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Salud Doctor, opéreme para lucir como este selfie

Los selfies y los filtros fotográficos pueden perjudicar seriamente la percepción de la imagen corporal. Expertos en EEUU alertan de un incremento de peticiones de cirugía plástica para subirse al ideal de belleza que inunda las redes sociales.

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Imagen de un selfie. WILKERNETPixabay (CC0)

Con muchos filtros y fondos idílicos, los selfies que subimos compulsivamente a las redes sociales como Snapchat o Facetune están cambiando la percepción de los estándares de belleza y pueden afectar a la autoestima personal del usuario, especialmente de adolescentes o de personas que ya sufren un trastorno en la percepción de su propio físico.

Una columna firmada por expertos del Boston Medical Center (BMC), una entidad de salud privada de EEUU, publicada en la revista JAMA Facial Plastic Surgery, sugiere la aparición de “un nuevo fenómeno llamado 'dismorfia de Snapchat", en palabras del doctor Neelam Vashi, del BMC y la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston. “Los pacientes están buscando cirugía para ayudarles a parecerse a las versiones filtradas de ellos mismos", afirma.

Y se recuerda un dato llamativo: el 55% de los cirujanos informa de que los pacientes que solicitan cirugía quieren mejorar su apariencia en selfies, según la encuesta anual 2017 de la Academia Estadounidense de Cirugía Plástica Facial y Reconstructiva (AAFPRS), que se publicó a principios de año. Un año antes, sólo un 13% de los especialistas habían detectado esta actitud en los pacientes.

Según los autores de esta tribuna, la cirugía no es lo más recomendable en estos casos porque no mejorará —de hecho, puede empeorar—un posible trastorno dismórfico corporal subyacente. Por tanto, recomiendan alternativas psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual y el tratamiento del trastorno de una manera empática y sin prejuicios. “Los pacientes pueden buscar cirugía con la esperanza de verse mejor en selfies y redes sociales”, alertan.

No son los primeros en dar la voz de alarma sobre los posibles efectos de esta actividad en la salud mental de quienes están 'enganchados' al selfie. Un estudio publicado en 2015 por investigadores de la Universidad La Trobe de Melbourne apunta que las jóvenes que comparten selfies con regularidad en las redes sociales tienden a un mayor grado de insatisfacción corporal y sobrevaloran el ideal de delgadez.

El trastorno dismórfico corporal se caracteriza por una preocupación excesiva por la percepción de un defecto físico (o varios), lo que a veces conduce a comportamientos extremos para ocultar esas imperfecciones, tales como el abuso de la cirugía plástica. Los autores del BMC afirman que este trastorno afecta a alrededor del 2% de la población y se puede clasificar en el espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos.

"Los selfies filtrados pueden hacer que las personas pierdan el contacto con la realidad, creando la expectativa de que debemos estar perfectamente arreglados todo el tiempo", afirma Vashi, que añade: "Esto puede ser especialmente dañino para los adolescentes y aquellas personas con un trastorno dismórfico corporal, y es importante comprender las implicaciones de las redes sociales en la imagen corporal para tratar y aconsejar mejor a nuestros pacientes".