Rosalía y Ana Milán en Cuatro: qué revela sobre el momento de Mediaset la apuesta por 'Ex. La vida después'
La presencia de la artista en el debut del programa revela la voluntad del grupo por reforzar el papel de la cadena, en un momento de reordenación y con una fórmula reconocible.

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La llegada de Ana Milán a Cuatro con Rosalía como invitada inaugural encaja en una estrategia más amplia de un Mediaset en pleno reajuste: reforzar la identidad del canal con perfiles reconocibles —una lógica a la que también se ajusta Tamara Falcó— y convertir ese capital simbólico en audiencia.
Según Barlovento, el estreno logró activar la curiosidad y más de 2 millones de personas se asomaron puntualmente a ver el arranque del programa. No obstante, la emisión cerró con 469.000 espectadores de media y un 5,6% de cuota, un rendimiento discreto pese al gancho
Lejos del impacto que tuvo su visita al Teatro Príncipe de Gran Vía, la presencia de la artista en el debut de Ex. La vida después vuelve a poner en circulación una de las lógicas más reconocibles de la televisión: confiar en una figura de gran impacto para convertir un estreno en acontecimiento y empujar su entrada en la conversación pública.
El potencial de Cuatro
Cuatro se ha ido convirtiendo en una pieza cada vez más visible de la reorganización de Mediaset. Según el balance anual de GECA, la cadena cerró el 2025 con un 5,8% de cuota —tres décimas más que el año anterior— y firmó su mejor dato desde 2018. Esa tendencia al alza responde a una parrilla apoyada en varias marcas reconocibles que sostienen la identidad del canal con rendimientos distintos, pero complementarios
Cuatro se ha ido convirtiendo en una pieza cada vez más visible de la reorganización de Mediaset
Horizonte es hoy uno de los motores en prime time de Cuatro. Por ejemplo este miércoles, el programa tuvo un 7,5% de cuota y 914.000 espectadores, según Barlovento. El formato de Iker Jiménez compite en el access con El Hormiguero y La Revuelta y aun así, ha logrado registros puntuales que superan la barrera del millón de espectadores.
Desde finales de enero, el espacio de Iker Jiménez y Carmen Porter pasó a ser diario —de lunes a jueves— en Cuatro, y ocupó el hueco que dejó First Dates tras su mudanza a Telecinco. Este miércoles, ya asentado en la cadena principal del grupo, el programa de citas firmó un 9,2% de cuota y rebasó el millón de espectadores.
Cuarto Milenio también ha dejado cifras competitivas en algunas de sus últimas emisiones: por ejemplo en febrero, alcanzó el 7,3% de share y los 768.000 espectadores, en una jornada puntual. Y en general, la cadena de Mediaset cuenta con formatos estables como Todo es mentira, Código 10, Callejeros o Al Rojo Vivo, que conforman parte de la identidad de la cadena.
La apuesta de Mediaset
El propio grupo avanzó en 2025 que su hoja de ruta para Cuatro pasaba precisamente por explotar esas marcas y añadir nuevos formatos, entre ellos: Ex. La vida después. En esa lógica, el estreno de Ana Milán con Rosalía como primera invitada, encaja como parte de una estrategia que busca dar más voz a la cadena dentro del ecosistema de Mediaset.
No es el único movimiento reciente en esa dirección, aunque sí el más visible en entretenimiento. A comienzos de febrero, Mediaset anunció la unificación del plató y redacciones de Informativos Telecinco y Noticias Cuatro como una operación de "eficiencia" y "modernización". El traslado resume bien la lógica del momento: compartir estructura para ganar empuje sin renunciar a la singularidad de cada marca.
Mucho ruido, pocas nueces
Quizá lo más sorprendente de ver a Rosalía sentada con Ana Milán en un chéster, no es que el programa se llame Ex. La vida después: un anzuelo con el que pescar a los curiosos sobre la vida sentimental de la artista. Lo más llamativo es la distancia entre la proyección del estreno y su traducción en cifras de audiencia en lineal.
La primera entrega, titulada De la Fe, optó por un tono conversacional entre la presentadora, primero con la artista y después con Tamara Falcó, sobre creencias, vivencias y espiritualidad. Pero la operación, diseñada para generar visibilidad, no consiguió traducirse en un rendimiento proporcional en audiencia. Y también dejó al descubierto una paradoja bastante reconocible en televisión: que el reclamo puede generar expectación, pero no garantiza un buen dato. Entre el ruido previo y la audiencia real, sigue existiendo una distancia difícil de predecir.
En el contexto televisivo, el movimiento de Cuatro tiene una lectura sobre su papel en Mediaset. La cadena mantiene continuidad, marcas reconocibles y cierto margen para incorporar nuevas apuestas como la de Ana Milán. En un grupo todavía en reordenación, esa combinación la convierte en una pieza clave para sostener audiencias y ensayar nuevos movimientos.

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