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La mala ciencia se crece

Con la cercanía del verano, comienzan a aflorar las noticias de dudosa credibilidad

JAVIER YANES

Según las versiones, la expresión serpiente de verano procede de la invasión estival de los pueblos por enormes culebras –y su posterior resonancia mediática en ausencia de otras informaciones que llevarse a titulares– o del rey de las criaturas evanescentes, el escocés Nessie. Pero venga de uno o de otro, el verano es propicio para estas apariciones informativas, que no pueden encuadrarse dentro de la categoría de hoax. Éstos son simples bulos, informaciones falsas. En cambio, el fenómeno (no exclusivamente) veraniego se caracteriza por noticias extravagantes y exageradas en su tratamiento, pero verídicas, siempre que los términos sean claros: la noticia no es la aparición de un monstruo, sino que un presunto testigo afirma haber avistado un monstruo.

Las primeras escamas del ya próximo verano han brotado en forma de aberrante criatura en el mar de Azov, el apéndice que remata el mar Negro por el norte. Según difundió el jueves OTR , “pescadores rusos capturan una extraña criatura que identifican como un alien... y se la comen”. La historia es tan sabrosa como, al parecer, el ser que la protagoniza. Tras un violento temporal, los marineros capturaron un espécimen inusual, con rasgos de tiburón, manta y esturión. Calcularon que tal vez se trataba de un organismo alienígena. Lo grabaron con un móvil y, seguidamente, se lo comieron. Uno de ellos destacó que era la mejor carne de pescado que había probado en su vida. Para redondear la historia, entró en escena el experto, Andrei Gorodovoi, del Servicio de Fenómenos Anómalos, quien visionó la grabación y dictaminó que no era ni un extraterrestre ni una sirena.

Igualmente sorprendente es el recorrido de la historia: el hilo conduce hasta la primicia original en el tabloide Komsomolskaya Pravda , el rotativo más vendido en Rusia. La fecha llama la atención: febrero de 2007. La información rebotó en el diario Pravda el 7 de febrero y fue inmediatamente recogida en España por el blog Retiario , de Pepe Cervera. Más de un año después, la noticia resurge a través de OTR. ¿El motivo? Supuestamente, la publicación del vídeo de la criatura en LiveLeak.com . Pero lo cierto es que la grabación colgada en esta web tiene fecha de 30 de mayo de 2007. Es más: el vídeo ya había aparecido previamente en la web Fark.ru , enlazado desde Pravda. Como resultado de la monumental confusión, algunos medios digitales han difundido como fresca una noticia no sólo grotesca, sino anticuada en más de un año.

La ‘pisada del inca’

Pero las primeras eclosiones de culebras veraniegas no acaban aquí. También a finales de la semana pasada, dos investigadores indigenistas bolivianos, Jorge Miranda y Freddy Arce, presentaron en conferencia de prensa, en el Ministerio de Relaciones Exteriores del país andino, lo que califican como la “huella humana más antigua del mundo”. Se trata, afirman los divulgadores de la noticia, de la pisada de un pie izquierdo que calzaba un 39, correspondiente a un hombre de aproximadamente 1,70 de estatura y 70 kilos de peso. La huella está impresa en una roca del altiplano, cerca del lago Titicaca.

Hasta aquí, todo normal. Pero Miranda y Arce, miembros de la Comunidad de la Sabiduría Ancestral, aseguran que la roca data de hace entre cinco y 15 millones de años, en el mioceno; época en la que, claro está, no había humanos. Basándose en lo que llaman la pisada del inca, estos investigadores sentencian que “la teoría de la evolución quedaría entonces en una gran dificultad” y que esto prueba “la existencia de una humanidad anterior a la actual”. Avisan de una próxima expedición para enseñar su hallazgo a los medios. El verano aún no ha llegado, pero ya promete.

 

Si hacía tiempo que las predicciones de Nostradamus no ocupaban titulares, el ruso Vitaliy Khozyashev se ha ocupado de subsanarlo. Según publica ‘Komsomolskaya Pravda’, este investigador ha hallado un código oculto que le ha permitido fechar las profecías.

Basándose en su sistema, Khozyashev asegura que Nostradamus vaticinó la muerte de Osama bin Laden en diciembre de 2008 a manos de un ‘americano joven y calvo’. Y el fin del mundo ya tiene fecha: septiembre u octubre de 2009.

A la duda del periodista sobre si es de fiar, Khozyashev replica: “Lo soy”. Y señalando un texto presuntamente sobre Rusia y los números que lo acompañan, dice: “El profeta se refirió a mí. Es mi cumpleaños”.