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Machismo en la cienca Menos investigación y peor calidad de vida: la brecha de género se agrava para las oncólogas en la pandemia

Las cientificas del cáncer han tenido menos tiempo para realizar tareas científicas durante la crisis del coronavirus y han asumido más responsabilidades domésticas respecto a sus compañeros, según una encuesta de la Sociedad Europea de Oncología Médica.

Una médica en su laboratorio.
Una médica en su laboratorio. Pixabay

La pandemia está ensanchando la brecha de género en la ciencia. Lo que hace un año era una mera sospecha de los efectos de la crisis del coronavirus se va confirmando con estadísticas y datos.

Ahora, un equipo internacional de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés) ha publicado los resultados de una encuesta que refleja cómo las investigadoras del cáncer se han visto más afectadas por la crisis del coronavirus que sus compañeros: han tenido menos tiempo para tareas científicas, como preparar documentación para becas o enviar publicaciones; y su vida personal se ha alterado más, otorgando más tiempo a tareas domésticas y familiares pero restando minutos a autocuidados.

La encuesta de ESMO indica que el 62,5% de las mujeres considera que la covid-19 ha tenido un impacto en su vida profesional —frente al 45,5% de hombres—. De estas, un 85% percibe que esta alteración ha sido negativa —76% para los hombres—. El global de encuestados responde que la pandemia sí ha afectado su vida personal (89% mujeres vs. 76% hombres) y familiar (84% vs. 77%).

Durante los meses de confinamiento, las oncólogas dedicaron más tiempo a tareas de hospital (cuidados a pacientes) y laboratorio (interpretación de resultados e investigación clínica) que sus compañeros —53% frente a 46% y 33% frente a 26%, respectivamente—. Por otro lado, ellas menguaron en una importante proporción el tiempo dedicado a investigación científica —39% vs. 25%— y al autocuidado personal —58% vs. 39%—. Los autores destacan que estas tendencias se mantuvieron más allá del confinamiento en el caso del tiempo dedicado a hacer ciencia —42% frente al 23%— y en el cuidado personal —55% vs. 36%—.

Consecuencias más allá de la pandemia

Para comprender lo que implican estos resultados, hay que explicar el contexto laboral de las y los profesionales de la investigación y tratamiento del cáncer. Pilar Garrido, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Ramón y Cajal y portavoz de Women for Oncology, un comité de ESMO que investiga con perspectiva de género y busca acabar con esta desigualdad en el sector, detalla a SINC que los oncólogos, "como todos los médicos", priorizan la atención a los pacientes. Después, dedican una parte importante de su jornada a la investigación, ya sea clínica o traslacional, y luego cuentan con una ‘pata’ académica de docencia en la universidad.

Por ello, le preocupa que los hombres oncólogos "hayan dedicado tiempo adicional —respecto a las mujeres— a mantener una cuota de investigación, mientras que ellas lo han dirigido a tareas que socialmente se asigna a ellas: cuidados de hijos y familiares".

El 62,5% de las oncólogas que respondieron a la encuesta consideran que la covid-19 ha tenido un impacto en su vida profesional. De estas, el 85% considera que ha ido a peor

Los autores advierten que esta disparidad en la dedicación profesional de hombres y mujeres "puede tener consecuencias duraderas en la carrera de las oncólogas, más allá de la pandemia", lo que puede repercutir en los currículums de las profesionales y en sus aspiraciones a puestos de liderazgo.

Garrido, que es la autora principal de la encuesta, alerta que si no se hace nada, las oncólogas "van a estar en inferioridad de condiciones respecto a los hombres". Hay menos mujeres en publicaciones de referencia, menos mujeres como primera y última autora, y menos mujeres como investigadoras principales de ensayos".

"Personalmente, me deja alucinada que tras el esfuerzo de tantos años y generaciones, se asuma con tanta facilidad que en una crisis hay tareas fundamentalmente de mujeres. Si somos igual de profesionales, ¿por qué el resto de tareas no son iguales?", reflexiona.

Otras investigaciones

Los hallazgos de esta investigación están respaldados por otros estudios que reflejan la escasa representación de mujeres en la investigación durante la pandemia. Una búsqueda sistemática en la base de datos médica PubMed revela que solo había un 34% de autoras entre las 1.370 publicaciones relacionadas con la covid-19 a 1 de mayo de 2020, de las que solo ocupaban la primera y última autoría en el 29% y el 26% de los artículos, respectivamente.

Por otro lado, un análisis de la autoría femenina de los artículos sobre covid-19 publicada en The Lancet muestra que ellas aparecían mucho menos (en el 30,8% de los artículos analizados) y como primeras firmantes (24,2%), últimas firmantes (25,8%) y autoras correspondientes (22,9%). 

Una encuesta de percepción realizada por Women for Oncology de 2018 recogía que la mayoría de mujeres profesionales sí afirmaban que existían diferencias de género en el mundo de la oncología, pero los hombres opinaban en línea contraria.

Para Garrido, "es muy difícil solucionar algo que una parte cree que no existe", a pesar que los datos evidencian una brecha de género importante en la oncología médica.

Limitaciones

La encuesta, realizada entre junio y julio de 2020, recogió las respuestas de 649 personas de entre los 11.956 miembros de ESMO. De estas, más de dos tercios de los participantes eran mujeres, "lo que podría haber introducido algún tipo de sesgo en los resultados", admiten los autores.

No obstante, alegan que "el gran porcentaje de respuesta femenina puede reflejar el contraste del impacto experimentado por la pandemia: aquellas que se han visto más afectadas pueden haberse sentido más motivadas para completar el cuestionario".

Otras limitaciones que cita el estudio es que algunos perfiles demográficos tuvieron respuestas muy bajas (como familias monomarentales, personas que viven solas), por lo que no han podido extraer resultados de estos grupos. Por último, apuntan a que próximas investigaciones en este campo deben incluir una proporción más significativa de hombres oncólogos.