatra y neurocientífico del Imperial College de Londres. El equipo administró DMT por vía intravenosa a 17 personas y, dos semanas más tarde, también al grupo de control. Los efectos antidepresivos se mantuvieron tres meses. Los efectos adversos incluyeron principalmente dolor en el lugar de la inyección, náuseas y ansiedad transitoria.
"Puede considerarse un trabajo de buena calidad dentro de la fase temprana de investigación clínica", declara al Science Media Centre (SMC) España Elisabet Domínguez, psicóloga y doctora en farmacología del Hospital de Sant Pau de Barcelona y presidenta de la SEMPsi. De todos modos, también apunta a ciertas limitaciones, como un tamaño muestral reducido, con un 70% de hombres y "una edad media más bien joven". Además, ninguno de ellos contaba con "psicosis, consumo problemático de sustancias u otras condiciones relevantes". Todo ello características propias de los ensayos clínicos en fase II –la fase III consistiría en demostrar la eficacia del medicamento en grupos más amplios y en comparación con los tratamientos ya autorizados, según explica Bouso–.
"No es todavía un ensayo confirmatorio a gran escala, por lo que sus resultados deben interpretarse como prometedores, pero preliminares", subraya Domínguez. No obstante, reconoce que "si futuras investigaciones confirmasen estos hallazgos en muestras más amplias y con seguimiento prolongado, la DMT podría representar un cambio de paradigma". En este sentido, "la terapia asistida con DMT podría llegar a convertirse en una opción especialmente valiosa para pacientes que no responden a tratamientos convencionales, un grupo para el que actualmente existen pocas alternativas eficaces".
¿Cómo puede la ayahuasca tratar la depresión?
Ahora bien, ¿cuál es la ciencia detrás de la ayahuasca y por qué puede ser útil para quienes padecen depresión? Existen tres facetas: la fisiológica, la neurobiológica y la fenomenológica. Así lo señala a este medio Débora González, investigadora en el grupo ANIMA del Institut de Recerca Sant Joan de Dèu. La planta de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) funciona como inhibidor de la monoaminooxidasa (MAO). A su vez, la MAO "es una enzima de nuestro sistema nervioso que degrada los restos de neurotransmisores sobrantes, como la serotonina –muy ligada a nuestros estados de ánimo". Inhibir esta enzima, tal y como hacen muchos antidepresivos actuales, "bloquea la degradación de neurotransmisores y permite que haya más serotonina en el cerebro".
Pero los psicodélicos en los tratamientos de la salud mental van más allá. En su dimensión neurobiológica, fomentan la neuroplasticidad y la neurogénesis. Es decir, González destaca que estudios preclínicos han mostrado cómo la Psychotria viridis permite "la creación de células, especialmente en áreas de la corteza y en el hipocampo –que están relacionados con los procesos de memoria, cómo entendemos el mundo, a nosotros mismos y a los demás–. Esto nos permite tener una cognición más flexible, lo que se traduce en mayor flexibilidad mental".
Sobre esta cuestión, Gómez-Escolar añade que "esta neuroplasticidad permite que el cerebro haga cambios que sean duraderos. Es decir, que la persona puede darse cuenta de cosas, cambiar formas de ver el mundo y esos cambios perduran en el tiempo después de la experiencia psicodélica". Se trata de una diferencia cualitativa con respecto a los medicamentos antidepresivos convencionales. "Los tratamientos actuales tienden a tapar los síntomas, pero no significa solucionar el problema", incide.
"Partimos de una medicina psiquiátrica que ha utilizado fármacos como los antidepresivos o los ansiolíticos para estabilizar al paciente y para hacer que sus síntomas sean menos molestos o generen menos malestar", expresa el cofundador de la SEMPsi. "Pero si eso no va acompañado de un trabajo psicoterapéutico bien estructurado, cuando a la persona se le retira el fármaco, vuelve otra vez a estar mal".
Mayor inversión sanitaria y mejores regulaciones
Quienes defienden el impulso de investigaciones sobre los psicodélicos para tratar algunos sufrimientos psíquicos buscan, en realidad, un cambio de paradigma estructural. No es solo un giro científico en cuanto al hallazgo de nuevos fármacos y dianas terapéuticas. En la medida en la que principios activos como el DMT se plantean para terapias asistidas –es decir, que se administran en compañía de profesionales–, expertos como Gómez-Escolar consideran "clave" aumentar la inversión en la atención psicológica. Recalca que los psicodélicos funcionan como "potenciadores" de la psicoterapia y que deben ser estrategias combinadas.
En esto consiste la dimensión fenomenológica de la ayahuasca. "La experiencia puede tener un contenido psicológico muy significativo en el proceso de depresión", aclara González. "Nos puede ayudar a ver lo que nos está ocurriendo desde un nuevo punto de vista o a tener simplemente una actitud diferente y poder afrontar el proceso de otra manera". Aquí también juega un papel importante el rito ceremonial. "Esta experiencia, embebida en un entorno con seres queridos, refuerza la cohesión grupal y hace que su significado tenga una capa de realidad mayor. Son significados colectivos que se sostienen y que pueden ser muy útiles durante el proceso de integración".
Estas formas más tradicionales de consumir ayahuasca requieren de una mejor regulación. De hecho, en España la ayahuasca carece de regulación. Esta es necesaria "para que tanto las personas que la ofrecen como quienes la toman puedan hacerlo de una forma segura", remarca Débora González. Para ello, considera imprescindible "una colaboración entre los facilitadores que están haciendo estas ceremonias y los sistemas médicos de salud".
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