Miopía en niños: ¿cuándo realizar la primera revisión de la vista?

La miopía es un defecto del ojo, un trastorno del enfoque, pero no una enfermedad. Tiene lugar por un crecimiento excesivo en la longitud del globo ocular durante la infancia y la adolescencia. Hace que los objetos que están cerca se vean con claridad, mientras que los objetos distantes se vean borrosos. Dicho desenfoque se mide en dioptrías.
Además, hay que tener en cuenta que la miopía es hereditaria. Si uno de los padres es miope es posible que los hijos también lo sean. La miopía se descubre por lo general en los niños entre los 8 y los 12 años. Durante la adolescencia, cuando el crecimiento corporal es acelerado, la miopía puede empeorar. Entre los 20 y los 40 años, se produce poco cambio; aunque también se puede presentar miopía en adultos.
Así, las revisiones oculares en los niños son en los años preescolares porque es posible que los niños pequeños no puedan describir los problemas de visión a sus padres, o incluso que no sean conscientes de ellos. La recomendación de los especialistas es realizar la primera revisión a los 4 años o incluso antes si hubiera historial familiar de miopía alta o si se observa dificultad visual del niño.
Una buena salud ocular en los niños es necesaria ya que una deficiente calidad visual influye en su aprendizaje y en el rendimiento del menor en el colegio. Por ello, es necesario que los padres tomen conciencia sobre la importancia de las revisiones periódicas en los niños, y no esperen a que aparezcan síntomas, ya que el diagnóstico precoz en edades tempranas es fundamental.
Además, las pruebas de detección pueden ayudar a descubrir problemas en una etapa temprana, mientras la visión aún se está desarrollando. La desalineación, los errores de refracción y otros problemas que bloquean la visión saludable en un ojo en desarrollo, aún pueden mejorarse o corregirse durante los primeros cinco a siete años de la vida de un niño. Pero si los primeros signos pasan desapercibidos o se pasan por alto, no hay vuelta atrás.
EL PELIGRO DE LA MIOPÍA EN LOS NIÑOS PEQUEÑOS
Según establece la Sociedad Española de Miopía, si la miopía progresa más allá de las 6-8 dioptrías se considera ‘alta miopía patológica’, una condición que favorece el desarrollo de desprendimiento de retina, de hemorragias y de roturas espontáneas en la retina y en la mácula, así como cataratas, y un aumento de la tensión ocular-glaucoma se incrementa más de 100 veces a lo largo de la vida.
Por eso es muy importante evitar que la miopía progrese durante las primeras fases de la vida, durante la infancia. Según se ha notificado, en España los casos de alta miopía se han incrementado en los últimos años desde el 2 al 5% de la población, y lamentablemente tras la pandemia sigan aumentando, ante un mayor uso de pantallas y de tiempo en casa.
Hay que tener en cuenta que la miopía normal hasta 6-8 se corrige en la década de los 20-30 años o más tarde con láser en 5 minutos; pero si tienes alta miopía necesitas cirugía más compleja, incluso la colocación de una lente intraocular.
CUÁNDO ACUDIR A LA PRIMERA REVISIÓN CON EL OFTALMÓLOGO
Normalmente, los exámenes sobre la visión de los niños pequeños se realizan durante las visitas de control al pediatra quien, en caso de sospechar de que nuestro hijo no ve bien, son los encargados de derivarlos al especialista; en este caso un oftalmólogo pediátrico.
De hecho, este tipo de consultas suelen ser necesarias dado que hay muchos padres que no saben identificar los síntomas de la miopía. Según se desprende de un estudio sobre salud visual en menores realizado por el laboratorio Essilor en Andalucía, el 19% de los progenitores reconoce no realizar revisiones periódicas a sus hijos y un 18% solo acude al oftalmólogo cuando detecta un problema.
Aquí es importante que los padres no tengan miedo por la pandemia a la hora de acudir a un centro sanitario porque estos han diseñado circuitos limpios de coronavirus y por ejemplo, el Hospital Quirónsalud Marbella donde trabajo, cuenta con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, tras corroborar que la instalación es un espacio protegido, controlado y alineado con los estándares más exigentes frente a la pandemia causada por el coronavirus.
Por eso, lo ideal siempre es acudir a una revisión antes del comienzo del curso educativo, aunque en este año, como consecuencia de las circunstancias de especial estrés que han confluido en este periodo de pandemia, se han atrasado muchas revisiones con el oftalmólogo.
Debemos tener en cuenta también que este año puede que sea más importante que nunca el concertar una visita con nuestro oftalmólogo puesto que se han producido cambios en los hábitos de vida, como un mayor tiempo con las pantallas o en casa, que han repercutido de manera directa en la salud de nuestros ojos.
Es llamativo el incremento del uso de dispositivos móviles por un lado y, de otro, la reducción de las horas de esparcimiento en la calle. Ambas circunstancias propician la disminución de los enfoques a media y larga distancia, origen de la miopía en gran parte de los casos.
