Cómo actuar ante infecciones y alergias en los tatuajes

Al menos un tercio de los españoles de entre 20 y 40 años se han tatuado la piel, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Los problemas médicos derivados de los mismos son muy poco frecuentes, si bien hay que estar atento porque, aunque estos suelan aparecer al poco de hacerse el tatuaje, a veces en el largo plazo también surgen.
Y es que esta práctica no está exenta de riesgos y pueden aparecer problemas en la piel. Infecciones, alergias, y transmisión de enfermedades son las tres afecciones más habituales derivadas de los tatuajes.
En concreto, la mayor parte de las reacciones suelen ocurrir durante los primeros días o semanas tras la aplicación del tatuaje. No obstante, y por citar alguno, uno de los principales problemas a largo plazo son las reacciones alérgicas, ya que dependen de la cantidad de sustancia alergizante aplicada, y del tiempo que ha estado la sustancia en contacto con la piel. Así, este tipo de reacciones pueden aparecer incluso meses o años después de tatuarse.
A su vez, entre los principales síntomas de infección en la zona tatuada se encontrarían el dolor, el enrojecimiento, la hinchazón, la fiebre, o el pus. Ante la aparición de alguno de ellos, se debe acudir a la mayor brevedad posible a Urgencias para tratar estos síntomas de forma rápida y, posteriormente, llevar un seguimiento con un especialista adecuado, habitualmente un dermatólogo.
Tratar una infección grave
Pero es que, en el caso de una infección grave por un tatuaje, es necesario tratarla de inmediato con antibióticos orales o, en los casos más graves, por vía intravenosa. En estos casos, además, sería necesaria la realización de un cultivo de la zona infectada para poder identificar la bacteria causante de la infección, y así poder administrar el antibiótico más adecuado y efectivo para tratarla.
En determinados casos, también puede ser necesario abrir mediante cirugía la zona afectada para que pueda drenar el material purulento producido por la infección e incluso, en los peores casos, la extirpación quirúrgica de la zona en caso de gérmenes muy agresivos o resistentes a los tratamientos antibióticos.
En cuanto a las reacciones alérgicas, como los usuarios no están expuestos habitualmente a las sustancias problemáticas, no pueden saber a priori si puede causar alergias. Precisamente, las reacciones inflamatorias pueden aparecer en cualquier color de tinta, pero en gran parte de los casos (en un 80%) se producen en las tintas rojas.
Para evitarlo, deben realizarse pruebas alérgicas de contacto de forma previa a la realización de cualquier tipo de tatuaje. Así, y una vez producida la reacción alérgica (enrojecimiento, hinchazón, picazón, ampollas, dolor o fiebre son los síntomas más frecuentes) se debe acudir al dermatólogo.
Por otro lado, cabe recordar que una de las principales dudas que surge entre las personas que se realizan un tatuaje es si estos pueden ocasionar cáncer, pero no hay duda por el momento de que esta relación es casual, y no el origen del problema por lo que se conoce hasta la fecha.
Cómo actuar ante los primeros síntomas
¿Cómo actuar cuando aparecen los primeros síntomas? En caso de infección o de reacción alérgica es preferible no hacer nada antes de acudir al especialista ya que, en función de cómo sea la reacción, la herida tendría que ser cubierta o no o se podrían aplicar cremas hidratantes o no.
Es por ello por lo que se recomienda siempre realizarse un tatuaje en un centro homologado y donde se ofrezcan las suficientes garantías higiénico-sanitarias. Al mismo tiempo que si se quiere quitar un tatuaje no hay que olvidar que hoy en día existen técnicas súper punteras de láser para hacerlo.
