Pagar por ir al baño en una estación: cuando se privatizan hasta las necesidades básicas
En las terminales ferroviarias de Madrid, Barcelona, Zaragoza, València y Alacant hay ya aseos de pago.
One Hundred Restrooms y 2theloo son las dos empresas especializadas en la gestión de estos servicios.

Madrid-
Pagar por ir al baño es una realidad en varias estaciones de tren españolas. En Atocha, por donde pasan más de 100 millones de viajeros al año, para acceder a los baños hay que abonar un euro. Una cifra aparentemente simbólica pero que revela cómo la privatización avanza sobre espacios y derechos que hasta hace poco se daban por garantizados.
Convertir el uso de un baño en un servicio de pago transforma una necesidad básica en un privilegio reservado a quienes pueden permitírselo. Esta situación afecta especialmente a personas con bajos ingresos o en situación de sinhogarismo, pero también a colectivos que requieren un acceso frecuente e inmediato a los aseos. Entre ellos se encuentran personas mayores, personas con enfermedades crónicas como el Crohn o la colitis ulcerosa, así como mujeres durante el embarazo o la menstruación, para quienes disponer de un baño cercano es una necesidad.
La alternativa es esperar a acceder a la sala de embarque, donde siguen existiendo los aseos públicos de toda la vida y en la que solo puede entrar quien haya pagado un billete. Baños gratuitos, sí, pero a menudo más sucios y, en ocasiones, sin papel higiénico.
Este contraste entre los baños de pago -equipados con tecnología punta- y los gratuitos responde a una lógica habitual en la privatización de los servicios públicos: permitir que un servicio se degrade para justificar su cesión a manos privadas, de modo que pagar pase a percibirse como una garantía de calidad. "Es una estrategia bastante común para que haya más apoyo a su privatización. Sea o no a propósito por parte de Adif, creemos que el hecho de que algunas personas vean positiva la privatización como garantía de limpieza, salud y seguridad pone de manifiesto el insuficiente compromiso que las administraciones y entidades públicas ponen en la prestación de este servicio", señala la Federación de Consumidores y Usuarios CECU en conversación con Público. La solución, subrayan, no debería ser privatizar, sino una "apuesta firme por su mejora".
Estos baños de pago no se limitan a la estación de Atocha. El mismo modelo se lleva implantando desde hace años también en otras grandes estaciones ferroviarias del Estado, como Chamartín (Madrid), Sants (Barcelona), Delicias (Zaragoza), Valencia Nord y Joaquín Sorolla (València) o Alacant consolidando una red de aseos de pago en puntos clave del transporte ferroviario gestionados por Adif, empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. La Estación Sur de Autobuses de Madrid también ha contado con aseos de este tipo.
Ante esta situación, CECU ha iniciado una campaña de firmas para reclamar a Adif que no autorice nuevas privatizaciones de baños en estaciones de tren y que revierta las concesiones privadas ya existentes. Además, reclaman una norma nacional que imponga un determinado número de baños y fuentes públicos por habitante.
En 2024, la federación ya había enviado una carta a Adif para trasladar las numerosas quejas recibidas por la privatización de los baños en varias estaciones. En esa comunicación, CECU recuerda que el agua potable y el saneamiento son derechos humanos fundamentales, reconocidos en 2010 por Naciones Unidas mediante la Resolución 64/292. En este sentido, señala a las administraciones públicas, entre ellas Adif, como responsables de asegurar la presencia suficiente de baños y fuentes de agua en las ciudades, pueblos e infraestructuras, de forma gratuita y con unas adecuadas condiciones de higiene y seguridad, para garantizar estos derechos y cumplir lo establecido por la ONU.
"A esto, Adif respondió que, según sus estudios de opinión, los baños de pago aumentan la calidad percibida por los clientes. Volvimos a contactar para solicitar esos datos, a lo que nos respondieron que los informes fueron contratados a consultoras externas, cuyo contenido está sujeto a derechos de propiedad intelectual y a cláusulas contractuales que restringen su difusión. Después del lanzamiento de la campaña, no hemos vuelto a tener ninguna respuesta ni contacto con Adif", explica CECU, que asegura que cuando cierren esta campaña trasladarán las firmas obtenidas a Adif.
Este argumento es prácticamente el mismo que la entidad pública traslada ahora a este medio. En su respuesta a Público, Adif defiende que la implantación de los aseos de pago responde a la opinión favorable de los usuarios y a una mejora en la valoración del servicio. Según explican, antes de extender este modelo se llevó a cabo una fase de prueba en Madrid Puerta de Atocha Almudena Grandes y Barcelona Sants, donde, aseguran, el sistema tuvo "muy buena acogida". Tras esa experiencia piloto, en 2013 se procedió a su implantación en ambas estaciones, para luego crecer hasta consolidarse en las principales estaciones ferroviarias.
Desde Adif defienden que este modelo permite ofrecer instalaciones "con mejoras respecto a los aseos convencionales" y un "valor añadido". La entidad subraya además que se trata de un sistema "ampliamente implantado en estaciones ferroviarias europeas y en otros espacios públicos y establecimientos".
En cualquier caso, la entidad insiste en que la existencia de baños de pago no elimina el acceso gratuito a los aseos. "En todas las estaciones donde existe este modelo, también se dispone de aseos gratuitos dentro de las salas de embarque, accesibles para los viajeros con billete, garantizando así una alternativa sin coste y evitando toda situación de exclusión o discriminación hacia cualquier colectivo", señalan.
Negocio en mano de dos empresas
La expansión de los baños de pago en las estaciones de tren ha ido de la mano del crecimiento de empresas privadas especializadas en la gestión de aseos, entre las cuales One Hundred Restrooms se consolida como la principal en España. La compañía gestiona los aseos "premium" de la mayoría de grandes estaciones del país, incluyendo Madrid, Barcelona, Zaragoza y Alacant.
De origen holandés, One Hundred Restrooms no se limita al ámbito ferroviario, ya que también gestiona baños de pago en centros comerciales como La Vaguada y Parquesur, en Madrid, o el Maremagnum de Barcelona, así como en algunas estaciones de servicio de la red Repsol.
La compañía alcanzó en 2024 una facturación de 3,23 millones de euros, un 9,6% más que en 2023, y obtuvo beneficios de 320.860 euros, evidenciando la rentabilidad de su modelo y cómo un derecho esencial puede transformarse en fuente de lucro.
Por su parte, en las estaciones de València Joaquín Sorolla y València Nord, los baños de pago son gestionados a través de 2theloo desde hace años, empresa que también administró hasta 2021 los aseos de Atocha y Sants antes de que pasara a manos de One Hundred Restrooms.
Actualmente, 2theloo atraviesa una situación económica delicada. Aunque en 2024 registró beneficios de 274.252 euros -un 64,3% más que en 2023- presenta un patrimonio neto negativo de 549.926 euros, situándose en una situación de insolvencia contable. El futuro de la compañía está en el aire, ya que estarían buscando un nuevo propietario. Si bien, de momento sus baños en València siguen funcionando con normalidad, según indica la web de Adif.


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