Una carta desde la calle: la APDHA visibiliza a decenas de miles de personas sin hogar en España
La ONG reclama a las administraciones públicas "un compromiso sincero y honesto con las personas sin hogar" en la presentación del informe 'Pobreza Sur 2025: Sin hogar e invisibles a la vista de todos'

Sevilla-
"Querido amigo: Te escribo desde un banco de la plaza donde paso las noches. No tengo techo, pero todavía tengo palabras, y con ellas intento construir un refugio que me abrigue el alma". Así arranca la carta desde la calle que Paulino Tocino, quien vive en la calle, ha escrito y que recoge el Informe Pobreza Sur 2025: Sin hogar e invisibles a la vista de todos de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), que fue presentado este miércoles en Sevilla por Diego Boza y Macarena Olid, coordinador general y vicecoordinadora de la ONG.
El trabajo quiere visibilizar la situación de las personas que viven en la calle: "El sinhogarismo constituye la forma más extrema de exclusión social", describe Boza. El informe recoge que en tan solo dos años ha aumentado un 57% el número de personas que acudieron a recursos públicos en busca de techo y comida entre 2022 y 2024, según extraen de los datos del INE. Hay en España, según este informe 34.145 personas alojadas a diario en centros de atención mientras que 71.121 recibieron menús.
En Andalucía, donde sobre todo se centra el trabajo, APDHA estima que "hay más de 8.000 personas sin hogar". Para la ONG esta es una cantidad que debería convertir la cuestión en nuclear para la agenda política". "Sin embargo —lamenta Boza—, no es así, la respuesta es una suma de parches asistenciales, externalizados y mal coordinados. La ausencia de políticas públicas para erradicar o, siquiera, para paliar este fenómeno tiene la trágica consecuencia de la cantidad de personas sin hogar que mueren en nuestras calles cada año. Porque la calle mata".
Olid reclamó a las administraciones públicas "un compromiso sincero y honesto con las personas sin hogar" y denunció que "de los 154 centros ubicados en Andalucía para atender a este colectivo tan solo 25 son de carácter público, mientras que hasta 129 son privados". Esto, para la vicecoordinadora de APDHA, "demuestra el escaso interés institucional por dar respuesta a estas personas". Olid precisó que "hasta el 57,1% del personal que trabaja en los centros que prestan atención a este colectivo lo hacen de forma voluntaria". En todo el país hay 1.376 centros, de los que el 78% son privados y el 22% públicos según la APDHA.
"El sistema de atención —lamenta APDHA— a las personas sin hogar en Andalucía es insuficiente y carece de un enfoque realmente integral. Las plazas en los centros cubren solo una parte minoritaria de la población vulnerable, con muchas personas quedando fuera tanto por insuficiencia de recursos como por los requisitos restrictivos y la rigidez en el acceso".
"Los dispositivos actuales priorizan la asistencia puntual, pero no garantizan procesos sostenidos de acompañamiento, acceso a vivienda estable ni a recursos de inserción sociolaboral. El modelo sigue siendo reactivo y fragmentado, más orientado a la gestión de la emergencia que a la transformación estructural del fenómeno", se lee en el trabajo de la APDHA.
Pérdida
"Hace un tiempo —continúa la carta de Paulino Tocino— perdí muchas cosas: una casa, un trabajo, una rutina. Pero no lo perdí todo. Aún me queda algo que no cabe en ningún bolsillo: la esperanza. Cada amanecer es una oportunidad nueva, y aunque a veces el frío se mete en los huesos, hay algo dentro de mí que se niega a rendirse".
Olid analiza: "Antes de 2007 asociábamos a las personas sin hogar un perfil vinculado a problemas de salud mental, adicciones y situaciones de exclusión social prolongadas en la trayectoria vital de quienes padecían situaciones de sinhogarismo".
Sin embargo, señala la coordinadora de APDHA, "a partir de 2007, con una crisis económica que dejó sin empleo a miles de personas y provocó asimismo miles y miles de desahucios, pudimos observar cómo numerosas personas que antes jamás lo hubieran imaginado acababan viviendo en situación de calle".
La coordinadora de la APDHA alertó de que "la actual crisis de la vivienda, los recortes y la precarización de la vida nos está llevando a una situación aún peor".
Olid precisó que "a las 8.000 personas que en Andalucía oficialmente viven en situación de sinhogarismo hay que añadir a otras muchas personas que no acuden a los recursos públicos y que se ven obligadas a vivir en la calle, en asentamientos o en infraviviendas". En el informe se señala que "la mayoría de personas en esta situación son hombres", pero "las cifras oficiales apuntan a un significativo aumento de mujeres e incluso de familias con hijos e hijas muy pequeños a su cargo".
Que alguien nos vea de verdad
La escritora Sara Mesa, autora del libro Silencio administrativo (Anagrama), en el que relata las peripecias de una mujer sin hogar que trata de obtener la renta mínima, escribe en el informe de la ONG una reflexión titulada Si no las miras, no existen. En ese texto, la escritora se pregunta: "[...] En el caso de las mujeres y hombres que viven en la calle, personas que carecen de hogar, que a menudo tenemos que sortear para avanzar por la acera, que vemos resguardadas en los cajeros automáticos, entre cartones o con carritos en los que transportan sus escasas pertenencias, ¿qué explicación hay para que se hayan vuelto tan invisibles hasta el punto de no aparecer ni siquiera en nuestra conversación?"
"Yo, que me dedico al oficio de las palabras, del decir, soy muy consciente de que el no nombrar equivale al no existir. La ausencia en la conversación de estas personas —analiza Mesa—es una condena para ellas que hemos normalizado. Silenciar equivale a ocultar, acallar, esconder, dejar a un lado. Omitir a olvidar, suprimir, excluir, ignorar y, en última instancia, eliminar".
La carta de Paulino Tocino continúa de este modo: "He aprendido que la vida puede ser dura, pero también generosa. Que hay personas que te miran con compasión en lugar de lástima, que te regalan una sonrisa o una palabra amable. Y créeme, esas pequeñas cosas son más valiosas que cualquier moneda".
Para la APDHA, que lanza en el trabajo 18 ideas y medidas para que las administraciones la implementen, "ante este panorama, y ante, en el mejor de los escenarios, la inacción estatal, es urgente que desde la sociedad civil reaccionemos generando un contradiscurso que combata la criminalización de la pobreza". "Debemos —considera la ONG— afrontar la aporofobia como lo que es, una patología social que infecta la conciencia ciudadana".
Así cierra Paulino Tocino su carta desde la calle: "No te escribo para pedirte ayuda, sino para recordarte algo que yo mismo tuve que reaprender: todos podemos caer, pero también todos podemos levantarnos. Tal vez más lento, tal vez distinto, pero siempre con dignidad. Si algún día pasas junto a alguien que vive en la calle, míralo a los ojos. Ahí verás que todavía hay vida, sueños y ganas. A veces, lo único que necesitamos es que alguien nos vea de verdad".

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