¿Por qué recordamos unos momentos de nuestra vida y otros no? Las emociones son la respuesta
Una investigación de 'Science Advances' muestra el papel de los eventos significativos en la permanencia de los recuerdos.
Los hallazgos se podrían aplicar a estrategias de aprendizaje, psicoterapia o al tratamiento de pacientes con pérdidas de memoria.

Madrid-
¿Dónde estabas cuando sucedió aquel momento tan determinante en tu vida? ¿Qué estabas haciendo? Algunos recuerdos permanecen en la memoria con todo lujo de detalles, tan frescos como en el momento mismo. Otros son más tenues, como bocetos descoloridos, y los más persistentes pueden negarse a resurgir. ¿Por qué nuestro cerebro conserva algunos recuerdos de forma tan indeleble y deja que otros se desvanezcan? Un estudio publicado este miércoles en la revista Science Advances podría tener la respuesta.
La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Boston, sugiere que los recuerdos de momentos cotidianos adquieren mayor fuerza si se conectan con un evento significativo: algo sorprendente, gratificante o con un gran impacto emocional. Por ejemplo, si ganas el premio de la lotería, es probable que recuerdes lo que estabas haciendo en los momentos previos, por muy anodinos y poco memorables que fueran. Los hallazgos podrían conducir a mejores tratamientos para personas con problemas de memoria o incluso ayudar a los estudiantes a retener conceptos complejos.
"La memoria no es solo un dispositivo de registro pasivo: nuestro cerebro decide qué es importante, y los acontecimientos emotivos pueden remontarse en el tiempo para estabilizar los recuerdos más frágiles", afirma Robert Reinhart, profesor asociado de Psicología y Ciencias del cerebro de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Boston. "Desarrollar estrategias para fortalecer los recuerdos útiles o debilitar los perjudiciales es un objetivo que persigue desde hace tiempo la neurociencia cognitiva. Nuestro estudio sugiere que la relevancia de las emociones podría aprovecharse de forma precisa para alcanzar dichas metas".
En el artículo que publican este miércoles Reinhart y sus colegas, proponen un escenario imaginario: caminas por un parque natural cuando de pronto te topas con una "majestuosa manada de bisontes", una vivencia que, por tu sensibilidad, te impacta emocionalmente y te conmueve. La investigación muestra que tu mente no solo consolidaría este evento en tu memoria, sino también los momentos más mundanos que lo preceden y lo siguen, como "una roca en el sendero, un pequeño animal que se adentra rápidamente entre la maleza".
Cómo elige el cerebro qué recuerdos preservar
"La pregunta es: ¿cuáles son los mecanismos que lo explican?", cuestiona Reinhart. " Eso es lo que intentamos descubrir: cómo el cerebro fortalece selectivamente esos recuerdos más débiles". La relación de las emociones con la retención de la memoria es una de las principales líneas de investigación de la neurociencia, sobre todo aplicada al ámbito del aprendizaje. En este sentido, otro estudio realizado por científicos japoneses del Centro RIKEN para las Ciencias del Cerebro publicado el pasado es de marzo en la revista Neuron subraya también que "la activación emocional desempeña un papel fundamental a la hora de determinar qué se recuerda de las experiencias".
Este artículo indica que "los recuerdos duraderos asociados con experiencias emocionalmente excitantes son fundamentales para la reproducción y la supervivencia". Los investigadores del RIKEN realizaron experimentos conductuales con ratones y los resultados confirmaron que "la asociación emocional mejora la retención de la memoria perceptiva". Los hallazgos también demostraron el papel que juega la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos neuronales que se encargan de procesar y almacenar las reacciones emocionales. Según los autores, esta "no solo asocia la información emocional con la información perceptual (es decir, las experiencias), sino que también mejora la retención de la memoria".
El Consejo Asesor de la Fundación Neurociencias declara a Público que "un momento de alta carga emocional tiende a fijar con más intensidad lo que ocurre durante ese evento gracias a la activación conjunta de amígdala e hipocampo. Eso hace que los recuerdos se consoliden mejor y sean más vívidos, mientras que aquellos que carecen de valencia emocional suelen ser más difusos o fugaces".
Recuerdos retroactivos y proactivos
Para la investigación de la Universidad de Boston que se publica este miércoles realizaron diez estudios individuales con 650 participantes para analizar un amplio conjunto de datos sobre seres humanos. Los experimentos consistieron en mostrar a los participantes docenas de imágenes, asociadas a diferentes niveles de recompensa, y luego someterlos a una prueba de memoria sorpresa al día siguiente. El primer autor del artículo, el estudiante doctoral Chenyang Lin, precisa a este medio que "utilizamos principalmente asociaciones de recompensa –como puntos o dinero– para dotar de significado emocional a determinadas imágenes".
El equipo científico identificó diferencias en los recuerdos retroactivos –aquellos que precedían el momento emotivo– y los proactivos –posteriores a dicho momento–. Los resultados sugieren que las experiencias que siguen a esta vivencia se almacenan mejor en la memoria. Es decir, cuanto más intenso era el evento, más probable era recordar todo lo posterior. Esto no se aplicaba al recordar los acontecimientos previos –los recuerdos retroactivos–. Estos, en cambio, eran más probables de consolidarse si presentaban similitudes –como por ejemplo, una pista visual o un color coincidente– que las conectara con el evento crucial.
Fundación Neurociencias: "Los recuerdos retroactivos, lo que ocurrió antes de un evento emotivo, suelen quedar debilitados o interferidos"
Desde la Fundación Neurociencias coinciden en sus declaraciones con los resultados de la investigación. "La evidencia indica que los recuerdos retroactivos, es decir lo que ocurrió antes del evento, suelen quedar debilitados o interferidos, mientras que los recuerdos proactivos, lo que sucede después, tienen más probabilidad de consolidarse". Esto se debe a que "la activación fisiológica y atencional se mantiene durante un tiempo tras la experiencia emocional", aclaran.
Diferencias entre experiencias positivas y negativas
La investigación no detalla si las emociones positivas o agradables determinan la memoria de un modo diferente a las negativas. "Aunque diferentes emociones pueden moldear la memoria de formas ligeramente distintas, nuestros resultados sugieren que el factor crítico es su impacto motivacional: si el evento transmite una importancia lo suficientemente fuerte como para activar los sistemas cerebrales que estabilizan los recuerdos cercanos", puntualiza Chenyang Lin.
Carlos Alberto Saura, neurocientífico: "Las emociones placenteras aumentan el contacto y la función de las neuronas"
Carlos Alberto Saura, investigador del CIBER y director del Institut de Neurociències de la Universitat Autònoma de Barcelona, explica a Público que las emociones placenteras conllevan un incremento "de dopamina y/o serotonina que causan una mayor plasticidad neuronal". Es decir, que aumenta el contacto y la función de las neuronas, lo cual repercute "favorablemente en la memoria inmediata". Sin embargo, las emociones negativas aumentan el cortisol, una hormona que "interfiere la plasticidad neuronal –disminuye los contactos entre neuronas–. Esto afecta desfavorablemente a la memoria".
Por este motivo, Saura señala que la capacidad de incidencia de una experiencia sobre los recuerdos dependerá de si esta va ligada a uno u otro tipo de emociones. Una vivencia placentera potencia "la codificación y consolidación de ese recuerdo inmediato, probablemente por el aumento de la dopamina y las conexiones sinápticas", destaca el experto. "Si la emoción positiva está ligada a un recuerdo pasado, es muy probable que lo reactive y fortalezca", añade.
Carlos Alberto Saura: "Si se aprende algo e inmediatamente se tiene una experiencia negativa, lo aprendido se olvidará con mayor facilidad"
Por el contrario, "una experiencia ligada a una emoción negativa probablemente debilita los recuerdos recientes al perjudicar la consolidación de la memoria y muy probablemente disminuirá el recuerdo de esa experiencia primera". El investigador del CIBER ejemplifica que "si se aprende algo e inmediatamente se tiene una experiencia emocional negativa, lo aprendido se olvidará con mayor facilidad. Si esa experiencia emocional negativa está relacionada con recuerdos pasados, podría distorsionar, interferir e incluso aumentar el recuerdo pasado".
Las emociones en el aprendizaje y las enfermedades
Si bien el estudio de Lin y Reinhart no sugiere distinciones en el tipo de emoción y su influencia sobre la memoria, un hallazgo novedoso que incluye el estudio es que "los recuerdos más débiles, los que más probabilidades tienen de olvidarse, fueron los que más se beneficiaron de los eventos emotivos", destaca el primer autor. El científico hace hincapié en que los resultados de esta investigación contribuyen en la ampliación del conocimiento sobre la función de las emociones en la memoria y puede ser de aplicación en diferentes ámbitos, como los sistemas de aprendizaje, la psicoterapia o las enfermedades vinculadas a las pérdidas de memoria.
"Imagina a un estudiante que tiene dificultades para recordar una lección de Historia. Si esa lección se vincula a una experiencia gratificante –por ejemplo, resolver un rompecabezas que le permite ganar puntos o relacionarla con una historia que despierta su curiosidad–, los recuerdos menos memorables podrían 'rescatarse' y durar más tiempo", propone Lin. En cuanto al ámbito psicológico, recuerda que el trastorno de estrés postraumático "una huella de memoria desmesurada. Al comprender cómo el 'desbordamiento' emocional refuerza algunos recuerdos mientras deja otros intactos, los terapeutas pueden diseñar estrategias que atenúen los recuerdos traumáticos y ayuden a los pacientes a formar asociaciones más sólidas y seguras".
Tanto Lin como el resto de expertos consultados coinciden en la importancia de las emociones en el tratamiento de enfermedades como el alzhéimer. "Se ha demostrado que al activar recuerdos relacionados con experiencias emocionales pasadas tienen un efecto positivo en la memoria y en el estado emocional de estos pacientes", subraya Carlos Alberto Saura. Desde la Fundación Neurociencias añaden que "esto permite usar canciones, fotografías, aromas o relatos con carga afectiva como vía de acceso a recuerdos residuales y como apoyo en programas de estimulación cognitiva". Sin embargo, el primer autor del estudio también piensa en los problemas cotidianos de estas personas "como conocer a un nuevo cuidador o recordar dónde han dejado sus gafas". El investigador sugiere que estos recuerdos inmediatos "podrían afianzarse más si se asociaran con algo significativo, como escuchar su canción favorita, ver una foto familiar o recibir un pequeño regalo".
Referencias:
C. Lin et al., "Salient experiences enhance mundane memories through graded prioritization". Science Advances (2025). DOI: 10.1126/sciadv.ady1704.
Y. Saito et al., "Amygdalo-cortical dialogue underlies memory enhancement by emotional association". Neuron (2025). DOI: 10.1016/j.neuron.2025.01.001.


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