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Bellvei, un pueblo dejado de la mano de Internet

Más de 400 usuarios de una localidad de 2.000 habitantes llevan dos años pagando por una velocidad que no tienen

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Miércoles, 23 de enero de 2008, 11:40 horas. Bellvei, comarca del Baix Penedès, provincia de Tarragona. Ventura Marcillas, propietario de una empresa de enmarcación y restauración, realiza, por enésima vez, como él mismo detalla, un test de velocidad en su ordenador. Le ha costado unos minutos entrar en la página web para hacerlo, pero lo acaba de conseguir. Tiene contratado con Telefónica un servicio de ADSL de un mega por segundo, pero no funciona. Ni a él ni a nadie en el pueblo. Pasan los minutos. Por fin, se abre el resultado del test: 18 Kb de bajada; 49 Kb de subida. La velocidad de la línea es, en realidad, entre una vigésima y una quincuagésima parte del servicio contratado. Los más de 400 usuarios de la banda ancha del pueblo están indignados porque Telefónica les sigue cobrando la cuota por una velocidad de la que no disponen. 

Los vecinos sólo han recibido excusas de Telefónica, responsable de la red, que utilizan también las otras compañías con el mismo inconveniente. 'Me llegaron a decir que mi problema lo causaba un hacker informático. Y me han ofrecido gratis durante un mes un servicio de 20 megas que, por supuesto, tampoco ha funcionado. Iba algo más rápido, pero seguía siendo desesperante', se queja Ventura.

El problema está detectado y no es otro que el cableado: 'Es un pueblo que ha crecido muy rápidamente', comentan a este periódico fuentes de Telefónica. 'El canal de entrada de la banda ancha ha quedado pequeño para el número de usuarios y hemos estado realizando las obras pertinentes para colocar el cable de fibra óptica necesario para dar un buen servicio a todos. El 30 o el 31 de este mes estará a punto', explican. Hasta ahora, la red era de cobre, lo que limita la velocidad en la conducción: bajar un archivo de un mega en Bellvei supone, al menos, diez minutos de espera.

Un caso único en la comarca
Esto no aplaca las iras de los habitantes del pueblo. Manel Sastre, periodista, ha hecho sus indagaciones. 'El intercomunicador de aquí, que depende del de El Vendrell, que a su vez, depende de la centralita de Tarragona, puede dar servicio como mucho a 200 usuarios', explica. 'Somos más de 450 y la compañía lo sabe, porque ha seguido aceptando a nuevos clientes'. En las localidades cercanas no hay problemas. Como tampoco las grandes empresas o los bancos. 'Aquí no tenemos ningún problema, porque funcionamos con RDSI', explica un empleado de Caixa de Tarragona.

Lourdes contrató el servicio en noviembre del año pasado porque a los vecinos les llegó una carta de Telefónica diciendo que el ADSL ya funcionaba a pleno rendimiento. 'Era mentira', apunta la joven. 'No me ha funcionado nunca. Por lo menos han tenido la decencia de no cobrarme el mega de velocidad que contraté, pero me siguen cargando nueve euros al mes de mantenimiento'. A Sastre le aseguraron, en noviembre de 2006, que para aquellas navidades tendría solucionado el problema. 'En enero, hace ahora un año, me reconocieron que tenían que instalar la fibra óptica', dice. 'Necesitamos la conexión. Y es desesperante. Nos tienen atrapados: si te das de baja del ADSL (que incluye llamadas de teléfono gratis) pasas a abonar esas llamadas, por lo que acabas pagando prácticamente lo mismo: unos 30 euros'.

José Jiménez, el estanquero, se acuesta mucho más tarde para hacer los pedidos por Internet. 'Los hago y tardan horas en llegar al destinatario, así que dejo conectado el ordenador toda la noche', comenta. Él, como Manel, como Ventura, como el responsable del locutorio, están recogiendo firmas 'por un ADSL de calidad'. Han reunido unas 400. Pero, tras casi dos años de espera, no saben ya si servirán de algo.