Malos aires: así influye la polución en el cáncer de pulmón
Un estudio del Instituto Global de Salud de Barcelona diferencia las relaciones de contaminantes como el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre con los distintos subtipos de esta enfermedad.
Los resultados refuerzan la importancia de reducir las emisiones para asegurar un aire de calidad y libre de contaminación atmosférica.

Madrid--Actualizado a
La polución del aire que respiramos puede tener graves consecuencias sobre la salud e incluso ser cancerígeno. Tal vez hayas visto alertas cuando el ozono (O3) troposférico alcanza altos niveles, cuando lo hace el dióxido de nitrógeno (NO2) o con el dióxido de azufre (SO2). No son El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha liderado un estudio en colaboración con la American Cancer Society (ACS) que analiza la relación entre distintos contaminantes atmosféricos y los principales subtipos de cáncer de pulmón.
"La contaminación atmosférica es una mezcla de partículas y gases. Su composición varía según las diferentes zonas, en función de las distintas fuentes de polución del aire", declara a Público Michelle Turner, investigadora de ISGlobal y autora sénior del estudio. "Se ha demostrado que la contaminación atmosférica exterior y las partículas en suspensión en el aire exterior son causas de cáncer de pulmón en los seres humanos". Las partículas en suspensión ( PM2,5) –también llamadas partículas finas– tienen un diámetro inferior a 2,5 micrómetros, por lo que pueden penetrar fácilmente en los pulmones y el torrente sanguíneo. Este contaminante es el que tiene un impacto más sustancial sobre la salud humana, según advierte la Agencia Europea de Salud.
"En nuestro reciente artículo demostramos que los contaminantes atmosféricos en suspensión y gaseosos están asociados al cáncer de pulmón", afirma la científica. Existen dos grandes tipos de cáncer de pulmón. El más común es el no microcítico, que incluye el adenocarcinoma –cuando comienza en las glándulas– , el carcinoma escamoso –cuando comienza en las células que recubren estos y otros órganos– y el carcinoma de células grandes –células cancerosas anormalmente grandes que crecen y diseminan rápido–.
Michelle Turner, científica: "La contaminación atmosférica es la segunda causa de cáncer de pulmón, después del tabaquismo"
El segundo gran tipo es el cáncer de pulmón microcítico, menos frecuente pero más agresivo, que tiene una fuerte relación con el tabaquismo. El estudio no encontró asociaciones consistentes entre los contaminantes gaseosos analizados y este subtipo. No obstante, la experta recalca que "la contaminación atmosférica exterior es la segunda causa principal de cáncer de pulmón, después del tabaquismo".
Numerosos estudios han apuntado a la contaminación del aire exterior como un carcinógeno para el cáncer de pulmón —es decir, un agente capaz de causar esta enfermedad–. Sin embargo, desde el ISGlobal apuntan que no se conoce del todo cómo influye en la incidencia de los distintos subtipos del cáncer, ni si afecta en su evolución después del diagnóstico. "Se han realizado pocos estudios sobre el impacto de la contaminación atmosférica en la supervivencia al cáncer de pulmón, y este estudio aporta información valiosa en este ámbito", afirma la organización en este ámbito.
Un seguimiento de hasta 25 años
Se incluyeron en el estudio más de 122.000 personas de la cohorte estadounidense Cancer Prevention Study-II (CPS-II), de la American Cancer Society, a partir de 1992. Los y las participantes actualizaron cada dos años sus datos personales y diagnósticos de cáncer hasta 2017. Para cada participante se estimó su exposición anual a distintos contaminantes: partículas finas PM2,5, PM10, ozono (O3), dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2) y monóxido de carbono (CO). El análisis tuvo en cuenta la variación de la exposición a lo largo del tiempo y ajustó los resultados por múltiples factores individuales, incluido un historial de tabaquismo. Entre 1992 y 2017, se detectaron 4.282 casos de cáncer de pulmón en esta cohorte.
"Utilizamos datos nacionales de calidad del aire combinados con información satelital y del uso del suelo", explica en un comunicado Ryan Diver, investigador en ISGlobal y primer autor del estudio. "Así, pudimos relacionar la exposición a la contaminación con el riesgo de desarrollar diferentes subtipos de cáncer de pulmón, además de la supervivencia tras el diagnóstico en subgrupos específicos de pacientes".
del uso del suelo", explica en un comunicado Ryan Diver, investigador en ISGlobal y primer autor del estudio. "Así, pudimos relacionar la exposición a la contaminación con el riesgo de desarrollar diferentes subtipos de cáncer de pulmón, además de la supervivencia tras el diagnóstico en subgrupos específicos de pacientes".
Distintos contaminantes, distintos cánceres de pulmón
El estudio confirmó que la exposición a partículas finas (PM2,5) aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Este efecto se observó de manera similar en todos los subtipos , incluidos el adenocarcinoma, el carcinoma de células escamosas y el carcinoma de células grandes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra especial preocupación por este contaminante porque, al tener un tamaño tan pequeño, pueden penetrar profundamente en los pulmones, entrar en el torrente sanguíneo y desplazarse a los órganos, causando daños sistémicos en los tejidos y las células.
El análisis reveló además asociaciones relevantes con varios contaminantes gaseosos —en particular NO2, O3 y SO2— sobre todo en el cáncer de pulmón no microcítico. Dentro de este grupo, el NO2 mostró una relación más fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón, mientras que el ozono se vinculó con mayor riesgo de carcinoma de células grandes.
Menor supervivencia en algunos grupos de pacientes
En cuanto a la supervivencia tras el diagnóstico, no se observaron asociaciones claras en el conjunto de los pacientes. Sin embargo, en quienes presentaban enfermedad en estadios tempranos, el dióxido de azufre (SO2) se relacionó con una supervivencia menor. "Hemos observado que la contaminación atmosférica no está relacionada con todos los tipos de cáncer de pulmón de la misma manera", clarifica Turner en un comunicado de ISGlobal.
La mayoría de la ciudadanía en la UE vive en zonas donde la contaminación atmosférica puede alcanzar niveles elevados, señala la Agencia Europea de Salud. Además, de cáncer pulmonar, la exposición a la contaminación atmosférica, tanto a corto como a largo plazo, puede provocar una amplia gama de enfermedades.
La autoridad sanitaria europea menciona accidentes cerebrovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, agravamiento del asma e infecciones de las vías respiratorias inferiores, así como cáncer de tráquea y bronquios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también indica que existe una relación entre la exposición a la contaminación atmosférica y la diabetes tipo 2, la obesidad, la inflamación sistémica, el alzhéimer y la demencia.
Para protegerse a sí misma, la ciudadanía puede "ejercer presión política, apoyar y participar en la investigación, y reducir sus propias emisiones contaminantes", recomienda Turner. En cuanto a las instituciones públicas y los gobiernos, aboga por "realizar esfuerzos para reducir los niveles de contaminación atmosférica y cumplir con las últimas pruebas en materia de directrices sobre calidad del aire". En este contexto, este último estudio "refuerza la importancia de integrar la calidad del aire local en los planes de atención sanitaria, evaluando la exposición ambiental de cada paciente para identificar riesgos adicionales", concluye la experta.
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