Los achaques de los cuarenta y tantos

Qué felices aquellos maravillosos años y con qué facilidad se esfuman. Aparecen entonces los dolores de espalda, los problemas de huesos, el corazón, la tensión, el colesterol... Los años no pasan en balde y a partir de los 45 años falta energía y fuerza, lo que impide a la mayoría hacer deporte, subir escaleras o caminar. Así que tomen nota de estos ejercicios de andar por casa: no usar el ascensor, andar o hacer flexiones con el tambor de detergente. Los poco activos prefieren una comida sana y algún que otro retoque con cremas, maquillaje y tintes de pelo. Si le añadimos una pizca de relax y tranquilidad ya están preparados para recuperar aquellos maravillosos años.