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Las pantallas se rediseñan

Los fabricantes anuncian sus primeros modelos de televisores OLED, sustitutos de los LCD y plasma

BLANCA SALVATIERRA

Los televisores planos se han convertido en un estándar en millones de hogares. El 84% de las ventas de televisores en Europa proviene de equipos LCD , el 14% de plasma y sólo el 2% de sistemas CRT , según datos de Gfk. El abaratamiento de estos equipos y una mejora creciente en su calidad y prestaciones han logrado desbancar a los televisores clásicos. 

De hecho, los LCD de 37 pulgadas se han abaratado un 21% con respecto al año pasado. Frente a esta tecnología asentada, los fabricantes investigan con un nuevo actor que se plantea como el sustituto del recién coronado LCD: las pantallas OLED (Diodo Orgánico de Emisión de Luz, por sus siglas en inglés). "Al LCD aún le queda mucho por innovar y la tecnología OLED es un estandarte tecnológico a medio-largo plazo", destaca Vicens Dopacio, director de marketing de Samsung, una de las compañías que más está investigando con los nuevos sistemas.

Las pantallas OLED utilizan un material orgánico que emite su propia luz, por lo que no requieren de iluminación trasera o lateral. Esto les permite consumir menos energía que el plasma y el LCD, al igual que desarrollar pantallas más delgadas. Brillantes y con mayor contraste que sus competidoras, no tienen problemas con los ángulos ni con la luz ambiental (como les sucede al LCD y al plasma) y, al no tener retroiluminación, sus píxeles apagados son auténticamente negros y no grises, al contrario de lo que sucede con algunos modelos de LCD. Además, la tecnología OLED abre una puerta hacia la flexibilidad de las pantallas y su posible aplicación en los dispositivos portátiles, aunque los expertos apuntan a que esta es aún una opción a medio plazo.

Samsung es el fabricante de OLED más grande del mundo para teléfonos móviles y reproductores portátiles. Para explicar por qué no se trata de una tecnología que sustituya a la actual a corto plazo, Dopacio hace referencia a sus costes de producción: "Un televisor OLED de 22 pulgadas tendría un precio de unos 4.000 euros y, por ese precio, el consumidor puede comprar un LCD con las últimas tecnologías y de grandes dimensiones".

XEL-1, de Sony, se plantea como el primer televisor OLED que llegará al mercado europeo, aunque ya se comercializa en Japón. Con tres milímetros de grosor y un tamaño de tan sólo 11 pulgadas, sus ventajas quedan en un segundo plano con los 3.499 euros de precio que ha anunciado su fabricante.

El elevado coste de fabricación de este tipo de pantallas es el motivo principal por el que los fabricantes aún no se han lanzado a comercializar los televisores OLED. "Estamos en una fase de desarrollo con enormes costes de inversión inicial en la que se investiga para tener una tecnología sustituta", matiza Dopacio. Aunque su compañía ya muestra en algunas ferias una pequeña pantalla OLED de 4 pulgadas y 0,05 milímetros de grosor que se balancea con el aire, Dopacio destaca que los fabricantes siguen trabajando para mejorar los actuales LCD. La gran tendencia en televisores planos apunta a la reducción de fondo y a la iluminación LED, que mejora el contraste y la definición y que ya se está incorporando en algunos ordenadores portátiles.

La nueva gama de ordenadores portátiles de Apple destacaba entre sus características unas pantallas retroiluminadas por LED. La compañía de Cupertino no es la primera que apuesta por la incorporación de una tecnología a la que se suman cada vez más fabricantes. El responsable de pantallas de Fujitsu-Siemens, Eduardo Faro, destaca que su empresa, con tres portátiles que incorporan pantallas LED, trabaja sin perder de vista las previsiones de los analistas, que indican que el 80% de los ordenadores portátiles incorporarán esta tecnología a finales de 2009. Pantallas más finas y que, por tanto, pesan menos, con unos ratios de contraste hasta 100 veces mayor y un menor consumo que trae como consecuencia una mejora en la autonomía de los equipos, son algunas de las ventajas del LED. A ello hay que sumar los beneficios de unas pantallas cuya fabricación está exenta de mercurio. Aunque su coste aún es más elevado que el de las LCD convencionales, la consultora iSuppli mantiene que el incremento en su producción se traducirá pronto en una bajada de precio.