¿Qué tienen en común Rosalía y Rajoy? Cuando el invitado dispara la audiencia en el 'prime time'
'La Revuelta' y 'El Hormiguero' siguen su lucha interminable por captar más espectadores en el horario estelar. La aceptación del público depende de que el entrevistado sea interesante, polémico o cercano.

Lara García Rodríguez
Madrid--Actualizado a
En España, los programas de entrevistas disparan su audiencia cuando quien se sienta en el plató conecta con el imaginario colectivo, convirtiendo cada aparición relevante en un acontecimiento cultural más que en un simple contenido de parrilla.
La entrevista de Rosalía en La Revuelta el 10 de noviembre fue la tercera emisión más vista del mes, con un 20,4% de cuota. Más de cinco millones de personas vieron el programa que dejó una de las estampas del año: Rosalía tomando la Gran Vía por segunda vez, ahora desde el Teatro Príncipe. Si hablamos de audiencia, más de 2,7 millones de personas sintonizaron el programa en prime time: una cifra que en noviembre solo han superado dos duelos de la Roja, el España-Turquía y el Georgia-España.
Unos puestos por debajo en la lista de lo más visto de noviembre, buceando entre las ediciones de Antena 3 Noticias 1 y 2 -en decimocuarta posición- aparece el récord mensual de El Hormiguero: la entrevista a Mariano Rajoy. La visita del expresidente al plató de Motos arrastró un 18,1% de cuota. Casi 2,3 millones de personas sintonizaron Antena 3 en prime time.
La pregunta lógica es: ¿estos espectadores buscaban La Revuelta y El Hormiguero o querían ver a Rosalía y a Mariano Rajoy? Sin desmerecer las intervenciones de Pablo Motos y David Broncano, lo más probable es que la audiencia quisiera saber cuánto dinero tiene Rosalía en el banco y a quién no le dejaría las llaves de su casa Rajoy.
Y es que polémicas a un lado, La Revuelta y El Hormiguero comparten muchas más cosas de las que parece. Por ejemplo, algunas prácticas muy habituales en los talk show de famosos: lo que en este artículo vamos a llamar "el efecto Jimmy Fallon".
Las reglas invisibles en los 'talk show' de famosos
En The celebrity talk show: Norms and practices, Lisa Loeb analiza algunas dinámicas de la entrevista en los talk shows de celebridades. Entre las "normas no escritas" identifica dos claves del éxito: la personalización y la complicidad. Personalización porque el entrevistador usa su propia imagen y su carisma como motor del programa. Complicidad porque fomenta un entorno amigable que permite a los invitados presentarse de forma positiva, tanto a sí mismos como al producto que promocionan.
Rosalía presenta su nuevo disco Lux y Mariano Rajoy, su libro El arte de gobernar: ambos visitan espacios de televisión en prime time. Ellos son el eje del programa, condicionan el tono y las dinámicas de la conversación. Rosalía lleva un bizcocho y Rajoy un discurso cuidadosamente elaborado. Pero el objetivo aquí no es tanto ofrecer una entrevista informativa clásica, como producir entretenimiento.
En La Revuelta, David Broncano no es solo el presentador, es rostro y sello del programa. Es un conductor imprescindible cuyo toque personal define la conversación, sin que quede claro si es la causa o la clave de su éxito. Ese manual invisible se hace evidente en la entrevista a Rosalía, cuando pregunta a la catalana en qué trabajan sus padres. No es casual, es la táctica que define el género. Broncano usa sus inquietudes como recurso para preguntar y logra un doble efecto: genera complicidad y crea un clima cordial que acerca a la artista con el público.
En eso tiene sobrada trayectoria Pablo Motos, que dirige sus entrevistas moviéndose en el delicado equilibrio entre lo personal, lo institucional y lo promocional. Un arte que despliega con especial tino ante perfiles como el de Mariano Rajoy. Una de las preguntas que le lanza al expresidente del gobierno, en este intento por humanizar la figura del entrevistado es: "Cómo se lleva que todos los días te pongan a parir en los periódicos? ¿Se llega a acostumbrar uno o siempre te duele algún navajazo?".
La audiencia dicta la entrevista
En el formato talk show de celebridades, el papel del host o entrevistador es clave porque tiene que generar un vínculo con el entrevistado: la aceptación del público también depende de que la celebridad resulte interesante, polémica o cercana.
Mana Kitazawa estudia cómo se construye la interacción entre el presentador y el entrevistado en How people interact with each other in public: audiences’ influence on the host-guest interaction in television talk shows. Explica que, aunque las interacciones aparezcan como un diálogo normal, refuerzan la presencia de la audiencia y muchas estrategias verbales y no verbales están incorporadas en la conversación.
En La Revuelta el tono es más desenfadado, pero Motos deja ver que está entrevistando a un peso pesado de la política. Broncano puede permitirse el lujo de bromear con una de las artistas referentes del país, pero El Hormiguero intenta mantenerse en los márgenes de la entrevista más tradicional. El tono marca el ritmo de la charla y la dirección de las preguntas. Ambos conscientes de que el invitado movilizará millones en audiencia, los presentadores de La 1 y Antena 3 han de mantener una conversación más colaborativa que confrontativa porque el objetivo es alimentar el interés del espectador.
De 'trends' virales y clips cortos para redes sociales
Si algo identifica a los talk shows son las reacciones en directo. El plató no es solo un decorado, es una parte más del espectáculo y condiciona la dinámica de las entrevistas. De algún modo, la entrevista se va construyendo frente al público. Tan importante como el guion o el invitado es el ambiente que se genera en la conversación.
Para escribir Uncovering the structures and manipulations of tabloid talk shows, Kelly Thompson Losch se infiltra como becaria en un talk show. Tras su experiencia, reflexiona sobre como los equipos de producción y presentadores orquestan ciertos comportamientos de los invitados porque son clave para subir audiencia y ratings. Sergio Bezos es la principal figura catalizadora de este fenómeno en La Revuelta porque se encarga de "calentar" el público mediante un preshow cómico e improvisado en el que interactúa con los asistentes. Así, el invitado deja de ser accesorio y pasa a ser el principal recurso sobre el que se construye el atractivo del programa.
Además, los talk shows generan momentos virales diseñados para circular más allá del programa. La interacción en directo entre presentador, invitado y público genera momentos de tensión, emoción y humor que son intrínsecos del género. Y no tienen que ser espontáneos: pueden estar cuidadosamente seleccionados. De ahí que David Broncano repita sus ya conocidas preguntas sobre dinero en el banco y relaciones sexuales mensuales.
Pablo Motos también domina esta práctica. En su última entrevista recurre a dinámicas que ya son marca del programa, como el popular "test rápido" en el que el invitado se enfrenta a una galería de rostros conocidos y a preguntas comprometedoras como "¿Con quién saldrías de fiesta?" o "¿A quién no le dejarías las llaves de tu casa?". Un formato perfecto para abandonar el plató y abrirse paso en las redes.


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