La malformación del oído que puede afectar al lenguaje infantil

Diana Mora, Naira Delgado Márquez y Dr. Ignacio Alcalá
Especialistas Otorrinolaringólogos Hospital Quirónsalud Madrid
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La microtia es una malformación congénita del oído externo que puede variar desde una oreja ligeramente más pequeña, hasta la ausencia total de oreja (anotia). Puede tener diferentes grados. Puede ser unilateral (en una oreja) en el 90% de los casos o bilateral (en ambas). Aunque no es lo más habitual, también puede afectar al conducto auditivo, a la estrechez del oído (estenosis).
En España, la prevalencia es de 1 de cada 10.000 recién nacidos; mientras que en Latinoamérica es de 12 de cada 10.000 nacimientos. El 90% de las veces se trata de una microtia unilateral, es decir, en una sola oreja.
La causa principal por la que se producen las microtias no está 100% clara. Sabemos que influyen factores genéticos y que también importa el ambiente prenatal. Actualmente, se sabe también que afecta más a los hombres que a las mujeres, y especialmente al oído derecho, más que al izquierdo.
En los casos de microtia, los otorrinolaringólogos son los que abordan los aspectos estéticos y funcionales del oído; si bien de los tratamientos quirúrgicos se encargan los cirujanos plásticos. Mientras, el rol de los audiólogos consiste en evaluar y adaptar los sistemas de audición.
Abordarla a tiempo es crucial
Pero es que se trata de una alteración que puede impedir que el sonido llegue hasta el nervio auditivo y provocar que los niños no escuchen bien y padezcan trastornos en el lenguaje. Además, sin detección temprana puede haber retrasos en la comunicación. Cuando la microtia se aborda de forma multidisciplinar, trabajando otorrinos, audiólogos y en algunos casos logopedas, los resultados mejoran
Por eso, el diagnóstico temprano resulta clave para el desarrollo del lenguaje y para elegir el mejor tratamiento. Además, la rehabilitación auditiva requiere de un enfoque individualizado según cada niño. Determinar el nivel de audición permite elegir la mejor opción de rehabilitación.
Estos son los pasos a seguir
Si realizamos las distintas pruebas auditivas y una evaluación multidisciplinar, la pérdida auditiva no es una condición limitante para el aprendizaje del lenguaje, ni para la inclusión académica, ni la social, y luego laboral. La audiología actual está preparada para tener evaluaciones pediátricas en todos los niños con microtia.
En concreto, de 0 a 6 meses, se realizan los exámenes de confirmación y un cribado neonatal para determinar el tipo de hipoacusia. De los 6 meses a los 2 años, se adapta un dispositivo auditivo y, si se detecta un retraso en el habla, comienzan las primeras sesiones con el logopeda.
Precisamente, la edad ideal para empezar a utilizar un dispositivo similar a un audífono, sistema osteointegrado que estimula la audición, y que se sitúa a nivel del hueso mastoides con una banda elástica, es a los 4 o 5 meses si toda la cabeza está bien formada
Después, de 2 a 4 años, son necesarias las revisiones de forma regular cada cuatro meses para realizar ajustes en el dispositivo. En esta etapa se efectúa una primera valoración psicológica para comprobar si existe impacto emocional.
El momento de la reconstrucción auricular
A partir de los 6 años, se lleva a cabo una valoración quirúrgica para la reconstrucción auricular. A esta edad el tratamiento consiste en un implante osteointegrado conductivo, si el niño sufre una pérdida de audición de transmisión y/o mixta; y en un implante coclear, si se produce una pérdida severa profunda, si bien esta es rara en los afectados por microtia. De aquí en adelante, los especialistas realizan un seguimiento continuo del desarrollo auditivo y emocional.
Aquí lo aconsejable es que los pequeños lleven los dispositivos de colores llamativos porque mostrar el dispositivo les aporta confianza y en las microtias hay que cuidar la parte psicológica. Hay que enfrentar al niño a la vida porque luego vienen muchos retos más.
